Ella renace en un nuevo mundo, y quiere ser la mejor hermana menor.. en esta nueva oportunidad para vivir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
*Todas las novelas son independientes**
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Reunion 1
En los días posteriores a la boda real, la mansión Darcy volvió a su ritmo habitual de trabajo.
Caravanas entrando y saliendo.
Mensajeros llevando documentos.
Criados organizando registros de rutas y mercancías.
Pero en el despacho principal, Naomi estaba concentrada en algo mucho más específico.
Una carta.
Sentada frente al escritorio, con la pluma cuidadosamente sostenida entre los dedos, releía lo que había escrito por tercera vez.
La carta estaba dirigida a David Devlin.
No era una carta larga.
Era directa, clara y muy profesional.
En ella proponía una reunión formal en la casa Darcy para discutir con más detalle el transporte de caballos, revisar rutas disponibles y calcular posibles costos de operación.
Cuando terminó de sellarla con el sello familiar, se la entregó al mensajero.
—Entrégala directamente en la residencia Devlin.
El hombre inclinó la cabeza.
—Sí, mi lady.
Naomi observó cómo el mensajero se alejaba por el patio de la mansión.
Luego volvió a su escritorio.
No tuvo que esperar mucho.
Al día siguiente por la mañana llegó la respuesta.
David Devlin confirmaba su asistencia para ese mismo día por la tarde.
Nelson observó todo con tranquilidad.
No hacía comentarios.
Confiaba completamente en el juicio de su hermana menor.
Había visto demasiadas veces cómo Naomi tomaba decisiones correctas en los negocios como para cuestionarla ahora.
Sin embargo…
La mañana de la reunión ocurrió algo que le pareció curioso.
Muy curioso.
Naomi estaba en su habitación frente al armario.
Y llevaba mucho más tiempo del habitual escogiendo un vestido.
Normalmente Naomi elegía su ropa con rapidez.
Práctica.
Directa.
Pero ese día…
Un vestido.
Luego otro.
Luego volvió a colgarlo.
Después sacó otro más.
Nelson, que había pasado por el pasillo varias veces revisando asuntos del negocio, finalmente se detuvo en la puerta abierta.
Cruzó los brazos y la observó con una sonrisa divertida.
—Naomi.
Ella ni siquiera lo miró.
—¿Sí?
Nelson levantó una ceja.
—Nunca te había visto prepararte tanto para una reunión de negocios.
Naomi finalmente sacó un vestido que parecía haber decidido.
Era azul oscuro.
Elegante.
Sencillo, pero muy bien confeccionado.
Se lo probó frente al espejo.
Luego tomó un collar del mismo tono azul profundo y lo colocó alrededor de su cuello.
Por último decidió dejar su cabello negro suelto, cayendo naturalmente sobre sus hombros.
Nelson seguía apoyado en el marco de la puerta con una sonrisa.
—Esto es nuevo.
Naomi lo miró por el espejo.
—La casa Darcy tiene que dar una buena impresión.
Nelson soltó una pequeña carcajada.
—Claro.
Se acercó un poco más.
—Sabes que yo también puedo estar en esa reunión.
Naomi giró hacia él inmediatamente.
—No.
La respuesta fue tan rápida que Nelson parpadeó.
—¿No?
Naomi levantó una mano con tranquilidad.
—Confía en mí.
—Déjame a David Devlin.
Nelson frunció el ceño.
—¿Qué?
Naomi tardó medio segundo en darse cuenta de cómo había sonado eso.
Y entonces salió corriendo hacia el pasillo riendo.
—¡Los negocios de los Devlin! ¡No a él!
Nelson salió detrás de ella con una expresión entre confundido y divertido.
—¡Eso no fue lo que dijiste!
Naomi siguió riendo mientras caminaba hacia las escaleras.
—¡Quise decir el negocio de los caballos!
Nelson negó con la cabeza mientras bajaba detrás de ella.
—Claro… claro… El negocio.
Ella lo miró con una sonrisa traviesa.
—Exactamente.
Nelson suspiró con una sonrisa.
—Hermana pequeña… No sabía que el comercio de caballos requería tanto esfuerzo para elegir vestido.
Naomi levantó el mentón con orgullo.
—La presentación también es parte del negocio.
Nelson se rió nuevamente.
Pero en el fondo estaba tranquilo.
Porque conocía muy bien a Naomi.
Y sabía algo con certeza.
Si ella estaba tan interesada en esa reunión…
Entonces probablemente significaba que el negocio con David Devlin podría convertirse en algo muy grande para la familia Darcy.
La tarde de la reunión llegó con una calma elegante en la mansión Darcy.
Los criados habían preparado el salón de reuniones más luminoso de la casa. Sobre la mesa principal había mapas de rutas comerciales, varios documentos y una bandeja con té y copas de vino.
Naomi había revisado todo tres veces.
Los mapas.
Las cifras.
Las posibles rutas para transportar caballos.
Todo estaba perfectamente organizado.
Pero aun así, cuando escuchó el carruaje detenerse frente a la casa, sintió una ligera tensión en el estómago.
No por nervios.
Por negocios importantes.
Se colocó bien el collar azul oscuro y caminó hacia la entrada.
Cuando la puerta se abrió y David Devlin entró…
Naomi tuvo un pequeño problema.
David parecía haber llegado con cierta prisa.
Su cabello rubio claro estaba ligeramente revuelto, como si el viento del viaje hubiera desordenado un poco el peinado que seguramente había arreglado antes de salir.
Pero en lugar de verse descuidado…
Se veía aún mejor.
Más natural.
Más relajado.
Y para Naomi eso fue un problema.
[Maldición. Así se ve aún más guapo.]
Su mente reaccionó inmediatamente.
Si sigue viéndose así me va a distraer.
[Y si me distraigo puedo perder dinero.]
Respiró con calma y volvió a adoptar su expresión profesional.
—Lord Devlin, bienvenido a la casa Darcy.
David inclinó ligeramente la cabeza.
—Lady Darcy.
Sus ojos claros.. ese tono extraño entre gris y azul.. recorrieron brevemente el salón.
—Agradezco la invitación.
Naomi hizo un gesto hacia la mesa.
—Preparé algunos mapas para revisar posibles rutas.
—Perfecto..
Y así comenzó la reunión.
Durante la siguiente hora la conversación fue exactamente lo que ambos esperaban.
Profesional.
Clara.
Directa.
Naomi desplegó el primer mapa.
—Estas son nuestras rutas principales.
David se inclinó ligeramente sobre la mesa para observar.
—¿Cuántos días de viaje hasta el norte?
—Cinco con caravana normal.
—¿Con caballos?
Naomi pensó unos segundos.
—Seis.
David asintió.
—Eso es aceptable.
Ella señaló otra parte del mapa.
—Pero esta ruta es más interesante.
David siguió la línea con el dedo.
—Más corta.
—Sí.
—Pero tiene un tramo montañoso.
David frunció ligeramente el ceño.
—Eso puede ser un problema para animales jóvenes.
Naomi respondió inmediatamente.
—Solo para caballos no entrenados.
David levantó la mirada hacia ella.
—Parece que ha investigado bastante sobre caballos.
Naomi sonrió ligeramente.
—Investigo sobre cualquier cosa que pueda generar ingresos.
David soltó una pequeña risa.
La conversación continuó revisando cifras.
Costos de cuidadores.
Número de caballos por caravana.
Posibles pérdidas.
Ganancias.
Era una reunión eficiente.
Sin distracciones.
Sin conversaciones personales.
Solo comercio.
Finalmente, después de revisar el último mapa, Naomi comenzó a recoger algunos documentos.
—Creo que podemos diseñar una primera ruta piloto.
David asintió.
—Estoy de acuerdo.
Mientras hablaban, Naomi levantó la vista un momento.
Y fue entonces cuando su mente cometió un pequeño error.
David estaba apoyado ligeramente sobre la mesa.
Y desde esa posición era muy evidente algo.
Era alto.
Mucho más de lo que parecía cuando estaban de pie a cierta distancia.
Y también…
Tenía manos grandes.
Grandes y fuertes.
Manos de alguien acostumbrado a trabajar con animales.
El pensamiento apareció en la mente de Naomi antes de que pudiera detenerlo.
Es alto…
Y tiene manos grandes…
Luego su mente continuó, completamente fuera del control racional.
[¿Será que todo en él es grande?]
Un segundo de silencio.
Naomi se quedó completamente quieta.
[¿Qué demonios estoy pensando?, no le mires la entrepierna, no le mires, cielos mire..]
En ese momento David levantó ligeramente una ceja.
Había notado la pausa.
—¿Lady Darcy?
La voz la sacó inmediatamente de su pensamiento.
Naomi parpadeó y volvió a la realidad.
—¿Sí?
David la observaba con curiosidad.
—Parecía distraída.
Naomi reaccionó con rapidez admirable.
Tomó el último mapa que habían revisado y señaló una línea.
—Estaba pensando en la última ruta.
David miró el mapa.
—¿La del sur?
Naomi asintió con total naturalidad.
—Si movemos las paradas aquí y aquí…
Señaló dos puntos.
—Los caballos llegarían menos cansados.
David observó el mapa unos segundos.
Luego asintió.
—Tiene razón.
La conversación volvió a su ritmo normal.
Profesional.
Eficiente.
Pero mientras David explicaba algunos detalles sobre el entrenamiento de los caballos, Naomi se repitió mentalmente con firmeza..
[Concéntrate.. Dinero. Rutas. Caballos.]
Porque si había algo que Naomi Darcy no iba a permitir… Era que un hombre guapo le hiciera perder un buen negocio.