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La Bailarina Rota

La Bailarina Rota

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Mujer poderosa / Romance / Completas
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SherlyBlanco

Sinopsis
"La Bailarina Rota" es un drama romántico de superación y redención escrito por Sherly Blanco. La historia sigue a Emmeline, la máxima promesa del ballet clásico, cuya brillante carrera se trunca trágicamente una noche en la playa tras sufrir una grave lesión en la pierna al salvar a un joven llamado Felipe de morir ahogado.
Conmovido por su sacrificio y deslumbrado por su belleza, Felipe se casa con ella y promete cuidarla. Sin embargo, a los pocos meses el idilio se rompe: él empieza a distanciarse y Emmeline termina descubriéndolo burlándose de sus cicatrices ante sus amigos, mientras trata con extrema delicadeza a otra mujer. Tras enfrentarlo con dignidad, Emmeline lo abandona para reconstruir su vida desde las cenizas, encontrando un nuevo propósito como maestra de ballet para ayudar a otras jóvenes a cumplir sus sueños, mientras un arrepentido Felipe la busca desesperadamente.

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Capítulo 8: Entre Encajes y Desvelos

​La cuenta regresiva para el gran estreno nacional se evaporaba con una rapidez alarmante, y el teatro entero parecía haber entrado en un estado de trance colectivo. Faltaban apenas tres días para la noche que marcaría el debut oficial de Emmeline Fontane como Prima Ballerina, y la presión, lejos de disminuir, se había instalado en cada rincón del Gran Teatro de la Ópera de una manera casi tangible. Las llamadas de los medios de comunicación saturaban las oficinas de prensa de la compañía, los periódicos locales dedicaban páginas completas a analizar las expectativas sobre la nueva producción de El Lago de los Cisnes, y los boletos de reventa para el palco principal alcanzaban precios exorbitantes en el mercado cultural del país.

​Para la menor de los Fontane, sin embargo, el mundo real se había reducido al espacio delimitado por las paredes de los talleres de costura en el sótano del teatro y el suelo de madera del salón de ensayos. Aquella tarde de miércoles, Emmeline se encontraba de pie sobre una pequeña plataforma circular de madera, manteniendo los brazos extendidos hacia los costados en una pose que requería un esfuerzo de concentración notable para no perder el equilibrio. A su alrededor, tres experimentadas costureras, con cintas métricas colgadas al cuello y alfileteros sujetos a las muñecas, trabajaban a contrarreloj para realizar los ajustes definitivos en el tutú que portaría en el primer acto de la obra.

​El vestido era una auténtica obra de arte de la alta costura nacional: un corpiño de satén azul profundo, rígido como una armadura, bordado a mano con delicados hilos de plata y miles de pequeños cristales que captaban la luz artificial del taller con destellos celestes. En la parte inferior, las capas superpuestas de tul se extendían en un disco perfecto, adornadas en los bordes con auténticas plumas blancas dispuestas de manera que imitaran la anatomía de un cisne. Cada puntada debía ser matemática; un solo milímetro de holgura en el corsé podría provocar que el vestido se deslizara durante un salto complejo, y un exceso de ajuste limitaría la capacidad pulmonar de la bailarina durante las extenuantes variaciones del segundo acto.

​—Por favor, Emmeline, respira hondo y mantén la posición un minuto más —pidió la jefa de costura, una mujer de cabellos canos y anteojos gruesos, mientras fijaba con destreza un alfiler cerca del omóplato izquierdo de la joven—. Este corpiño tiene que ser una segunda piel para ti. No podemos permitir que te roce o te incomode cuando comiences la secuencia de los treinta y dos fouettés.

​—No se preocupe, doña Clara, puedo aguantar —respondió Emmeline con una voz suave que ocultaba el cansancio acumulado tras una jornada de siete horas de entrenamiento previo.

​Desde un sillón de terciopelo gastado en la esquina del taller, Juliana Valois observaba la escena mientras devoraba una manzana verde, aprovechando el único descanso que el exigente cronograma le permitía en todo el día. Juliana ya había pasado por su propia prueba de vestuario horas antes; su tutú de Cisne Negro, una prenda imponente de encajes oscuros y azabaches, reposaba ya en un maniquí cercano, lista para el ensayo general definitivo del día siguiente.

​—Te ves espectacular, Emme —comentó Juliana, dando un mordisco a su fruta y entornando los ojos con la mirada crítica de una experta—. Ese azul resalta tu figura y te da un aire místico que va a dejar al público sin aliento en cuanto se abra el telón. Los directores no se equivocaron contigo. Tienes el porte exacto de una reina atrapada en un hechizo.

​—Solo espero que las piernas me respondan igual de bien que el vestuario, Juli —confesó Emmeline, permitiéndose una pequeña sonrisa de complicidad con su mejor amiga—. Anoche no pude dormir bien. Cada vez que cerraba los ojos, escuchaba los violines del foso y me veía a mí misma perdiendo el equilibrio en la entrada del tercer acto. Siento que el corazón se me va a salir del pecho en cualquier momento.

​Juliana dejó la manzana en un plato cercano, se puso de pie y se acercó a la plataforma, colocándose frente a Emmeline con una expresión en la que la habitual rigidez de la competencia desaparecía para dar paso a la calidez de su amistad inquebrantable.

​—Esos nervios son el precio de ser la mejor, Fontane —le dijo Juliana en un susurro, tomándola suavemente de las manos sin alterar la pose exigida por las costureras—. Sería una locura que no tuvieras miedo. Pero recuerda lo que ensayamos con la orquesta en vivo: tú no sigues a la música, la música te sigue a ti. Eres la Prima Ballerina de este país a los diecinueve años porque nadie más puede flotar en ese escenario de la forma en que tú lo haces. Yo voy a estar en el lateral de las bambalinas cuidándote la espalda en cada entrada. No estás sola en esto.

​Las palabras de Juliana operaron como un bálsamo inmediato sobre la ansiedad de Emmeline. La certeza de contar con la lealtad absoluta de su rival más directa sobre el escenario era el escudo más sólido que poseía contra el peso de la fama y las expectativas del público nacional. En un arte donde abundaban las traiciones y las miradas hostiles en los camerinos, la fraternidad que compartían las dos jóvenes se había convertido en un refugio inexpugnable.

​Al final de la tarde, tras comprobar que cada pluma y cada cristal del tutú azul estaban en su sitio exacto, las costureras liberaron a Emmeline. La menor de los Fontane se cambió rápidamente para vestir su ropa de calle y salió del teatro acompañada por Juliana. En la acera de la avenida principal, bajo la luz dorada del atardecer, las esperaba el auto familiar. Andrés y Mateo, dos de sus hermanos trillizos de veinticuatro años, se habían turnado para pasar a recogerlas, cumpliendo con el protocolo de protección que se habían autoimpuesto desde que comenzó la temporada de gloria.

​—¡Miren nada más, la estrella de la cartelera nacional! —exclamó Mateo desde la ventana del conductor, señalando con orgullo un enorme espectacular que mostraba la silueta de Emmeline en una pose clásica de ballet justo en la esquina de la manzana—. En casa, Emely preparó tu cena favorita y mamá tiene listos los ungüentos para tus pies. Papá dice que no podemos dejar que la joya de la familia se agote antes del gran día.

​Emmeline soltó una carcajada limpia y genuina, sintiendo cómo la tensión del teatro se disolvía al contacto con el amor incondicional de los suyos. Se despidió de Juliana con un fuerte abrazo, prometiéndose mutuamente un descanso absoluto esa noche, y subió al vehículo rodeada por el afecto ruidoso de sus hermanos. Mientras el auto avanzaba por las calles iluminadas de la ciudad de regreso al hogar, Emmeline miró de reojo su propio rostro reflejado en los carteles promocionales de las avenidas. Estaba viviendo el clímax de sus días de gloria, una era de felicidad pura y perfecta donde los sueños de la infancia se habían materializado en aplausos, encajes finos y la promesa de un futuro brillante que parecía no tener límites dentro de las fronteras de su patria.

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Isabel Martín
Una bonita historia, felicidades autora 🤗👏👏👏👏
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
hermosa historia ,, vale la pena detenerse a leer porque es muy buena , felicidades autora 🎁💝🤗
Sherly 💜: me alegra que te esté gustando querida 😌,🫂
total 1 replies
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