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Renací Siendo La Villana

Renací Siendo La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Amor-odio / Venganza
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Miranda lo tenía todo: un esposo que la amaba y una vida perfecta. Pero un "accidente" le arrebató el aliento. Ahora, ha despertado en el cuerpo de Ámbar Valer, la chica señalada como su asesina. Atrapada en una casa llena de enemigos y perseguida por el odio implacable de su propio esposo, Damián Villegas, Miranda deberá jugar un juego peligroso. ¿Podrá convencer al hombre que ama de que ella sigue viva, o morirá de nuevo a manos de su propia venganza?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El odio surgido de las cenizas de un amor

[Perspectiva de Damián Villegas]

​Miranda era mi mundo entero. No lo digo con la ligereza de quien usa una metáfora romántica; lo digo con la precisión de un arquitecto que sabe que, si quitas los cimientos, toda la estructura se viene abajo. Nuestro amor era genuino, un engranaje perfecto de risas, complicidad y una pasión que no se agotaba con el paso de los años. No había nadie en este mundo que se amara con la ferocidad con la que nos amábamos nosotros.

​Aquel día funesto, al salir de nuestra casa, sentí una punzada en el pecho, un presentimiento físico, frío y afilado. Me detuve en el umbral, con la mano en el pomo de la puerta, y una parte de mi alma me gritó que diera media vuelta. Quise regresar, trepar las escaleras y quedarme todo el día abrazado a ella bajo las sábanas, protegiéndola de un peligro que no podía nombrar. Pero el deber me llamó. Había una situación crítica en la constructora que requería mi presencia urgentemente, una crisis de cemento y acero que, en aquel momento, me pareció más importante que un simple nudo en el estómago.

​Nunca me lo perdonaré. Si me hubiera quedado cinco minutos más, ella no habría estado en ese cruce. Si hubiera sido un poco más egoísta, ella seguiría respirando.

​La noticia me llegó como un eco distante. Al enterarme de que mi Miranda había tenido un accidente, corrí hasta la clínica ignorando los semáforos, los gritos de otros conductores y mi propio miedo. No sabía qué tan graves estaban las cosas; por teléfono solo me habían dado información ambigua, escudándose en protocolos que en ese momento me parecieron criminales. Al llegar a la recepción, el mundo empezó a ralentizarse. Vi a una enfermera caminar hacia mí; tenía la cara de quien ya ha ensayado el pésame mil veces. Me lanzó una mirada cargada de una lástima tan cruda que sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies. En ese instante, antes de que abriera la boca, supe que algo estaba roto para siempre.

​El mundo no se detuvo cuando Miranda murió. Ese fue el primer insulto que me lanzó la vida. Los autos seguían tocando la bocina en la avenida con una indiferencia cruel, el sol seguía brillando con una insolencia insoportable a través de los ventanales del hospital y el reloj de la sala de espera marcaba los segundos con un tic-tac metálico que se me clavaba en el cráneo como un martillo.

​—Lo sentimos mucho, señor Villegas. Cuando la señora Villegas llegó con nosotros, ya venía sin signos vitales. No hubo nada que pudiéramos hacer.

​Esas palabras son la tumba de cualquier hombre. "Lo sentimos mucho". Una frase mediocre, vacía y gris para describir el fin de mi universo. Me quedé de pie en aquel pasillo, con las manos enredadas en mi cabello, tirando de él como si el dolor físico pudiera distraerme del vacío que se ensanchaba en mi pecho. Recordé nuestras mañanas, el olor de su piel, y especialmente esa última mirada en la cocina. Ahora, al recordarla, sentía que sus ojos me habían mirado con una despedida silenciosa, como si ella supiera lo que pasaría. Ese era el vínculo que me mantendría atado a ella por siempre: una última imagen de amor antes de la carnicería.

​Miranda, mi luz, la mujer que reía entre mis sábanas hacía apenas unas horas, la que tenía planes para una exposición, la que soñaba con nosotros... ahora era solo una cifra en un informe forense, un cuerpo frío sobre una plancha de metal.

​El primer mes fue una mancha gris de alcohol, sombras y un silencio que gritaba su ausencia.

​No fui a la constructora; que se cayera si quería. No respondí llamadas, ni a mi familia ni a los amigos que pretendían consolarme con frases hechas. Me encerré en nuestro ático, convirtiéndolo en un mausoleo. Pasaba las horas sentado en el suelo del vestidor, dejando que el aroma de su perfume en las prendas colgadas me envolviera, una tortura lenta que me arrancaba la piel a tiras. Cada vez que el sueño me vencía por puro agotamiento, despertaba sobresaltado escuchando el estruendo del metal retorciéndose en mi cabeza.

​Los peritajes eran una puñalada constante. Eran claros, técnicos e imparciales: un deportivo a 160 kilómetros por hora se había saltado el semáforo en rojo con una negligencia criminal. El impacto lateral no le dio a Miranda ni una oportunidad de reaccionar. Ella murió instantáneamente, destrozada por la inercia, mientras la culpable, una chiquilla de veinte años llamada Ámbar Valer, solo había caído en un coma profundo. Ella estaba dormida, protegida por el olvido de la inconsciencia, mientras yo tenía que estar despierto para sufrir cada segundo de su ausencia.

​—¿Por qué ella, Dios? —gritaba en la oscuridad de nuestra habitación, con la voz rota por el whisky y la rabia—. ¡¿Por qué te llevaste a la mujer que construía mundos, a la que daba vida a todo lo que tocaba, y dejaste viva a la idiota que solo sabe destruirlos por un capricho de velocidad?!

​La justicia resultó ser un chiste de mal gusto, un teatro para los ricos. Arturo Valer, el magnate hotelero, no perdió el tiempo. Desplegó un ejército de abogados, peritos comprados y especialistas en relaciones públicas para blindar a su hija, para convertir un asesinato imprudente en un "lamentable accidente fortuito". Mientras yo enterraba a mi esposa en un ataúd de roble, viendo cómo la tierra cubría la madera bajo la lluvia persistente de un martes maldito, Ámbar Valer descansaba plácidamente en una suite de lujo en la mejor clínica del país. Estaba rodeada de máquinas carísimas, enfermeras privadas y flores, todo pagado con el dinero que su padre usaba para intentar lavarle las manos manchadas de sangre.

​Esa injusticia fue el combustible que me impidió pegarme un tiro. El amor puro que sentía por Miranda se transmutó, átomo por átomo, en un odio negro, viscoso y necesario hacia los Valer. Necesitaba ese odio para levantarme de la cama. Necesitaba esa sed de venganza para no volverme loco.

​—No voy a dejar que se salgan con la suya, Miranda —susurré frente a su tumba, un mes después del entierro, acariciando la piedra fría que ahora llevaba su nombre—. Te juro por mi vida que ella pagará. Si la ley no tiene el valor de encerrarla en una celda, yo mismo me encargaré de que este mundo sea su cárcel. Ella no tendrá paz mientras yo respire.

​Me puse de pie, y por primera vez en treinta días, mis manos no temblaron. Mis ojos, antes llenos de la calidez que Miranda había cultivado, ahora eran dos pozos de ceniza fría. El idilio había muerto, y en su lugar, el "demonio" Villegas estaba naciendo.

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valeska garay campos
me estoy comiendo las uñas 🤭
valeska garay campos
Sabían pregunta todo aunque crean que estas loco
Ámbar dile que eres Miranda aunque piense que estas loca 🤭
valeska garay campos
vamos a ver como reacciona Ámbar al llegar a su casa con su esposo 🤭
valeska garay campos
al fin Damian sabe que no fue mentira todo lo escrito en el diario 🤭
Adriana Ruiz
👏👏👏me encanta 😍
valeska garay campos
me encanta la historia que Damian salbe a su amada esposa
valeska garay campos
Miranda que no caiga en la trampa de las víboras
valeska garay campos
vamos Damian ya sabes que ámbar es tu esposa solo debes creer en tú corazón ❤️ 🤭
valeska garay campos
excelente capítulo nos podrías reglar una maratón?
valeska garay campos
cada capítulo más emocionante dan ganas de más capítulos 😊
valeska garay campos
debió quebrarle el brazo 🤭
valeska garay campos
vamos Miranda aplasta a esos gusanos 🤭💪
valeska garay campos
ya estamos conociendo a las víboras vamos a ver quien gana 🤭
valeska garay campos
muy buena historia me encantan 💪
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Tanta perfección es rara
Maria Cantillo
vaya despertar del coma y recibir insultos del que fue su esposo y estar en un cuerpo más joven vaya vaya🤭🤭🤭
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