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Demasiado Tarde para Arrepentirse: La Mujer que Él Despreció

Demasiado Tarde para Arrepentirse: La Mujer que Él Despreció

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:353
Nilai: 5
nombre de autor: Sila Reis

Después de dos años viviendo un amor que creía verdadero, Yasemin ve su mundo desmoronarse al descubrir que nunca fue más que una sustituta. Herida y sin mirar atrás, toma una decisión que cambiará por completo su destino: regresar a casa… y aceptar el matrimonio arreglado que alguna vez rechazó.

Lo que nadie sabe es que Yasemin no es solo otra mujer con el corazón roto.
Es la heredera de un imperio.

Criada entre Londres, Milán, Tokio y Zúrich, preparada para liderar y dominar el juego del poder, Yasemin eligió el amor —y pagó un precio muy alto por ello. Ahora, decidida a no volver a ser subestimada, está lista para ocupar el lugar que siempre le correspondió.

Pero el pasado no desaparece tan fácilmente.

Cuando Vicent se cruza de nuevo en su camino, ya no encuentra a la mujer que dejó atrás… sino a alguien a quien ya no puede controlar. Al mismo tiempo, un poderoso y enigmático italiano surge de las sombras, interesado no solo en el apellido que lleva Yasemin, sino en la mujer en la que se está convirtiendo.

Entre secretos, poder, venganza y sentimientos no resueltos, Yasemin tendrá que decidir:
hasta dónde está dispuesta a llegar para no volver a ser rota jamás.
Y si aún queda espacio para el amor… después de todo.

NovelToon tiene autorización de Sila Reis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

El auto que se detuvo frente al penthouse no era solo bonito.

Era… absurdo.

Un Bentley Continental GT, en un tono raro de azul glacial, se estacionó con una elegancia casi silenciosa, como si hasta el sonido respetara su presencia. La pintura reflejaba la luz de la mañana como hielo bajo el sol: fría, sofisticada, intocable.

Las líneas del auto eran perfectas.

Cada curva parecía diseñada con precisión quirúrgica, transmitiendo lujo sin necesidad de ostentarlo. La parrilla frontal imponente, los faros redondeados con brillo cristalino… todo en él decía una sola cosa:

Poder.

Adentro, el interior en cuero claro contrastaba con el azul exterior. Los detalles en madera pulida y acabados metálicos brillaban suavemente, como una invitación silenciosa a un mundo donde nada faltaba.

Los ojos de Yasemin brillaron en ese mismo instante.

Simplemente adoraba ese auto.

💭 Yasemin

Es exactamente el modelo que yo elegiría.

Un hombre vestido con un traje impecable bajó del vehículo y se acercó con postura formal. Sus movimientos eran precisos, casi ensayados.

Extendió la llave con respeto.

— Señorita Yasemin, este es un regalo del señor Álvaro.

Por un segundo, Yasemin se quedó inmóvil.

Luego tomó la llave. Sintió el peso frío del metal en su mano. Y, junto con él, un leve apretón en el corazón.

💭 Yasemin

Él siempre fue así.

Álvaro siempre fue generoso con ella. Pero aquello, aquello no era solo generosidad.

Era atención y cuidado. La actitud de alguien que recordaba su existencia.

— Gracias.

Su voz salió educada, contenida.

— No hay de qué. Si no necesita nada más, me retiro.

El hombre hizo una leve reverencia y se alejó.

— Está bien.

En cuanto él se fue, el teléfono sonó.

Álvaro.

Ella contestó.

— ¿Te gustó el auto?

La voz de él llegó tranquila, casi casual. Como si estuviera preguntando algo sencillo. Como si no acabara de entregar un auto de lujo.

💭 Yasemin

Para él… esto es normal.

Un Bentley* era como comprar flores*.

— Me encantó. Gracias, Álvaro.

— Qué bueno que te gustó.

Hizo una breve pausa.

— Recordé que el azul es tu color favorito.

Yasemin frunció levemente el ceño.

Sorprendida.

— ¿Cómo te acuerdas?

💭 Yasemin

Yo nunca dije eso.

Del otro lado, Álvaro soltó una leve risa.

— Aquel año en que te di clases, tu cuaderno y tu estuche eran todos azul claro.

Silencio.

Yasemin se quedó inmóvil.

💭 Yasemin

¿Él… se acuerda de eso?

Ella misma ya lo había olvidado. Pero él no.

— Cuando vi ese auto, pensé inmediatamente en ti.

La voz de él era cálida. Estable y segura.

— ¿Por qué no das una vuelta?

— Ese modelo es compacto, perfecto para ti.

— Sí, lo voy a probar en un rato.

Ella colgó.

Y entró al auto.

El interior la envolvió de inmediato. Con silencio, lujo y confort. Pero no encendió el motor. Sus manos descansaron sobre el volante. Firmes. Y, aun así, temblando por dentro.

💭 Yasemin

¿Cuánto tiempo hace que alguien pensó en mí así?

Ella sabía manejar. Siempre supo. Pero, en los últimos dos años, manejar significaba otra cosa. Significaba ir a buscar a Vicent a los bares.

Esperarlo a que terminara de beber. Escuchar a los amigos de él reírse. Y llevarlo a casa.

💭 Yasemin

Yo no era una novia conveniente.

Recordó.

Las conversaciones.

Los comentarios.

Vicent ya le había regalado un BMW a su exnovia. Sin pensarlo dos veces.

¿Pero a ella? Nada.

Aun sabiendo que su trabajo exigía desplazamientos constantes. Con reuniones, clientes y eventos. Él nunca siquiera lo sugirió.

💭 Yasemin

No se trataba del auto.

Se trataba del cuidado.

Y en ese momento, la diferencia se volvió imposible de ignorar.

Álvaro vs. Vicent.

Importarle. Y no importarle. Era simple. Dolorosamente simple.

Estaba perdida en esos pensamientos cuando una voz cortó el aire.

— ¡Qué auto tan hermoso!

Yasemin levantó la mirada.

— Yo quería tanto comprar ese modelo, pero al final no me atreví a gastar tanto dinero.

Era Summer.

Llena de entusiasmo. Mirada de deseo.

Yasemin giró levemente la cabeza.

Y entonces vio.

Summer acercándose.

Y, justo detrás de ella, Vicent.

💭 Summer

Esto… ¿es un Bentley?

Los ojos de Summer brillaban.

Pero no era admiración. Era envidia. Evidente.

Reconoció el modelo de inmediato.

Era el auto de sus sueños. El tipo de lujo que ella deseaba pero nunca logró alcanzar.

— Es precioso.

Summer pasó la mano suavemente por la carrocería del auto. Como si estuviera comprobando si aquello era real.

— ¿Quién lo compró? —Miró a Vicent.

Silencio.

Yasemin no respondió de inmediato.

Solo la observó.

💭 Yasemin

Interesante…

Ayer quería humillarme. Y hoy delira con lo que es mío.

Vicent también miraba el auto. Pero su mirada era diferente: pesada y tensa.

💭 Vicent

Este no es un auto cualquiera.

Él sabía exactamente su valor. Sabía exactamente lo que aquello podía significar.

Y lo más importante: no sabía de quién podía ser ese auto.

Sus ojos se volvieron lentamente hacia el interior del auto. Pero no tenía visibilidad desde afuera.

— Ese auto. —Su voz salió más baja.

Más controlada.

— ¿De dónde salió?

Yasemin finalmente bajó el vidrio y sonrió. Tranquila. Elegante. Dijo:

— Un regalo.

💭 Vicent

¿De quién?

💭 Summer

No puede ser.

Giró la llave entre sus dedos. Sin prisa. Sin necesidad de dar explicaciones.

Y completó:

— De mi prometido.

Silencio.

Denso. Pesado. Casi cortante.

La sonrisa de Summer se congeló.

La mirada de Vicent se oscureció.

Y en ese momento, por primera vez, ambos pensaron que Yasemin les estaba mintiendo. ¿Por qué?

💭 Yasemin

Ahora… ¿será que van a empezar a darse cuenta?

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