Flor Watson, una niña que cumple su sueño de convertirse en una súper héroe como su ídolo de ficción.
Solo que con el pasar de los años, el gobierno comienza a cazar a los humanos con súper poderes y que busque acabar con una bebé conocida como "Dark Nova".
Provocando que Flor deba decidir si seguir siendo una súper heroína o sacrificar su sueño de ser héroe para cuidar de su familia.
¿Podrá Flor proteger a su familia y a su mundo? ¿Que problemas puede traer una Super Bebé?
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Capitulo #12: Ayuda de una madre
Después de pasar otra noche sin dormir, Stanley apareció recostado en lo alto del refugio Orange con su hijo dormido en su pecho.
—¡¡Stanley!! —le gritó Natalia Brown, su madre, al verlo en el techo del refugio con la ropa rota y con Jade aferrado a su padre como un perezoso a un árbol—.
—¿Huh? ¿M-Mamá? —jadeó aturdido y levantándose con cuidado para no despertar a su hijo—.
—¿Cómo llegaste allá arriba? ¿Y qué hace Jade ahí contigo?
—Ah… eh… jaja, ¿no has llamado a Flor?
—No, apenas me doy cuenta que están los dos ahí arriba
“Que alivio… sí Flor se llega a enterar que use los poderes de Jade para teletransportarme al refugio ¡Seguro me mataría por usarlo como taxi!” Pensó Stanley soltando un largo suspiro
—¡¡Baja ahora mismo antes de que te vea la policía!! ¡¡Y ten cuidado con el niño!! —lo regaño con las manos en la cintura—.
Stanley bajo del techo por medio de un callejón sin despertar a su hijo para acostarlo en una de las camas del refugio, aunque eso no evitó que recibiera un regaño de su madre, que terminó con una cálida taza de café acompañada de una bolsa de ropa.
—Póntelo y tómatelo —dijo dándole la bolsa y la taza—.
—G-gracias, mamá —le respondió agachando la cabeza y tomando sin decir nada tanto el café como la bolsa con ropa—.
—Dime ¿Pasó algo entre ustedes? ¿Una pelea con Flor? —le pregunto su madre notando lo cansado que estaba—.
—¿Qué? N-no, no, mamá
—Huhm, ¿tu trabajo?
—Ahm… yo… n-no
—Es tu trabajo ¿Verdad? Conozco esa cara, y es la misma que tenía yo cuando naciste, todo se volvió diferente, y muy doloroso por los sacrificios
—Y-yo… no sé… —su voz se rompió al pensar en lo cansado y doloroso que fueron las últimas noches—. No sé si pueda, cada día se pone peor y yo… —de sus ojos brotaron pequeñas lágrimas de impotencia—. No sé si sea suficiente para seguir, mamá
—Hey, Stanley, hijo —Natalia lo agarró de la barbilla—. Claro que puedes, hemos pasado cosas peores que esta. Tú puedes hacerlo, un tercer hijo no es nada, más si tienes a alguien más a tu lado apoyándote
—Ah… eh… no… no creo que sea lo mismo, mamá
—¡Habla con Flor! —Nataly se acercó a su bolso para sacar el dinero que tenía en su bolso—. Eso me funcionó a mí con tu padre, créeme habla con ella y hagan esto juntos como un equipo —continuó dividiendo el dinero a la mitad para guardar una mitad de nuevo en el bolso—.
—Ma…
—Hazlo… —lo interrumpió dándole la otra mitad de su dinero a su hijo—. ¿Okey? Hablen y solucionen esto, juntos —añadió con una pequeña sonrisa—
—Mamá, oye… no, no, aún tienes que pagar lo de tu celular, no puedo aceptar algo que tú necesitas
—El pago de mi celular puede esperar pero tú no, ahora ve y habla con Flor, ella es una buena mujer, sé que lo solucionaran, anda ve, Stanley
—O-Okey, gracias, mamá
Stanley guardó el dinero para después irse a ponerse una ropa más limpia y nueva, dejando su antigua en el bote de basura por lo rota que se encontraba. Luego de cambiarse, Stanley camino de regreso con su hijo mientras hablaba por teléfono con su esposa.
—¡¡¿Dónde está Jade?!! ¡¡¿Te lo llevaste de nuevo?!! —lo regaño enfurecida y con un chillido tan agudo que Stanley tuvo que apartar el oído de su celular—.
—S-sí, l-lo siento
—¡¡Tráelo a la casa!! ¡Ahora!
—Tranquila, él está durmiendo en el refugio, mamá lo está cuidando muy bien jaja
—Mm… bien, solo… ¿Estás bien? Llevas días sin venir a casa y me preocupa que salgas lastimado. Sabes que no tienes que pasar por esto yo puedo…
—No, Sydney, Mayday, Jade necesitan a su mamá. Más la bebé, yo… yo no necesito a Zero, necesito a la humana de la cual me enamore, Flor
—Stan… no se tarden mucho en llegar ¿Sí?, Scott hizo un pastel para el cumpleaños de Sydney y… también, porque necesito que estemos todos reunidos
—Estaré ahí, lo prometo. El primer cumpleaños de nuestra princesa del caos, será el más feliz de todos
—Sí, gracias… por todo, y también no compres regalos, ya que… ahm… b-bueno, digamos que mi hermana vino a vernos y… está creando un brazalete que puede ayudar a Sydney a controlar el Dark Nova, es un buen regalo ¿No?
—Flor… —jadeo Stanley deteniéndose frente a la televisión del refugio en la que se podía ver a una multitud frente al ayuntamiento del país—. Enciende la televisión y ve el canal de noticias
—¿Huh? ¿Por qué? —le pregunto agarrando el control para encender la televisión de la casa de Scott—.
Debido a la guerra contra los vigilantes y la subida de la delincuencia, los ciudadanos comunes estaban haciendo huelgas para exigir que se quitará la Ley de exterminio.
—¡¡Queremos a Súper Zero de vuelta!! ¡¡Queremos a Zero de regreso!! ¡¡No más muertes!! —gritaron los habitantes de Bears city frente a la alcaldía de la ciudad—.
—¡¡No más muertes!! ¡¡No más muertes en la ciudad!! —gritaron los habitantes de Moncia frente a la alcaldía—.
—¡¡Nosotros no queremos la Ley de exterminio!! —gritaron en coro alzando pequeños carteles hechos a mano—.
Ambos se quedaron de pie frente a la televisión con una sensación de alivio en sus rostros…
—Adios, Amor —se despidieron ambos terminando la llamada—.
—Stanley, Nataly me dijo que te dijera que si quieres un panecito para comer —le dijo una adolescente con las puntas pintadas de su cabello, con un Chihuahua en sus manos y con una mano vendada—.
—¿Huh? Kimberly, ese Chihuahua… no es de…
—Sí, pero Will lo dejó aquí cuando se mudo a Europa hace años ¿No es lindo? Lo llamo Watyx, porque le salen alas de agua cuando se emociona
—Jaja, dile a mamá que no me quedaré mucho tiempo, ya que Sydney cumpleaños y Flor quiere que estemos todos cuando le cantemos la canción de cumpleaños
—¿Eh? ¿Ya pasó un año? Que rápido. Y sí le diré, aunque jaja, no olvides traernos a la cumpleañera más tarde, que nosotras también la queremos ver a la pequeña cumpleañera
—Lo haré, Kim —se despidió Stanley acariciando la cabeza del Chihuahua de Kimberly—. Solo evita que te muerda, otra vez