Stellan Von Krause, fue el villano en una historia romántica, pero, también fue el príncipe heredero, aquel que se ganó su puesto siendo el héroe del imperio, aquel que desde joven lucho en las guerras para proteger su imperio, solo para finalmente morir en manos del "protagonista ", porque amo tontamente a una mujer que nunca supo apreciar su amor. Pero ahora, el rey de las sombras ha renacido en su cuerpo, y a ahora, lo que menos le importa es el amor de esa mujer, lo único que desea es mantener su puesto de príncipe heredero y aplastar a quien se interponga en su camino.
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Capitulo 10. Plan.
Stellan no tardo en llegar hasta el campamento de sus soldados. Tan pronto llegó, el capitán Lizardi le informo que los rebeldes se han detenido cruzando la frontera del Ducado, ante esto, Stellan da la orden de prepararse, deben seguirlos para evitar que regresen y guiarlos hasta donde quieren, debido a esto, las tropas se dividirán en 3 regimientos, y estos le taparan el paso a donde quieran huir para que no tengan opción y vayan hacía el valle.
Mientras tanto, en otro lado, los rebeldes se han visto obligados a huir fuera de la frontera sur, siendo perseguidos por las tropas del hijo menor del Duque, Luna Von Kleist, de tan solo 17 años, pero eso no evita que sea un guerrero formidable como sus padres. Gracias a él, los rebeldes se vieron obligados a escapar cuando vieron que la mayoría de sus guerreros estaban siendo eliminados por el joven albino, quien no duda en mostrar su estado demoníaco con tal de lograr su objetivo.
El joven lanza una energía que explota entre el enemigo, hiriendo a varios de ellos. El enemigo contraataca usando también a sus magos, pero, Luna desciende cerca de ellos mostrando que, a pesar de recibir sus ataques, estos solo le hacen un daño mínimo y ríe.
—humanos, contra un demonio sus trucos baratos de magia no funcionan.— agita sus alas y flechas oscuras atraviesan a los magos.— menos cuando lleva la protección de la sangre de una bruja.
Y el que su madre sea una, le daba un extra a su poder mágico. Saco su espada y al agitarla hirió a varios soldados rebeldes. Ante esto, el capitán de ese regimiento, ordena la retirada nuevamente, esta vez tomando otro rumbo, justo a donde se le ordeno que deberían guiarlos.
—las moscas van a la telaraña...— murmura para si mismo Luna.
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En otro lado, más rebeldes huyen rumbo a la zona indicada, estos eran perseguidos por las tropas del primer hijo del Duque, un hombre de 26 años llamado Apollo Von Kleist. Este va en primera fila guiando el ataque mientras el enemigo huye. Justo como su padre le ha ordenado, los ha obligado a huir hacía el valle.
Los rebeldes tratan de pelear, pero las tropas de Apollo eran persistentes y hábiles en el combate, incluso el propio Apollo logra derribar a varios soldados enemigos, después de todo, mientras menos sean, más rápido lograrán su cometido, y él podrá descansar el resto de la temporada en casa.
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En el valle, Cordelia y sus magos estaban colocando las trampas de magia, así, en cuanto las tropas enemigas se reúnan dentro del valle, las explosiones serán activadas y seguramente la mayoría de los rebeldes quedarán sepultados entre las rocas.
—señorita, llegaron mensajes, sus hermanos ya se dirigen hacía aquí, y el príncipe también ha movilizado sus tropas para obligar al enemigo a moverse hacía el valle.— comenta Taylor.
—¿mi padre y mi madre han enviado mensaje?— pregunta.
—si, ellos también ya han empezado a moverse.—
—bien, entonces debemos apresurarnos.— ordena la joven.
Cordelia señala los sitios donde hace falta colocar el hechizo, así que los magos se preparan para ello. Cordelia por su parte, se coloca a la entrada del valle, y recita un par de palabras mientras en aquella zona brilla un pentagrama de color púrpura, esta será una barrera para evitar que escapen una vez que entren a esa zona.
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Stellan ahora se encuentra en el campo de batalla, lidiando contra los rebeldes que se han visto obligados a pelear, estos fueron sorprendidos por las tropas de Stellan ya que no esperaban un ataque por parte del ejército imperial.
Stellan se ve rodeado por varios hombres, los más grandes y robustos, creyendo que sería difícil para él pelear con todos a la vez, pero, Stellan era bastante hábil, podrán ser más grandes físicamente, pero, su velocidad era menos, además que, esa no era pelea justa, y cada quien usa los métodos que quiera para ganar. Así que de repente, estos hombres se vieron inmovilizados, sin saber el porque no pueden moverse de su lugar, pero, eran las sombras quienes los sostienen en el mismo sitio y Stellan aprovecha para cortar sus cabezas con la espada.
Tras esto, el príncipe avanza contra el enemigo, ayudando a sus subordinados a quitarles a esos rebeldes que intentan atacar en grupos. Aunque claro, sus subordinados también son buenos peleando, así que solo si es necesario interviene. El general enemigo, al ver que estaban en desventaja, ordena la retirada, y se dirigen hacía un rumbo diferente al que desean, pero, son emboscados por la otra regimiento de Stellan, así que se ven obligados a tomar el camino hacía el valle siendo perseguidos por los soldados imperiales.
—todo va como lo planeado alteza, el duque ha informado que ya se dirigen al valle también.— menciona Lizardi.
—bien, sigan con la misma formación, no permitan que cambien de ruta.— ordena Stellan.
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Mientras tanto, en el palacio de Atlanta, el emperador era informado sobre la situación de la frontera, y en como el príncipe heredero buscaba detener de una vez por todas a los rebeldes. La emperatriz sonríe orgullosa de su hija.
—digno hijo de su majestad, demostrando su astucia y persistencia en la batalla.— habla la emperatriz con orgullo.
—por supuesto, mi heredero tiene que ser el mejor de este imperio.— responde el emperador.
—majestad, es normal que este orgulloso de su heredero, pero, estar en el campo de batalla es duro y muy peligroso, debería tomar en cuenta eso y que tiene otros hijos.— sugiere la segunda concubina.
—¿es que acaso la concubina Diane le esta deseando la mala suerte a su alteza el príncipe heredero?— hablo de inmediato la emperatriz.
Y esto hizo que el emperador mirara con molestia a la concubina causando que esta se sobresalte cuando el emperador golpea la mesa con su puño.
—¿como te atreves a desearle la mala suerte a tu futuro emperador?— grita el emperador.
La concubina agacha la cabeza a modo suplica.— me disculpo majestad, no ha sido mi intención, es que su majestad halaga tanto a su alteza que olvida que tiene otros hijos...
—no olvido a mis otros hijos, pero, ¿que méritos tienen ellos?, los que fueron a la guerra no regresaron con vida y los otros, se escondieron como cobardes bajo la protección de sus familias maternas para no ir al campo de batalla, ¿que se les celebrará?, ¿su cobardía?
El emperador estaba totalmente molesto, y las otras tres concubinas agachan la cabeza sintiendo el peso de sus palabras, ya que dos de ellas han perdido a sus únicos hijos varones en la guerra y las otras dos, los han escondido para no ser enviados a la guerra, entre ellos Harry, el hijo de la primera concubina.
—cuiden sus palabras señoras, que no están hablando de cualquier príncipe.— advierte la emperatriz.— calme su enojo majestad, venga, pasemos a que descanse, ha sido un día pesado.
La emperatriz logra que el emperador se tranquilice y vaya con ella, pero no sin antes advertirle a las concubinas que deben callar y cuidar lo que dicen del príncipe heredero.
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Nota: No, Luna no es niña jaja es solo que me gusto la idea de ponerle ese nombre a un hombre jajajajajaja en este caso, al bebé de los Von Kleist ( ・ε・)