Charlotte Ricci, huérfana criada en un orfanato de monjas, sale al mundo a los 18 años para trabajar 6 meses —si no encuentra su lugar, se convertirá en monja. Sin saberlo, se hace asistente de Marcelo Romano, CEO cuyo imperio es fachada de la mafia.
Marcelo siente una obsesión por la inocente Charlotte, pero su interés despierta enemigos que buscan destruirlo usando ella como arma. Cuando comienzan las amenazas, descubren que su orfanato guarda secretos antiguos ligados a la mafia y que Charlotte es heredera de un legado peligroso.
Ahora deberán enfrentar traiciones y el peso de un destino escrito en sangre, mientras ella decide entre su antiguo hogar y el hombre que ha robado su corazón.
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Ella no es mi novia
Charlotte se miraba al espejo, llevaba un vestido azul de rubí, un escote no tan pronunciado, cabello suelto, y maquillaje natural, tomo su bolsa lista para irse a trabajar, pero Rafaello se había ofrecido a llevarla, y ella acepto sin verle ningún problema a eso.
—Buen día princesa —le decía Rafaello
—Buen día Rafa, cuando dejaras de decirme a si, solo eres más grande por 3 años —le preguntaba ella y el sonreía
—Es que siempre serás la princesa de los Ricci y pues creo que quien te recuerde creeme que te llamaría a si al verte —respondia el con una sonrisa mientras ponía en marcha el auto para llevarla a su trabajó, entre platicas el camino se hizo corto, al llegar Rafaello se estacionó y se bajó primero para abrirle la puerta a Charlotte —ahora si princesa, llegaste sana y salva —le decía provocando una risa en Charlotte
—Gracias Caballero —bromeaba ella, y Rafaello reía con ella
—Si deseas que venga por ti me avisas, o mi padre, sabes que estamos para ti princesa —ella asentía ante eso, dejando un beso en la mejilla de él, desde el otro extremo Marcelo veía la escena con cuidado, aunque no entendía por qué los miraba, al verla ir hacia el elevador camino el para alcanzarla, Ella le decía adiós con la Mano a Rafaello mientras el elevador se abría, ella subía y en eso de un brinco entraba Marcelo, provocando que Charlotte se asustara, el lo noto
—Buen día, no era mi intención asustarte —le decía el, y ella sonreía
—Buen días, esta bien, no pasa nada —respondia tranquila
—Ese era tu novio —pregunto Marcelo de la nada y en cuanto se dió cuenta se arrepintió
—No, nada que ver, nos conocemos desde niños, pero bueno yo terminé en el orfanato y nos dejamos de ver, hasta apenas ayer —explicaba ella sin saber por qué y el asentía con calma, oir de ella misma que no eran nada más que conocidos de infancia parecía bajarle su mal humor.
La mañana transcurría con normalidad, Charlotte revisando papeles importantes, mientras Marcelo andaba de reunión en reunión, entre socios y algunas áreas de la empresa, también Lorenzo lo apoyaba y juntos veían asuntos de la mafia, que tenían algunos malentendido con los coreanos
—Ya está la reunió con los coreanos para mañana, que no se te olvide —le decía Lorenzo, Marcelo asentía llamando a Charlotte
—Si, ocupan algo —decia Charlotte entrando
—Mañana en la noche tengo una reunión con unos inversionistas Coreanos, necesito que lo agendes y que tú vayas conmigo —decia sin mirarla, era la primera vez que el le hablaba sin verla a los ojos, hasta para Lorenzo fue extraño
—Si señor Romano, a qué hora será la reunión —preguntaba ella, y Marcela la veía serio, ella dió un paso atrás al ver su cara
—Lorenzo tiene la información, pídeselo a él —le decía el, y Charlotte solo asentía saliendo de la oficina, Lorenzo lo miro con seriedad
—Y a ti que te sucede con ella, ella no es responsable de tu estúpido humor Marcelo, tus problemas de la mafia quedan fuera de esta empresa o se te olvida, o hay algo más —le espetaba Lorenzo, Marcelo levantaba la vista para mirarlo...
—Nada Lorenzo, ve dale los datos para que agende —respondia molesto, Lorenzo veía los estados de WhatsApp y en eso le aprecia el de Charlotte, dónde sale en una foto con un joven de cabello rubio oscuro, ambos sonríen en la foto y ella solo coloco un corazón blanco
—Esto es tu problema con ella, de verdad —le decía Lorenzo mostrándole el estado, Marcelo lo miraba y después a Lorenzo —de verdad que te sucede a ti, no se supone que estás con Bianca, que te pasa con esa pobre niña, ella no es como las que han pasado por tu cama, ella no es una más para tu lista, ella está lejos de saber el monstruo que eres fuera de esta oficina, ella solo es una joven que acepto el trabajo de asistente, no de tu nueva amante —le espetaba molesto
—Joder Lorenzo, hasta parece que te gusta —decia en tono de burla, por qué jamás vio a su amigo defender a alguien a si, excepto a su amiga con beneficios
—No, pero la e tratado, y no tienes idea de cómo es ella, es tan buena que no entiendo cómo el destino vino y la puso como tú asistente, un alma tan pura como ella, cerca de ti, no, no dejaré que la intimides o lastimes me oíste —Lorenzo decía azotando la puerta, mientas dejaba a Marcelo perdido en las palabras de Lorenzo...
«Joder, tendra razón Lorenzo, por qué me molesta que otro la abrace, que otro le sonrió, o que ella lo haga, no soporto eso, solo quiero su sonrisa para mí, y no se ni por qué»
Se decía a el mismo mientras se servía un vaso de whisky, salió de su oficina y busco con la mirada a Charlotte quien venía saliendo del área de café, ella lo miro y el con un gesto de cabeza le pidió que entrara a su oficina
—Pasa algo señor Romano —decia ella con timidez, como cuando recién entro a trabajar con el
—No suelo hacer esto, pero lo siento por mi actitud de hace rato, se me juntaron los problemas y pendientes, en especial el de los coreanos —le decía y ella asentía, el se acercó a ella y extendió su mano el para disculparse con ella, ella le dió su mano y el tacto suave de ella y el de él, les provocó una electricidad en todo el cuerpo, pero en eso la puerta de la oficina se abrió de golpe haciendo que Charlotte diera un salto del susto, alejando de golpe su mano de Marcelo, Marcelo veía hacia la puerta y veía a Bianca furiosa frente a él, y Bianca veía con desden a Charlotte
—Y está que —decia enojada Bianca
—Que demonios te sucede, quien te crees para entrar a si a mí oficina —le soltaba de un grito Marcelo a Bianca,
—Me voy —decia con la voz apenas audible a Marcelo, el la miraba
—No, la que se va es ella, tu y yo estamos trabajando —le respondía Marcelo, Bianca se sorprendía al oir eso, el por ninguna asistente la había dejado botada, ni corrido jamás —ahora que sea la última vez que entras aquí a si, o que vienes sin avisarme —le espetaba y Bianca con todo el coraje salía de ahí sin decir nada más
—De verdad no quiero problemas, menos con tu novia —le decía Charlotte
—Ella no es mi novia —respondia con la voz más tranquila, Charlotte solo asentía ante eso y tomaba su agenda para después seguir trabajando....