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Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Status: En proceso
Genre:Venganza / CEO / Mujer poderosa
Popularitas:9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

​Elena San Román es la esposa abnegada de Julián Ferrara, el heredero de un imperio hotelero. Ella lo dio todo: dejó su carrera como arquitecta para apoyarlo y cuidó de su madre enferma. Sin embargo, el día de su tercer aniversario, Elena descubre que Julián nunca la amó. Él solo se casó con ella para cumplir una cláusula del testamento de su abuelo y así obtener la presidencia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El abismo de la noche

Punto de vista de Elena

El ruido de la puerta de mi propio dormitorio cerrándose con llave desde el interior fue el sonido que terminó de romper mi realidad. Sus risas, la de Julián y la de Sofía, se filtraba a través de la madera, burlándose de mis tres años de entrega, de mis tres años de mentiras. Me quedé de pie en el pasillo, temblando, con el test de embarazo todavía apretado en mi puño como si fuera un amuleto inservible.

El dolor me abrazaba con el frío de la realidad, una realidad que estaba matando mis sueños de formar la familia qie tanto habia deseado.

No hubo tiempo para el luto, no hubo tiempo de procesar mi desgracia. Ya que diez minutos después, la puerta se abrió y Julián salió, ya sin camisa, con una expresión de fastidio que me revolvió el estómago. Bajo las escaleras llevando consigo una pequeña maleta de mano la cual arrojó a mis pies.

—Tus cosas básicas están ahí. No quiero que pases una noche más bajo este techo —dijo, señalando la puerta principal—. Rosa tiene órdenes de no dejarte entrar mañana ni nunca. Si intentas armar un escándalo, llamaré a la seguridad y diré que estás teniendo un brote psicótico. Sabes que me creerán.

Sus ojos desprovistos de cualquier sentimiento de empatía hacia mí. Sin embargo, mi ingenuidad me llevo a suplicar piedad.

—Julián, está lloviendo... es medianoche —logré decir, mi voz saliendo como un hilo quebrado—. Por favor, al menos déjame quedarme en la habitación de invitados hasta que amanezca —, continúe, perdiendo el último rastro de dignidad que me quedaba.

—No —intervino Sofía, asomándose por la puerta, envuelta en una de las batas de seda que Julián me había regalado—. Esta casa necesita una limpieza de energías, Elena. Y eso empieza contigo ¡fuera de aquí! ¡Ahora!

El odio que brillaba en los ojos de Sofía era algo que no lograba comprender. ¿Cómo alguien podía fingir tanto afecto mientras planeaba arrebatarle la vida a otra persona?

Camine mecánicamente hacia la salida, con la maleta golpeando mis rodillas. Rosa estaba en el vestíbulo con la cabeza baja. Vi una lágrima correr por su mejilla, pero no se atrevió a decir nada; ella también temía el poder de los Ferrara y no la culpaba. Al salir, el frío de la tormenta me golpeó con un fuerte golpe en la cara. El cielo parecía estallar en relámpagos que iluminaban momentáneamente la fachada de la mansión, esa estructura que yo había ayudado a decorar y que ahora me escupía hacia la oscuridad.

Caminé hacia mi auto, el pequeño sedán que mi padre me había regalado al graduarme y que Julián siempre había despreciado por ser "demasiado humilde" para su garaje. Subí, empapada hasta los huesos, y encendí el motor. Mis manos temblaban tanto que apenas podía sostener el volante, mientras las lágrimas empañaban mi visión.

"Tengo que llegar a casa de mi tía", pensé, intentando calmar los latidos de mi corazón. "Tengo que proteger al bebé. Mañana buscaré un abogado. Mañana recuperaré mis tierras".

Puse en marcha el auto con la determinación de volver al dia siguiente con el documento que obligaba a Julian a devolverme lo que era mío. Conduje por una carretera que bordeaba las montañas, una ruta sinuosa y peligrosa bajo la lluvia torrencial. El parabrisas apenas daba abasto con el agua que caía. De repente, una luz cegadora apareció en mi espejo retrovisor. Una camioneta negra, de cristales tintados, se pegó a mi parachoques trasero.

—¿Qué estás haciendo? —grité al vacío, acelerando un poco para ganar distancia.

La camioneta me golpeó. El impacto hizo que mi cabeza chocara contra la ventana lateral, aturdiéndome por un segundo. El pánico se apoderó de mí. No era un accidente; me estaban cazando. Julián no quería un divorcio complicado, no quería una disputa por las tierras ni un heredero que no fuera de Sofía. Él quería que yo desapareciera definitivamente.

Llegué a una pendiente pronunciada, una curva cerrada que daba directamente hacia el acantilado que caía sobre las rocas puntiagudas del abismo. Pisé el freno con desesperación.

El pedal se hundió hasta el fondo. No hubo resistencia. No hubo chirrido de neumáticos.

—No... no, no, no... —pisé el freno una y otra vez, con una fuerza frenética. Nada.

"Los frenos habían sido cortados", pense. En ese momento lo entendí todo: Julián me había echado de casa a esa hora, bajo esa tormenta, sabiendo que yo tomaría esa ruta y que mi auto era una trampa mortal sobre ruedas.

La camioneta negra me dio un último golpe lateral, empujándome fuera del asfalto. El mundo empezó a girar. El sonido del metal retorciéndose y el cristal estallando llenaron mis oídos. Sentí el vacío en el estómago mientras el auto caía por el barranco.

"Mi bebé", fue mi último pensamiento consciente mientras el vehículo impactaba contra las rocas y el agua.

El frío líquido me envolvió. El olor a gasolina era penetrante. A través de la vista nublada por la sangre que bajaba de mi frente, vi la camioneta negra detenerse en el borde del camino arriba. Una figura bajó, observó el desastre durante unos segundos y luego volvió a subir para alejarse con calma.

El auto empezó a sumergirse. El agua llegaba a mis rodillas, luego a mi pecho. El cinturón de seguridad estaba atascado. Forcejeé, pero mis fuerzas se agotaban. Justo cuando el agua cubrió mi rostro y el silencio de la muerte empezó a reclamarme, una mano rompió el cristal de la ventana lateral.

Una figura oscura de un hombre que no logre reconocer me sacó del asiento antes de que el auto se hundiera por completo en las profundidades del lago. No era Julián. No era la policía.

—Resiste, Elena —escuché una voz profunda y desconocida antes de perder el conocimiento—. Tu venganza apenas comienza.

Estuve inconsciente por varias semanas, cuando desperté de aquel coma inducido el mundo que habia concocido antes habia desaparecido y ahora solo quedaba una mujer desprovista de alma, una mujer a la que le habian arrebatado lo que mas amaba en su vida: su hijo no nacido.

1
Rocio Raymundo
esto no me lo esperaba en verdad que giro
Rocio Raymundo
después de todo lo que viviste Elena es hora que vuelvas a ser feliz
Ana Maria Paz Ramirez
maldito perro de porquería por fin vas saber lo que sé siente ser pateado y umillado hasta lamentar haber nacido 😤😤😤
Ana Maria Paz Ramirez
que bien se describe tal cual una llena o buitre carroñero resa por ahí un dicho que las llenas eridas o ambrientas se atacan entre sí 🐍🐍🐍🐍
Ana Maria Paz Ramirez
eso es lo que tú crees pero lo que viene para ti es tú infierno 😤😤😤 rata de alcantarilla 😤😤😤
Ana Maria Paz Ramirez
tú historia me tiene atrapada gracias gracias 😃😃😃🥰
Ana Maria Paz Ramirez
está historia es maravillosa me encanta cada capítulo me absorbe más y me tiene en suspenso Dios te bendiga y te siga dando esa talento para escribir gracias por compartirnos tus historias 🥰🥰🥰😃😃
Ana Maria Paz Ramirez
jajajaja sólo él sé cree irresistible lo que hizo con la hermana de Adrian fue engañó con promesa de responderle con pareja y lo que hizo con su ex fue engañó premeditado para poder escalar a la presidencia de las empresas de su abuelo y despojarla de sus propiedades maldito macho menos 🤬🤬🤬🤬
Ana Maria Paz Ramirez
hay caramba son como témpanos glaciales en público pero son lava ardiente en la intimidad 🤭🤭🥰🥰
Ana Maria Paz Ramirez
ya empieza su pesadilla insectos por lo pronto está noche no duermen ésas culebras 🐍🐍🐍🐍🐍
Ana Maria Paz Ramirez
esté hombre llegó justo a tiempo para salvarla y mira lo que es el destino él pensó en utilizarla para destruir a su enemigo y lo que consiguió fue una aliada para destruir a ese perro 🤭🤭🤭🤭
Carmen Mena
gracias por los capítulos autora
Isidra Marta Sánchez Ortiz
Sufre malvado 👏👏👏👏👏👏👏
Miriam Colín
Por fin el desgraciado de Julián va pagar, ahora Alix tiene un nuevo comienzo con alguien que la ama de verdad.
Rocio Raymundo
amado estás seguro que sabes amar , si así amas como será cuando odies desgraciado
Isidra Marta Sánchez Ortiz
Me encanta tu historia, y gracias 👏👏👏👏👏👏👏
Ysabel Correa: Gracias a ti por el apoyo 🥰
total 1 replies
Maria Mongelos
Esta Elena no es la que Julian conocía, está con el hombre correcto
Maria Mongelos
Exelente
Maria Mongelos
Elena resurgir de las cenizas y va ir con todo tras ellos
Maria Mongelos
Adrian llegó justo a tiempo para salvarla
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