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Regresé y Mi Lugar Ya Era de Otra

Regresé y Mi Lugar Ya Era de Otra

Status: Terminada
Genre:Completas
Popularitas:231.2k
Nilai: 4.8
nombre de autor: lulu

Valeria Salcedo se fue de México sin explicar la verdad: estaba enferma, sola y convencida de que dejar a Alejandro Alcázar era la única forma de no arruinarle la vida.

Tres años después, vuelve decidida a empezar de cero con su papá y un nuevo trabajo. Pero el primer proyecto que recibe la pone frente a Camila Rivas, la nueva novia de Alejandro. Una mujer dulce frente a todos, venenosa cuando nadie mira.

Alejandro ya no es el hombre que la amaba. Ahora la humilla, la duda, la acusa y protege a otra con la misma ternura que antes era solo para ella.

Valeria intenta mantenerse lejos, pero cada encuentro abre una herida vieja. Entre mentiras, escándalos, accidentes y nuevas oportunidades, tendrá que decidir si sigue atada al amor que la destruyó o si por fin se elige a sí misma.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Capítulo 6

—Pase.

La oficina era enorme, de tonos fríos. Emiliano Fuentes estaba de pie frente al ventanal, traje negro, camisa blanca, espalda recta.

Cuando se giró, entendí por qué en la empresa todos bajaban la voz al nombrarlo. Era más imponente que cualquier director de telenovela. Alto, frío, demasiado tranquilo.

—Señor Fuentes, soy Valeria Salcedo, subgerente de producto. Vengo a presentar el plan para la campaña digital.

Le sonreí por educación.

Me miró de arriba abajo y levantó la muñeca.

—Tienes cinco minutos.

Le entregué el folder.

—Este es el plan ajustado.

Él abrió la carpeta. Yo apreté los dedos contra la otra mano para que no me temblaran.

—Habla —dijo—. Estoy escuchando.

Expliqué la cancelación de Camila, el riesgo de caducidad, el alcance de Regina, la mecánica de donación, los datos de ventas y el impacto de marca. Hablé rápido, pero sin atropellarme.

Cuando terminé, cerró el folder.

Me sostuvo la mirada dos segundos.

Y sonrió.

—¿Me tienes miedo?

Se me calentó la cara.

—No. Tengo miedo de que no apruebe la propuesta.

—¿Valeria Salcedo?

—Sí, señor.

—Aprobada.

Me quedé sin aire.

—Gracias, señor Fuentes.

Salí casi corriendo.

—¿No te llevas los documentos?

Volví por ellos, avergonzada.

Antes de irme, preguntó:

—¿El próximo miércoles en la noche estás libre?

—¿Perdón?

—Tengo una cena familiar. Estás invitada.

—Pero no nos conocemos.

En cuanto lo dije quise morderme la lengua. ¿Quién le hablaba así al director general?

Él sacó una invitación y la dejó en mi mano.

—Si vas, lo sabrás.

No era una pregunta.

—Ahí estaré.

Salí con la invitación apretada entre los dedos.

¿Por qué el director de Grupo Fuentes quería verme en su casa?

Guardé mis cosas y volví a mi casa. Al abrir la puerta escuché risas.

Santiago ya estaba ahí.

Jugaba ajedrez con mi papá como si lo conociera de toda la vida. Sobre la mesa había cajas de regalo, dos botellas de licor carísimo y un pastel blanco de una pastelería de lujo.

La misma marca que Alejandro solía comprarme.

Me pesó el estómago.

—Ya llegó la cumpleañera —dijo mi papá—. Ve a lavarte las manos.

Entonces vio mi gorra.

—¿Y eso?

Santiago levantó la vista.

—Yo le dije que se veía bien con gorra.

Mi papá sonrió de una forma que no me gustó.

Preferí no explicar.

Durante la cena, Santiago y él hablaron tanto que yo terminé de adorno. Bebieron, jugaron otra partida y se rieron. Mi papá estaba feliz. Eso bastó para que me tragara la incomodidad de los regalos.

Cuando salimos a la calle, Santiago ya no tenía la sonrisa de siempre.

—La última vez que cenamos juntos era mi cumpleaños —dijo—. Nadie me celebró.

Me contó que su mamá murió cuando él tenía ocho años. Al año siguiente su papá se casó otra vez y tuvo otro hijo. Él creció con sus abuelos. Su abuela ya había fallecido y su abuelo vivía en una residencia médica.

Era la primera vez que hablaba de su casa sin bromas.

—Santiago, tienes amigos. Si quieres, puedes venir a comer a mi casa cuando quieras.

Sus ojos se iluminaron.

Se acercó demasiado.

—Eres buena, Valeria.

El olor a alcohol me golpeó la cara. Lo empujé apenas, pero él dejó caer la cabeza sobre mi hombro.

—No te muevas. Estoy cargando batería.

No tuve corazón para apartarlo.

Después volvió a su modo de siempre. Pedí un conductor para que se lo llevara. Antes de subir al coche, sacó una caja.

—Feliz cumpleaños.

—No.

—Si no la aceptas, la tiro.

Fue directo al bote de basura. Se la arrebaté.

Adentro había un Patek Philippe.

No sabía el precio exacto, pero sabía que era una locura.

—¿No te gusta?

—Sí.

Mentí porque no quería verlo tirarlo.

Me lo puso él mismo.

—Tengo buen gusto, ¿no?

El conductor llegó. Santiago se dejó caer en el asiento trasero y me gritó desde la ventana:

—¡Feliz cumpleaños, Valeria!

Lo vi irse y me dio tristeza.

No alcancé a caminar ni media cuadra cuando vi a Alejandro en la sombra.

—¿Qué haces aquí?

Me miró de arriba abajo, hasta detenerse en el reloj.

—Vine a ver el show. Santiago Robles, el gran conquistador, borracho por ti. Como tu ex, debo reconocer que sabes atrapar hombres.

Pasé de largo.

Me sujetó del brazo.

—¿Otra vez vas a tocarme?

Me soltó y me dio una bolsa.

—Cuando cierre la herida, usa esto. No deja cicatriz.

—No lo quiero.

—No te emociones. Es para que no intentes sacarme dinero después.

Tiré la bolsa al bote.

—Entonces aléjate de mí.

Sus ojos se afilaron.

—¿Te atreves a tirar lo que te doy?

—¿Por qué no? Ustedes creen que todo lo que hacen es un favor. Si no respetas a otros, no esperes que yo te cuide la cara.

Miró otra vez el reloj.

—Ya tienes nuevo objetivo. Antes fingías mejor. Me das asco.

Lo miré con una calma que me sorprendió.

—No te preocupes por mí. Antes todavía me interesaba mentirte. Ahora ni eso. No vuelvas a buscarme.

Entré a casa sin llorar.

Solo estaba agotada.

1
Claudia Oroná
Realmente es muy estúpida no se valora y le lleva el apunte sede parásito de Alejandro
Zulema Balverdi
Yo no sé xq tienen qué terminar, xq la familia no quiere a uno de los dos, ella tendría qué haberle dicho xq se Hiba y listo, o se lo hubiera dicho por mensaje total ya estaba lejos y si la quería que la buscara, pero no se va y no le dice nada, quién cree ella qué la va a buscar si se va y no dice nada, está bien qué él tenga novia, él es hombre y está solo y tiene derecho a buscar una nueva novia
Yanette Villar Arechaga
Autora la has puesto al fondo de verdad ojala puedas hacer que se levante moralmente aunque creo que no vas a poder
Bienaventurada
🫪🫪💔💔💔💔💔💔💔😭😭😭😭😭😭nooooooooooo se me partió el corazón
Bienaventurada
🫪🫪💔💔💔💔💔💔💔😭😭😭😭😭😭nooooooooooo se me partió el corazón
Bienaventurada
🥹🥹🥹 se me arrugó el corazón por Santiago a Sido el mejor de todos 🥰 que angustia.
Bienaventurada
Yo espero que ella no quede con Alejandro 😤 es una bestia 😒
Bienaventurada
jajaja jajaja 😂 es su casa
Bienaventurada
Osea de va a costar con el?😒
Bienaventurada
Que coño fué eso😤😤😤 eso fué peor😒
esterlaveglia
por favor que historia más bizarra 😳
esterlaveglia
ay autora la protagonista ya de verdad está dando asco y vergüenza ajena 🙄👎
esterlaveglia
no es más estúpida porque no tiene tiempo 🙄🤬👎
Bienaventurada
Me cae bien Santiago 🥰 Ojalá y no sea el payaso 😔 y tenga un bonito final
Bienaventurada
Me cae bien Santiago 🥰 Ojalá y no sea el payaso 😔 y tenga un bonito final
Gladys Baldallo
no se, no se de verdad no sé cuál es el mensaje final que toda historia, la tipa es estupida sin amor propio, sin.
valores carece totalmente de auto estima..
Rosalina Vega Palazuelos
me gustó mucho sobretodo porque no quedó con Alejandro la hizo sufrir fué daño demás lo que el le hizo lo que le hicieron otras personas por culpa de el
Rosalina Vega Palazuelos
cuando no le llueve le llovizna a dónde quiera que vaya que barbaridad no podrá ya vivir tranquila?
Laura Herrera
no que va es una estupida , como puede una escritora rebajar tanto a una mujer
Rosalina Vega Palazuelos
cómo se le ocurre ir con el cuando sabe cómo la trata 😕😕😕😕😕😕😕😕😕😕😕 que tonta
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