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Los Gemelos del Mafioso

Los Gemelos del Mafioso

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Madre soltera / Completas
Popularitas:445.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Naira Sousa

Milla Greco pensó que huir de Roma con una maleta, un pasaporte nuevo y un secreto en el vientre sería suficiente para mantenerse alejada del hombre más peligroso que jamás cruzó su camino.

Estaba equivocada.

Un año después, en un pequeño pueblo pesquero bañado por el mar Egeo, Milla cría sola dos bebés de ojos avellanos que llevan en el rostro los rasgos del padre: el mafioso que juró nunca volver a aferrarse a nadie y que, incluso a distancia, sigue marcando el compás de su miedo.

Mientras ella lucha por mantener a los gemelos fuera del alcance de la mafia, Steffan D’Lucca empieza a sospechar que la noche que intentó enterrar en la memoria dejó huellas que nadie se atrevió a contarle.

Y cuando un hombre como él descubre que podría tener herederos escondidos, la distancia se convierte en un territorio más que conquistar.

NovelToon tiene autorización de Naira Sousa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Ella estaba tan cerca que cualquier hombre con la mitad de mi paciencia habría cometido una estupidez.

Las manos pequeñas le acomodaban el broche a mi ropa, después subían a enderezarme la corbata, como si necesitaran una excusa para quedarse ahí.

Su olor me envolvía.

Olor a jabón suave mezclado con piel tibia, femenino, familiar.

La mirada castaña, que un día me enfrentó sin miedo, ahora parecía dividida entre rabia y algo que ella se niega a demostrar.

Yo creí que tendría fuerzas para estar enojado con ella.

Para sostener el rencor por haberse ido de Roma sin mirar atrás, llevándose a mis hijos.

No las tuve.

Cuanto más miraba a Milla, menos veía a aquella mujer que "robó" a mis herederos y más veía a la sobreviviente que huyó de mí por instinto, embarazada, sin garantía alguna de que llegaría viva al otro lado.

Ya no sentía ganas de castigarla por eso.

Por más que pareciera una locura hasta para mí, no me veía haciéndole daño. En la cabeza de un asesino frío como yo, aquello no tenía sentido. No con ella.

Ella no tenía idea de cómo me desarmaba cuando se quedaba así, tan cerca, acomodándome la corbata como si no se diera cuenta de lo que eso provocaba.

Cuando salí del cuarto de mis hijos, todavía con la sensación de su mano en el pecho de mi traje, fui directo al despacho.

Sabía que, si me quedaba más tiempo ahí, iba a terminar cruzando los límites.

Maurício estaba esperando.

Entré por la puerta pesada de madera del despacho y encontré a mi consigliere sentado en el sillón frente al escritorio, revisando el celular.

— Qué lindo — comentó en cuanto me vio. — Un mafioso papá reunido con sus hijos y su esposa. Qué emotivo. Voy a llorar.

Puse los ojos en blanco, yendo hasta mi silla.

— Habla de una vez lo que quieres decir — respondí, dejándome caer en el cuero suave. — Te conozco, hay algo más.

Él guardó el celular despacio, todavía con una sonrisa burlona.

— Solo estoy admirando — dijo. — Por primera vez, no castigaste a alguien después de decir que lo harías. No es que quisiera que pasara, antes de que me mates, pero... estoy impresionado.

Tuve que comentar.

Crucé las manos sobre el escritorio.

— No pude, Maurício — admití, sin rodeos. — Esa es la verdad. Milla desarmó todas mis defensas.

Él me miró unos segundos, evaluando si hablaba en serio.

— ¿El mismo tipo que un día me dijo que "promesa de castigo no vuelve vacía" ahora está diciendo que... se ablandó? — preguntó, provocando. — El mundo realmente se está acabando.

Solté una media sonrisa cansada.

— No confundas las cosas — dije. — Si yo quisiera lastimar, lastimaba.

Solo que, cada vez que pienso en hacer algo en ese sentido, las ganas se me pasan.

Maurício se recostó en el sillón.

— ¿Y en la cabeza de ella? — cuestionó. — ¿Qué crees que está sintiendo ahora?

Miré por la ventana un instante, viendo el movimiento de los guardias de seguridad en el jardín.

— En su cabeza, casarse conmigo ya es castigo suficiente — respondí. — No hay peor castigo que ese. Eso es lo que ella piensa. Aceptó casarse conmigo por nuestros hijos. Pero yo veo que siente algo, Maurício. Solo que no quiere dar su brazo a torcer.

Él soltó un silbido bajo.

— Y eso te molesta porque estás enamorado de esa mujer, ¿verdad? — preguntó, directo, sin adornos.

Mi mirada volvió a él en un segundo.

— Me conoces demasiado bien — admití, sin valor para fingir lo contrario.

Maurício soltó una sonrisa torcida.

— Te conozco hace años, Steffan — dijo. — Te he visto enterrar gente sin pestañear, aventar vasos contra la pared, romper contratos millonarios por orgullo.

Pero nunca te vi en esta... versión. Ni siquiera te vi tan entusiasmado con la primera mujer ni con la segunda.

— El amor es peligroso en nuestro mundo — comentó.

Me quedé en silencio unos segundos.

— Lo sé — dije, al fin. — Mi padre siempre decía que sentir demasiado debilita. Pero también decía que "a quién eliges proteger muestra quién realmente eres".

Maurício me miró con un aire casi orgulloso.

— Entonces estás, oficialmente, domesticado.

Le lancé una mirada de advertencia.

— Cuidado con las palabras, consigliere.

Él levantó las manos, rindiéndose.

— Ok, ok. Vamos a reformular: estás... adaptado. Aprendiendo a convivir con alguien que ahora no se doblega solo porque tú lo ordenas.

Me quedé pensando en eso.

— Ella va a casarse conmigo sintiéndose castigada — repetí. — Lo sé. Pero, al mismo tiempo, llevando a los hijos a un lugar más seguro que cualquier otro que ella conseguiría sola.

— Te aferras mucho a la palabra "seguridad" cuando quieres justificar las cosas — Maurício comentó. — Pero, en el fondo, lo que te carcome es otra palabra.

— ¿Cuál? — pregunté.

— Amor — dijo, sin piedad. — Estás enamorado, Steffan. No es solo atracción, no es solo posesión, no es solo orgullo herido y no es solo por tus hijos. Es esa porquería que te hace perder el sueño porque ella está triste, que te hace admirarla en las cosas pequeñas, aunque sean cosas tontas. El corazón te late tan rápido en el pecho que parece que se te va a salir por la boca cuando la ves. Cuando está cerca quieres jalarla más cerca, quieres tocarla, sentir el perfume, la fragancia.

— Yo no planeé esto — dije, al fin. — No lo quise.

Después de las otras dos... había decidido que no iba a volver a sentir nada parecido. Y es más intenso que eso.

— La vida no lee tus planes — rebatió. — Solo te entrega la siguiente bomba. Te la aventó en las manos y se fue. Así de simple.

Suspiré, pasándome la mano por la cara.

— ¿Y qué me sugieres que haga con esto? — pregunté. — Aparte de casarme, obviamente, porque esa parte ya está en marcha, y tiene que ser así.

Maurício se encogió de hombros.

— Haz lo que siempre hiciste con lo que es valioso para ti — respondió. — Protege. Pero, esta vez, intenta no destruirte en el proceso.

Lo miré con una mezcla de irritación y gratitud.

— Estás demasiado filosófico para mi gusto — comenté. — Vas a acabar pidiendo aumento.

— Aumento voy a pedir de todos modos — se rio. — Pero, hablando en serio, Steffan: hoy no es solo otra boda de la mafia. Tú lo sabes. ¿Y los testigos? — preguntó. — ¿Ya vienen en camino?

Una esquina de mi boca se levantó.

— Ya llegaron — respondí. — Están con Rosy, desayunando. Pronto se van a encontrar. Quién sabe si ya están con ella en el cuarto.

Maurício sonrió.

— Eso va a ayudar. Bien, cambiando del tema personal a los negocios — Maurício continuó, enderezando la postura en el sillón. — Layon se está moviendo. Está escondido, pero hasta el momento no encontré el nuevo agujero donde se metió.

Levanté una ceja.

— ¿Y desde cuándo es lo bastante creativo para desaparecer sin dejar rastro?

Maurício hizo una mueca.

— Desde que casi muere en tus manos — respondió. — La gente con odio y herida abierta aprende rápido. Por los contactos que moví, cortó la mitad de las conexiones antiguas, quemó dos autos, abandonó un departamento lleno de cosas y, para completar, se cambió de nombre.

Ahora responde por Viktor Salerno.

Dejé que el nombre diera vueltas en mi cabeza unos segundos.

— Suena demasiado pretencioso para una rata de sótano — comenté. — ¿Estás seguro?

— Documento nuevo, pasaporte falso, cuentas en paraísos fiscales, todo con el mismo patrón — explicó. — El estilo sigue siendo el mismo, solo cambió la firma. Y las cuentas, todas, están a nombre de prestanombres. Nunca directamente a él. Y lo más curioso: intenté rastrearlo por el nuevo nombre y "Viktor Salerno" aparece en todos lados, en países diferentes, con fechas que se cruzan. O sea, usó un sistema en el que el mismo nombre está esparcido en varios puntos al mismo tiempo, justamente para que nadie sepa dónde está el verdadero.

Tamborileé los dedos en la madera del escritorio.

— Y por eso necesitaba hablar de esto hoy. Boda, hijos, emociones a flor de piel... todo eso te hace más vulnerable. Incluso con todos armados, toda precaución es poca. No sabemos qué pasos ya dio.

Crucé los brazos, dejando que el Don tomara el control de nuevo.

— Sigue cazándolo — ordené. — Revisa cámaras, placas, listas de barcos, lo que sea necesario.

Quiero su ubicación exacta antes de que logre acercarse.

Maurício hizo un gesto afirmativo.

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Mariela Villalobos
Me gusto mucho felicidades
Nora Ortiz
APLAUDO DE PIE...Y PIDO OTRA OTRA OTRA.... PORQUE ESTA ESTUVO BUENISIMA👏👏👏👏👏👏👏..GRACIAS AUTORA...DEL 1 AL 10...TE DOY UN 100
Nora Ortiz
Ya tengo los pochoclos....esto es como ver un peliculón...interesante👍
Cliente anónimo
Así me gustan muy buena completa y corta Gracia autora felicidades
Yessica Atehortua
Muy bonita historia
Jacquelyn Hernández
Amor del bueno con un poco de nostalgia 🥰🥰🥰🥰
Cliente anónimo
Para él estuvo diciendo que era con el cura que en Casa por la iglesia, y eso fue civil
Cliente anónimo
Cómo me molesta que los escritores siempre ponen a la mujer idiota, no una mujer inteligente no las ponen bruta no saben sacar ventaja o sea hay que explicarcelo con muñequito que si alguien sabe que esos bebés son del los van a cazar para hacerle daño al mafioso, no tenía en que caerse muerta. Si no era por la caridad de los pescadores, llega a su nueva vida y hay en vez de aprovechar que nunca le va a poder dar una Casa hacia sus hijos, que nunca lo va a poder vestir como él, ni comprar ni un juguete como él, ella todo lo resumen agrego de ella desde que él la fue a buscar. Ella está que se bajaron panty sola entonces mire en la vida real, una mujer con dos niños se encuentra un hombre con dinero, dispuesto a ayudarla y la mujer lo agarra y esta que tiene los hijos, un hombre con dinero y poder está jugueteando cansan pongan a las mujeres más valientes que aprendan a aprovecharse de las oportunidades como una persona que no tiene que comer, le dan un plato de sopa caliente y un solo a comer, porque por orgullo por algo y el hambre porque tiene que recordarle que es por los niños. Miren si cuando el matrimonio no funciona por los hijos es que uno sigue teniendo buena relación con el ex como que ahora ella reniega tanto en ningún momento ha pensado en todos los beneficios que tiene sus hijos lo único que a ti que se ya pudiera correr se iba por Dios que le entra a latigazo
Zulema Neme
Malla Dios te Proteja a ti y a tus Hijos. 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏😭😭😭😭😭😭😭😭😭
MARGARITA ❤️❤️
Utiliza tu inteligencia Stefan: El collar, el rastreador /Good/
Maria Riquelme
Espero queSTFFAN también haya llevado, porqué tengo la impresión que esos tres serán solo para un día 🤭🤭🤭😂🤣
Maria Riquelme
Yo no he encontrado errores en la novela ni tampoco mala ortografía, como si lo he encontrado en algunos comentarios
monita
todavía no entendí bien la historia 🤔🤔como se conocieron ,ella trabajaba para el????
Adiana Navas
genial historia de recilencia y amor
Jesus Castro Montero
Muy buena historia te felicito escritora y 🤣😂🥰❤️💘❤️💘❤️🤣😂
Jesus Castro Montero
Estos dos son terribles buena novela gracias escritora
Jesus Castro Montero
Ese rubio se lo merecía por idiota por no hacer caso ya le habían advertido ahora a morir
Jesus Castro Montero
Layon ahora si vas a saber lo que es meterse con la mujer del Don Steffan hojala te maten
Jesus Castro Montero
Layon no respeta a la familia así que Steffan tampoco debe respetar tuene que rescataron a Milla viva y sin ningún rasguño
Jesus Castro Montero
Hay Layon eres un desgraciado mal nacido Milla nunca te va amar por que ella ama a Steffan hojala Steffan la encuentre rapido
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