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Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Viejo amigo

La mañana llegó demasiado pronto.

Elyria despertó con la luz filtrándose entre las cortinas… y con una sensación peligrosamente clara en los labios.

Cerró los ojos un segundo.

Mala idea.

La imagen de Alaric, su mirada oscura, su mano firme en su cintura, el beso nada romántico y demasiado real… volvió con una precisión cruel.

—Perfecto… —murmuró, cubriéndose el rostro con el antebrazo—. Absolutamente perfecto.

Se levantó más tarde de lo habitual a propósito. Si tenía que enfrentarlo, al menos sería con tiempo para recomponerse.

Cuando finalmente salió de su habitación, la mansión estaba extrañamente silenciosa.

Hasta que llegó al comedor.

Alaric ya estaba allí.

De pie junto a la mesa, completamente compuesto. Impecable. Como si no hubiera perdido el control la noche anterior en una cocina oscura.

Eso fue casi ofensivo.

—Buenos días —saludó él, sin mirarla directamente.

Elyria tomó asiento con calma exagerada.

—Vaya —respondió—. Pensé que huirías al amanecer.

Alaric alzó la vista lentamente.

Sus miradas chocaron.

Y el aire se tensó de inmediato.

—No huyo —dijo—. Evito situaciones innecesarias.

—Qué curioso —replicó ella—. Porque anoche parecías muy dispuesto a crearlas.

Silencio.

Un sirviente apareció justo en ese momento con el desayuno, bendito salvador involuntario. Dejó los platos y se retiró con rapidez, claramente percibiendo que estaba interrumpiendo algo… peligroso.

Alaric tomó la taza de café.

—Lo de anoche —empezó, con tono medido—. No volverá a ocurrir.

Elyria levantó una ceja.

—¿Eso es una promesa o una amenaza?

—Fue un error.

—Coincido —dijo ella, llevándose una fruta a los labios—. Aunque uno bastante… convincente.

Alaric dejó la taza con un golpe seco.

—No juegues con esto.

—¿Con qué? —preguntó inocente—. ¿Con el beso que “no significó nada”?

El silencio volvió a caer.

Pesado.

—No significó nada —repitió él, esta vez más firme—. Y así debe quedarse.

Elyria lo observó un segundo más, evaluándolo… y luego asintió con ligereza.

—Perfecto —dijo—. Solo una mala decisión nocturna, ¿recuerdas?

Algo en la expresión de Alaric se relajó… apenas.

—Me alegra que estemos de acuerdo.

—Oh, no lo estamos —añadió ella, levantándose—. Pero me gusta verte creerlo.

Pasó junto a él, tan cerca que su hombro rozó el suyo.

—Tranquilo, archiduque —susurró—. No pienso enamorarme de ti.

Alaric cerró los ojos un instante.

—Ni yo de ti.

Cuando Elyria salió del comedor, ambos exhalaron al mismo tiempo.

La mañana siguió su curso.

Pero el beso seguía allí.

Incómodo. Latente. Esperando.

El periódico llegó esa mañana con más ruido del habitual.

Elyria fue la primera en tomarlo mientras el desayuno avanzaba con una calma sospechosa. Apenas leyó el titular, arqueó una ceja.

—“Criaturas desconocidas atacan Thornfield: ¿amenaza mágica o conspiración?” —leyó en voz alta—. Vaya… ya somos noticia.

Alaric dejó su taza con cuidado.

—Era inevitable.

Elyria pasó las páginas con atención.

—Mira esto —añadió—. No saben qué son, de dónde vienen ni por qué atacan. Perfecto. Misterio, miedo y cero respuestas.

—Y demasiadas suposiciones —gruñó él—. Eso solo empeora las cosas.

—Oh, pero admite que es emocionante —sonrió ella—. Bestias desconocidas, ataques nocturnos, rumores… suena a una novela mediocre.

—No es un juego, Elyria.

—Lo sé —respondió, mirándolo—. Por eso es interesante.

Antes de que pudiera replicar, la puerta principal se abrió de golpe.

—¡ALARIC, MALDITO ERMITAÑO! —tronó una voz alegre desde el vestíbulo—. ¿Desde cuándo te escondes del mundo?

Elyria alzó la cabeza, sorprendida.

Alaric cerró los ojos.

—Desde que supe que vendrías sin avisar.

Un hombre entró al comedor como si fuera el dueño del lugar: alto, rubio, de ojos verdes brillantes y una sonrisa tan encantadora que parecía peligrosa. Vestía con elegancia despreocupada, como quien sabe que se ve bien sin esfuerzo.

—Vamos, admítelo —dijo—. Me extrañabas.

—Cassian —saludó Alaric con tono seco—. ¿Qué haces aquí?

—¿Eso es forma de recibir a un amigo de años? —se llevó una mano al pecho—. Me hieres.

Entonces Cassian vio a Elyria.

Y sonrió aún más.

—Oh… —dijo, llevándose la mano al

mentón—. Así que este es el motivo de tu reciente mal humor.

Elyria parpadeó.

—¿Perdón?

Cassian se acercó con una inclinación elegante.

—Cassian Valemont —se presentó—. Marqués, encanto irresistible y, al parecer, intruso frecuente en esta mansión.

—Elyria Montclair —respondió ella, divertida—

—Un placer —sonrió él—. Y debo decirlo con total honestidad: eres muy hermosa.

Alaric carraspeó.

—Cassian.

—¿Qué? —respondió inocente—. Solo digo la verdad.

—No la digas aquí.

—Qué cruel —hizo un puchero exagerado—. Uno viene a saludar y termina siendo censurado.

Cassian comenzó a caminar por el comedor, gesticulando al aire como si dibujara círculos invisibles.

—Además, me quejo oficialmente —continuó—. Me entero por los periódicos de bestias misteriosas, ataques, caos… y ni una sola carta tuya. ¿Así tratas a tus amigos?

Elyria se levantó de la mesa y se puso a su lado.

—Es terrible —asintió—. Muy poco considerado.

Alaric los miró a ambos, claramente traicionado.

—No la reclutes.

—Demasiado tarde —Cassian sonrió—. Me cae bien.

—A mí también —añadió Elyria—. Tiene energía de protagonista secundario encantador.

Cassian se llevó una mano al corazón.

—Jamás me habían halagado así.

Alaric suspiró.

—¿A qué viniste, Cassian?

El marqués dejó de bromear solo un segundo.

—He oído rumores —dijo—. Bestias, magia extraña… y tu nombre apareciendo demasiado seguido.

Vine a ver si estabas metido en problemas.

Elyria inclinó la cabeza, observándolo con interés.

—¿Y?

Cassian sonrió de nuevo.

—Definitivamente lo está.

Alaric lo fulminó con la mirada.

—Quédate —dijo finalmente—. Pero no causes problemas.

—¿Yo? —Cassian alzó las manos—. Jamás.

Elyria rió suavemente.

Cassian no perdió tiempo.

Apenas terminaron el desayuno, se ofreció "muy amablemente" a acompañar a Elyria a recorrer la mansión, ya que “Alaric claramente estaba demasiado ocupado siendo aburrido”.

—Puedo mostrarte los jardines —dijo con una sonrisa encantadora—. Son bonitos… aunque un poco sombríos, como su dueño.

—Cassian —gruñó Alaric—.

—¿Qué? —respondió él sin mirarlo—. Solo estoy siendo un buen anfitrión temporal.

Elyria alzó una ceja, divertida.

—Acepto —dijo—. Me vendrá bien un poco de aire… y conversación agradable.

Alaric los observó alejarse con paso calmado.

Demasiado calmado.

En los jardines, Cassian caminaba con las manos detrás de la cabeza, relajado, lanzando miradas ocasionales a Elyria.

—Así que —dijo—. ¿Cuánto tiempo llevas soportándolo?

—Poco —respondió ella—. Pero intenso.

—Eso suena a Alaric —rió—. Siempre fue así. Frío, distante, convencido de que puede controlarlo todo.

—¿Siempre?

Cassian la miró de reojo, sonrisa ladeada.

—Desde que lo conozco. Aunque… —hizo una pausa— nunca lo había visto tan pendiente de alguien.

Elyria se detuvo.

—¿Pendiente?

—Oh, sí —asintió—. Te sigue con la mirada. Evalúa cada uno de tus movimientos. Y se tensa cada vez que sonríes demasiado cerca de otro hombre.

—Qué imaginación tan fértil tienes.

—No —respondió Cassian—. Es experiencia.

Como si fuera invocado por la conversación, Alaric apareció a unos metros, claramente “casualmente” pasando por ahí.

Cassian sonrió.

—Mira —susurró—. Ejemplo práctico.

—Archiduque —saludó Elyria—. ¿No estabas ocupado?

—Lo estaba —respondió—. Pero recordé algo importante.

—¿Qué cosa?

—Que Cassian se va hoy.

Cassian soltó una carcajada.

—Tranquilo, no pienso robarte nada.

Elyria cruzó los brazos.

—¿Nada?

—Bueno —corrigió él—. Tal vez solo un poco de su paciencia.

Cassian se acercó un paso más a Elyria, bajando la voz con descaro calculado.

—Dime, Lady Elyria… ¿Alaric es siempre tan posesivo?

El aire se volvió denso.

—No soy posesivo —intervino Alaric de inmediato—.

—Claro que no —Cassian sonrió—. Solo apareces cada vez que estoy cerca de ella.

—Porque no confío en ti.

—Eso duele —se llevó la mano al pecho—. Yo solo vine a visitar.

Elyria los miró a ambos, conteniendo la risa.

—Debo admitir —dijo— que esta dinámica es fascinante.

Cassian inclinó la cabeza.

—Entonces mi viaje valió la pena.

Alaric clavó la mirada en él.

—No te quedes más de lo necesario.

—Oh, no te preocupes —respondió con una sonrisa peligrosa—. Me iré antes del anochecer.

Luego miró a Elyria.

—Aunque ha sido un placer conocerte.

Ella sostuvo la mirada.

—Igualmente, marqués.

Cassian se alejó silbando, claramente satisfecho.

Alaric exhaló despacio.

—No le sigas el juego.

—¿Celoso? —preguntó ella con fingida inocencia.

—No.

—Mentiroso.

Sus miradas se cruzaron.

Esta vez, ninguna se apartó primero.

—No estoy celoso —repitió Alaric, con voz baja y firme.

—Claro que no —replicó Elyria— repítelo hasta que te lo creas

Cassian, a prudente distancia, fingía examinar una flor mientras claramente escuchaba cada palabra.

—Qué conversación tan nutritiva —comentó—. Continúen, por favor.

Elyria giró hacia Alaric con una sonrisa peligrosa.

—¿Ves? Ni siquiera él se toma en serio tu mal humor.

—Elyria —advirtió Alaric

—¿ qué? —preguntó ella, ladeando la cabeza—. ¿Vas a decirme que tampoco te importa que Cassian sea… agradable?

Cassian alzó una ceja, divertido.

—Oh, me gusta hacia dónde va esto.

—No hablo de ti —gruñó Alaric.

—Pero yo sí —intervino Elyria—. Y debo admitir que es refrescante alguien que sonríe, conversa… y no actúa como si el mundo fuera una carga constante.

Alaric apretó la mandíbula.

—No compares.

—¿Comparar? —Elyria dio un paso más cerca—. No sabía que estaba prohibido. Al fin y al cabo, tú dejaste muy claro que lo de anoche no significa nada.

Eso.

Eso fue el golpe.

—Y si no significa nada —continuó ella, implacable—, no entiendo por qué te molesta tanto que alguien más—

—Elyria —advirtió Alaric, con el tono justo antes de perder la paciencia—. No sigas.

—¿O qué? —preguntó, con una sonrisa burlona—. ¿Vas a fulminarme con la mirada otra vez?

—Puedo hacer algo peor.

—Oh, por favor —rió—. Me encantaría verlo.

Fue un error.

Uno claro. Innegable.

Alaric dio un paso al frente, la tomó por la cintura con una sola mano y, antes de que Elyria pudiera procesar lo que ocurría, la cargó sin esfuerzo.

—¡¿QUÉ HACES?! —exclamó, golpeándole el pecho—. ¡ALARIC, SUÉLTAME AHORA MISMO!

—Te refrescaré la memoria —respondió con frialdad—. Y el

carácter.

—¡TE VOY A—!

Splash.

El agua de la fuente estalló en todas direcciones.

Elyria emergió empapada, con el cabello pegado al rostro y una expresión de absoluto ultraje.

—…matar.

Alaric, aún al borde de la fuente, la observó un segundo de más.

—Te lo advertí.

Ella lo miró fijamente.

Luego sonrió.

Y se lanzó.

—¡ESTÁS MUERTO!

Elyria se impulsó, lo empujó con toda su fuerza y ambos perdieron el equilibrio.

Splash.

Ahora eran dos figuras empapadas en medio de la fuente.

Demasiado cerca.

El agua les llegaba a la cintura. Elyria había quedado sobre él por pura inercia, una mano apoyada en su pecho, la otra aferrada a su ropa.

Sus respiraciones chocaron.

—Bájate —murmuró Alaric.

—Ni en tus sueños —respondió ella.

Intentaron moverse al mismo tiempo.

Resbalaron.

Y quedaron aún más cerca.

Sus miradas se encontraron.

Intensas. Furiosas. Ardientes.

Por un segundo demasiado largo, nadie habló.

Entonces

—¡ALAAAARIC!

La voz de Cassian resonó por el jardín.

—¡Ha llegado el duque Montclair con noticias y—!

Se detuvo en seco.

Cassian parpadeó.

Una vez.

Dos.

—Oh.

Detrás de él, Darían Montclair acababa de cruzar el arco del jardín… seguido por varios sirvientes.

Todos se quedaron inmóviles.

La escena era… imposible de malinterpretar.

Elyria encima de Alaric. Ambos empapados. Demasiado cerca. Demasiado tarde.

El silencio fue sepulcral.

Darían frunció el ceño lentamente.

—…¿Puedo preguntar —dijo con voz peligrosa— qué está pasando aquí?

—¡NO ES LO QUE PARECE! —dijeron Elyria y Alaric al mismo tiempo.

—¡Sí lo es! —añadió Cassian, encantado—. Digo… parece exactamente lo que parece.

—¡CASSIAN! —gruñó Alaric.

—¿Qué? —se encogió de hombros—. Yo solo informo.

Los sirvientes evitaron cuidadosamente mirar directamente, aunque ninguno se movió.

Elyria se levantó de golpe, resbaló un poco y Alaric la sostuvo por reflejo antes de que volviera a caer.

Eso empeoró todo.

—¡Malentendido! —dijo ella, roja de indignación—. ¡Fue un accidente!

Darían cruzó los brazos.

—Un accidente muy… cercano.

—Me lanzó a la fuente —acusó

Elyria, señalando a Alaric.

—Porque ella me provocó —replicó él.

—¡TÚ—!

—Basta —intervino Darían—. No quiero detalles.

Cassian sonreía como si ese fuera el mejor día de su vida.

—Por si sirve de algo —añadió—, yo estaba presente. Fue… muy dinámico.

—Te voy a matar —murmuró Alaric.

—Con gusto, luego —respondió Cassian—. Pero primero, el duque tiene noticias.

Darían aclaró la garganta.

—Encontré rastros de las criaturas —dijo, serio—. Y no actuaban solas.

La tensión cambió de inmediato.

Elyria y Alaric se miraron.

Pero esta vez…

La mirada no fue de odio.

Fue de guerra compartida.

Que tal les parece cassian?

1
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
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