Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Ducado Fitzpatrick 2
Mientras caminaban hacia la entrada principal de la mansión, el sonido de la nieve crujiendo bajo sus pasos llenó el breve silencio.
Arely observó discretamente a Aaron.
Y notó exactamente la expresión peligrosa en su rostro.
Curiosidad.
Interés.
Demasiado interés.
Ella sintió inmediatamente preocupación por su hermano.
Porque honestamente…
Aaron era incapaz de controlar su fascinación por personas hermosas.
Y el duque Fitzpatrick parecía literalmente esculpido por dioses crueles.
Así que antes de que Aaron comenzara a preguntar estupideces peligrosas otra vez, Arely decidió intervenir.
Se acercó apenas al duque mientras caminaban.
Y preguntó en voz más baja..
—Duque Fitzpatrick…
Los ojos celestes del hombre descendieron hacia ella inmediatamente.
—¿Sí?
Arely dudó apenas un segundo.
Luego preguntó directamente..
—¿Tiene esposa?
Mylo Fitzpatrick pareció genuinamente sorprendido por la pregunta.
Muy ligeramente.
Pero suficiente para que ella lo notara.
Sus ojos claros permanecieron sobre ella unos segundos antes de responder tranquilamente..
—No.
Aaron pareció iluminarse detrás de ellos.
Arely lo ignoró.
Entonces el duque continuó..
—De hecho… no quedan más Fitzpatrick además de mí.
Eso hizo que Arely parpadeara un poco.
No esperaba una respuesta tan… solitaria.
Pero antes de pensar demasiado en ello, otra idea mucho más importante llegó a su mente.
[No hay esposa. No hay posibilidad de que Aaron provoque instintos asesinos territoriales.]
Arely soltó un suspiro de alivio completamente sincero y susurro..
—Qué alivio…
Pero el duque Fitzpatrick malinterpretó completamente esa reacción.
Porque desde su perspectiva…
Lady Arely Hoffman acababa de preguntar si estaba casado.
Y luego parecía visiblemente aliviada al descubrir que no.
Mylo permaneció en silencio unos segundos.
Observándola.
Y entonces…
Sonrió apenas.
Pero esta vez no fue aquella sonrisa elegante y distante de antes.
No.
Fue una sonrisa claramente coqueta.
Pequeña.
Segura.
Peligrosamente encantadora.
Y Arely sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
[No. No no no. Entendió mal.]
Aaron vio la expresión del duque.
Luego miró a su hermana.
Y lentamente sonrió como un absoluto traidor.
—Oh.
Arely quiso empujarlo directamente hacia la nieve.
Mylo habló entonces con voz suave..
—No esperaba que lady Hoffman tuviera interés en mi situación matrimonial.
Arely casi se atragantó con el aire frío.
—¿Qué?
Aaron ya estaba disfrutando demasiado aquello.
—Arely, qué directa.
Ella le lanzó una mirada asesina.
—Cállate.
Pero Mylo seguía observándola con aquella calma elegante.
Y sinceramente…
Aquella pequeña sonrisa coqueta en un hombre tan absurdamente hermoso era peligrosísima.
Porque incluso Arely sintió el impacto.
Lo cual era terrible.
Muy terrible.
—Solo preguntaba por mi hermano.. Él tiene antecedentes preocupantes con esposas ajenas.
Aaron pareció profundamente ofendido.
—Eso suena horrible cuando lo dices así.
—Porque es horrible.
Por primera vez, Mylo soltó una risa un poco más clara.
Breve.
Pero genuina.
Y sinceramente eso hizo que el castillo helado pareciera menos frío por unos segundos.
—Entiendo.. Entonces lord Hoffman es el problema.
Aaron abrió los brazos dramáticamente.
—Siempre me convierten en el villano.
Arely suspiró cansadamente.
—Porque casi mueres hace dos días.
Mylo levantó apenas una ceja.
—¿Morozov?
Aaron se puso rígido inmediatamente.
—…Sí.
El duque Fitzpatrick sonrió apenas otra vez.
Como si pudiera imaginar perfectamente lo ocurrido.
Y honestamente…
Eso preocupó muchísimo a Arely.
Porque comenzaba a sospechar algo peligroso.
Mylo Fitzpatrick disfrutaba molestándola un poco
Después de instalarse finalmente en sus habitaciones dentro del castillo Fitzpatrick, Arely sintió por primera vez el verdadero agotamiento del viaje.
La habitación era enorme.
Elegante.
Completamente blanca.
Las paredes tenían delicados patrones congelados incrustados como si el hielo formara parte natural de la arquitectura.
Incluso la chimenea parecía demasiado refinada para existir.
Y aun así…
Seguía haciendo frío.
No un frío insoportable como afuera.
Pero sí el suficiente para recordar constantemente que estaban en el norte extremo.
Arely se dejó caer lentamente sobre una silla mientras suspiraba.
[Por qué todos los hombres peligrosos viven en lugares congelados…]
Unos golpes suaves resonaron en la puerta.
Una sirvienta Fitzpatrick entró haciendo una reverencia impecable.
—Lady Hoffman, el duque Fitzpatrick solicita su presencia. Desea mostrarles el terreno que planea vender al ducado Hoffman.
Arely asintió lentamente.
—Entiendo.
La sirvienta dudó apenas antes de agregar..
—El lord Aaron Hoffman también fue invitado.
Eso alivió ligeramente a Arely.
Porque sinceramente…
Después de aquella sonrisa coqueta de antes, no quería quedarse completamente sola con Mylo Fitzpatrick todavía.
Había algo demasiado peligroso en él.
No peligroso como Morozov.
No parecía capaz de electrocutar personas por celos.
Pero sí peligrosamente encantador.
Y eso también era una amenaza.
Arely salió de la habitación y caminó hasta el cuarto de Aaron.
Abrió la puerta sin esperar permiso.
Y encontró a su hermano completamente enterrado bajo mantas.
—No voy.
Ella lo miró fijamente.
—Ni siquiera te dije a dónde.
—No importa. Afuera hace frío. Mi alma abandonará mi cuerpo si salgo otra vez.
Arely cruzó los brazos.
—El duque quiere mostrarnos los terrenos.
Aaron se hundió más entre las mantas.
—Dile que los compraré espiritualmente desde aquí.
—Aaron.
—Arely, siento los huesos congelados.
Ella se acercó y le arrancó la manta brutalmente.
Aaron soltó un grito indignado.
—¡TRAICIÓN!
—Levántate.
—¡No quiero morir congelado!
Arely lo señaló acusadoramente.
—Tú vienes conmigo.
Aaron entrecerró los ojos sospechosamente.
—¿Por qué insistes tanto?
Ella desvió apenas la mirada.
—Porque sí.
Aaron la observó unos segundos.
Y entonces lentamente sonrió.
La sonrisa peligrosa.
La sonrisa de “acabo de entender algo”.
—Ah…
Arely sintió alarma inmediata.
—No empieces.
—No quieres quedarte sola con el duque Fitzpatrick.
—Aaron.
—Arely Hoffman…
Él se incorporó lentamente con una expresión escandalosamente divertida.
—¿Te pusiste nerviosa?
Ella lo miró horrorizada.
—Por supuesto que no.
—Entonces podrías ir sola perfectamente.
Silencio.
Arely tomó una almohada y se la lanzó al rostro.
Aaron comenzó a reírse escandalosamente.
—¡ARELY ESTÁ NERVIOSA!
—¡CÁLLATE!
—¡Le gustó el duque hermoso del hielo!
—¡NO ME GUSTA NADIE!
Aaron seguía riéndose mientras esquivaba otro almohadazo.
—¡Dijiste “qué alivio” cuando supiste que no tenía esposa!
—¡ESO ERA POR TI!
—Claro. Seguramente.
Arely respiró profundamente intentando mantener dignidad.
Inútilmente.
Porque honestamente…
Sí se había puesto nerviosa.
Y eso era terrible.
Muy terrible.
Elena, en su vida pasada, había pasado años obsesionada con protagonistas masculinos peligrosamente atractivos.
Y ahora apareció un hombre absurdamente hermoso viviendo en un castillo helado y sonriéndole coquetamente.
Era prácticamente una trampa diseñada específicamente para ella.
Aaron finalmente dejó de reír un poco mientras se ponía el abrigo.
—Está bien, iré contigo.
Arely suspiró aliviada.
—Gracias.
Pero entonces él sonrió otra vez.
—Aunque sinceramente quiero ver cómo reaccionas cuando el duque vuelva a sonreírte así.
Ella se quedó completamente seria.
—Aaron.
—¿Hm?
—Si mencionas esto frente al duque, te abandono en la nieve.
Aaron levantó ambas manos.
—Entendido.
Pero seguía sonriendo.
[El desgraciado sigue sonriendo muchísimo.]