Callahan era el médico frío, el dios del sexo que no sentía amor... hasta que su cuerpo dejó de funcionar de repente. Una noche al llegar a casa escuchó una voz en la televisión que fue capaz de despertarlo. Esa voz era de un ¡HOMBRE!...
Sabastian es un actor famoso, joven e ingenuo. Espera encontrar el amor a primera vista.
El destino los reunió en el hospital.
Callahan al escuchar que alguien gritaba de dolor, volvió a reaccionar. Sebastián al verlo se enamoro a primera vista y lo persiguió.
Callahan juró que solo sería sexo, una cura, un experimento. Pero Sebastián llegó con la intención de conquistarlo y lo logró. Pasó de ser el dominante... al perrito faldero que suplica atención, que se pone celoso y que quiere gritarle al mundo entero que es suyo. De rompecorazones a esclavo de un solo hombre.
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Cp. 19- Un verdadero zorro.
—Quédate conmigo —Sebastián hizo todo lo posible por controlar su nerviosismo, —Me gustas…— De hecho, tenía mucho que decir, pero no sabía por qué no podía hablar.
Este no era un buen momento para expresar su amor. La otra persona probablemente se retiraría de inmediato y se vestiría para decirle fríamente que solo había sido una aventura de una noche y qué le hacía pensar que él iba en serio con él. En resumen, el peor resultado sería no poder acercarse a Callahan en el futuro, pero Sebastián no pudo evitar soltarlo.
Sebastián miró a los ojos de Callahan. Los ojos de la otra persona seguían claros y fríos. Sin embargo, cuando Sebastián vio su reflejo en ellos, de alguna manera ganó algo de confianza.
—Quédate conmigo—, dijo Sebastián de nuevo.
Después de un largo rato mirándose fijamente, Sebastián no sabía qué estaba pasando. El largo silencio de Callahan no lo hizo retroceder. En cambio, estaba pensando algo como "Aah, ¿esta persona está sufriendo por mi culpa? Jaja, ¡cualquiera debería ser obediente y comportarse frente a este joven señor"
Callahan pensó que su silencio haría que la otra parte se rindiera, pero no esperaba que los ojos de Sebastián brillaran cada vez más. Callahan se sintió algo disgustado consigo mismo porque estaba siendo un poco autodestructivo.
—Está bien—. Callahan extendió su mano y tocó suavemente las mejillas rojas de Sebastián. —Sin embargo, tienes que saber que me gusta la sensación de tener sexo contigo. Por el momento, no creo que tenga sexo con otros, pero no puedo garantizar que este sentimiento dure.
Esta fue la frase más larga que Callahan le había dicho. Sebastián levantó la vista con una sonrisa y besó a Callahan en los labios.
—Te dejaré conservar este sentimiento.
La apariencia segura de Sebastián era tan deslumbrante que Callahan no pudo evitar sonreír.
—Esperaré y veré. Si puedes hacerlo, no me importará.
La consecuencia de hacerlo por la mañana era que tenían que limpiar antes de comer. Después de juntarse con el dios griego, Sebastián era aún más intrépido. Mientras limpiaba, sedujo a Callahan, quien le dio una nalgada directamente. No era imposible que lo hicieran de nuevo. Era como si el agujero de Sebastián hubiera nacido para Callahan. Lo habían hecho tantas veces, pero el agujero solo estaba un poco rojo e ileso. Sin embargo, Callahan todavía tenía un poco de conciencia al enfrentarse a Sebastián.
—La próxima vez, usaré un ¢ondón—, dijo Callahan de repente.
Sebastián se negó inmediatamente.
—No, me gusta cuando entras directamente. Es caliente y duro. No puedo sentirlo con un con-dón.
Callahan le dio otra nalgada.
—Ay—. Sebastián levantó la cabeza y miró a Callahan con lástima —Acabamos de estar juntos, y ya me estás maltratando.
Callahan sabía que estaba bromeando. Le explicó sus pensamientos.
—Es por tu seguridad.
—No estás enfermo, ni yo tampoco, así que no tengo miedo—. Sebastián se apoyó en su hombro de forma coqueta —Bueno, si estamos afuera, puedes usar un con-dón. Es muy molesto limpiar, pero en realidad, no me importa retener tu olor y tus fluidos.
"..." Callahan sintió que Sebastián podría ser un verdadero zorro, incluso hizo una declaración tan seria. ¿Retener su olor?.
El asunto de si usar un con-dón o no se resolvió así. En cambio, Callahan quería averiguar cómo sentirse más cómodos el uno con el otro.
Después de limpiarse, Sebastián obligó a Callahan a sostenerlo. Callahan estaba demasiado perezoso para preocuparse por él, se paró detrás de él, puso un cepillo de dientes en su mano.
—Cepíllate los dientes.
Aunque Callahan no estaba acostumbrado a su compañía, no se fue. Después de todo, si no lo apoyaba, no sabía si el chico se caería por sus piernas que estaban como gelatinas. Callahan no era una persona gentil, pero ya que había prometido intentarlo con Sebastián, había muchas cosas que hacer en el camino. Incluso lo consentiría cuando Sebastián se lo pidiera o cuando le apeteciera.
Desayunaron en la habitación. Sebastián dijo que sus piernas estaban débiles y que no quería salir, así que Callahan llamó al servicio de habitaciones. Cuando llegó el desayuno, Sebastián se comportó como un niño mimado. Era coqueto y travieso. Callahan solo pudo darle de comer.
—Oh, delicioso—. Sebastián tomó la cuchara que Callahan le trajo y tragó la suave papilla de huevo magro, —Deberías probar un bocado también.
Tan pronto como dijo eso, Callahan se acercó y dijo brevemente.
—Ya comí, ahora come en silencio.
Los ojos de Sebastián se abrieron de par en par, luego se sonrojó. ¡Solo quería dejar que Callahan probara un poco de papilla! ¡Su conciencia tranquila estaba siendo puesta a prueba!
Cuando los dos terminaron de comer el tazón de avena, sonó el celular de Sebastián. Callahan fue al otro lado de la cama y le entregó el celular. Sebastián vio el identificador de llamadas y su sonrisa se marchitó de inmediato.
Callahan notó su expresión.
—¿Qué pasa?.
Sebastián tosió dos veces y luego le preguntó a Callahan con amargura.
—¿Mi voz suena como si acabara de tener sexo?.
Callahan asintió.
—Estoy jodido...
Callahan no entendió lo que Sebastián quería decir. Entonces vio a Sebastián contestar el celular y poner una sonrisa halagadora en su rostro.
—Hola ~
—¡Sebastián Hunter!.
La voz al otro lado del celular era tan fuerte que incluso Callahan pudo oírla. Se podía ver lo fuerte que el hombre del otro lado rugía.
—Estoy aquí —respondió Sebastián mientras le hacía señas a Callahan para que se acercara. Callahan estaba desconcertado, pero aun así caminó hacia él. Sebastián lo abrazó.
—Tío ~
—¡Es inútil que me llames tío! —Javier rugió y Steven que estaba al otro lado del celular, se burló—. Sebastián Hunter, te doy media hora. Si no te veo en media hora, ¡HUMPH!.
—¡Tío! —Javier colgó el teléfono.
—¡Ah, ah, ah! —Sebastián tiró el teléfono y luego frotó el cuello de Callahan mientras decía—. ¿Cómo puedo tener tan mala suerte? ¡Cada vez que salgo contigo, mi tío me llama al día siguiente! ¿Qué clase de suerte es esta?.