no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
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verdades a medias
—Bianca no escucharía a su padre si supiera ciertas cosas —dijo Lorenzo con frialdad.
Isabella Montenegro permaneció de pie frente al escritorio observándolo fijamente. La lluvia seguía golpeando los ventanales del despacho y el ambiente se sentía cada vez más pesado.
—¿Qué cosas? —preguntó finalmente.
Lorenzo soltó un suspiro cansado antes de levantarse de la silla.
—Pensaría que estoy mintiendo.
La respuesta solo empeoró todo.
Isabella cruzó lentamente los brazos.
—Lorenzo… ¿qué fue lo que realmente pasó hace cinco años?
Él caminó hacia el minibar del despacho y sirvió whisky en un vaso de cristal.
—No necesitas saberlo.
—Es nuestra hija. Claro que necesito saberlo.
Lorenzo bebió un pequeño trago antes de levantar nuevamente la mirada.
Fría.
Controlada.
Pero Isabella alcanzó a notar algo extraño detrás de esa calma.
Preocupación.
—Bianca ya sufrió suficiente cuando Sasha desapareció —continuó ella—. ¿Por qué sigues alejándola?
—Porque Sasha sigue siendo un problema.
—¿Un problema para quién? ¿Para Bianca o para ti?
El silencio llenó el despacho.
Y eso fue suficiente respuesta.
Isabella sintió un nudo incómodo en el pecho.
Conocía demasiado bien a su esposo.
Sabía cuándo estaba ocultando algo.
Y Lorenzo claramente escondía mucho más de lo que decía.
—No puedes controlar la vida de Bianca para siempre.
—No intento controlarla.
Isabella soltó una risa amarga.
—Mandaste hombres a sacar del país a la chica que ama. ¿Cómo llamas a eso?
La mandíbula de Lorenzo se tensó apenas.
—Protección.
—Eso no es protegerla.
Él dejó el vaso sobre el escritorio con un movimiento seco.
—Bianca no entiende la clase de persona que Sasha realmente es.
—Entonces explícaselo.
—No me creería.
La respuesta salió inmediata.
Demasiado rápida.
Como si hubiera pensado en ello demasiadas veces.
Isabella frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué hizo Sasha?
Lorenzo desvió la mirada hacia la lluvia detrás del cristal.
Y ese simple gesto hizo que el ambiente se volviera aún más incómodo.
Porque Lorenzo Quintana jamás evitaba preguntas.
A menos que la respuesta fuera peligrosa.
—Hay cosas que deben quedarse en el pasado —murmuró finalmente.
—Eso no suena como alguien inocente.
Lorenzo levantó la mirada de inmediato.
—No hables de lo que no sabes.
La tensión se instaló nuevamente entre ambos.
Isabella permaneció callada unos segundos antes de suspirar con cansancio.
—Bianca terminará descubriendo la verdad tarde o temprano.
—Para entonces espero que ya sea demasiado tarde para Sasha.
Aquellas palabras hicieron que Isabella lo observara sorprendida.
Había dureza en su voz.
Una dureza poco habitual incluso para él.
Y por primera vez comenzó a preguntarse si Lorenzo realmente estaba intentando proteger a Bianca…
O proteger algo más.
De pronto tocaron la puerta.
—Señor Quintana —habló el mayordomo desde afuera—. La señorita Bianca acaba de salir de su habitación.
Lorenzo volvió inmediatamente a su expresión tranquila.
—¿Está sola?
—No, señor.
Hubo una pequeña pausa.
—La señorita Moreno está con ella.
Isabella notó algo curioso entonces.
La forma en que Lorenzo guardó silencio unos segundos más.
Pensativo.
Como si Yanet Moreno acabara de convertirse en una pieza importante dentro de algo mucho más grande de lo que Bianca imaginaba.