Flor Watson, una heroína, deberá enfrentar a sus demonios internos dentro del Valhalla mientras al mismo tiempo continúa con su vida poco normal como madre en una familia.
¿Podrá Flor sobrevivir a su mente? ¿O a la maternidad?
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Capitulo #14
En el camino hacia la celda donde estaba el pueblo, pude ver a muchas de las personas que habían estado encerradas ahí por tanto tiempo. Verlos en condiciones poco agradables me hizo dar un último respiro y retroceder para arrancar puerta por puerta para liberar a cada prisionero.
Mis compañeros por su lado siguieron avanzando, ignorando por completo que me había quedado atrás de ellos.
—¿Y qué haremos con los demás?
—No me importa, solo quiero sacar a mi pueblo de aquí
—Jaja vaya, carácter tienes, mujer
—Oye ¿Y piensas dejarlos aquí solos?
—Ugh, si a ustedes les importa tanto este gente, entonces quédense aquí y liberen a todos, me da igual —respondió mi cuñada fastidiada—.
—Oye, Súper… —se percató de que ya no estaba—. ¿Qué? ¿Y a dónde fue Zero?
—Ugh, ¿es enserio? —se quejó Roxy—
En una de las últimas celdas que rompí, pude ver a un par de hermanas que se abrazaban entre sí para protegerse, verlas me hizo sentir como si me dieran un fuerte golpe en el pecho.
—¿Están bien? —les pregunté agachándome para extenderles una mano—. Tranquilas, soy inofensiva jaja
Justo cuando la hermana mayor estaba por darme la mano, se escuchó el rugir de un arma a lo lejos, estaba claro que no estábamos solos en el zoológico. Me levanté de nuevo y usé mi visión de rayos X para ver al enemigo, dándome cuenta de que era un viejo conocido de Asgard.
—Más adelante hay unas personas que pueden sacarlas de aquí —volteé a verlas con una mirada más afilada—. ¿Qué esperan? ¡Rápido! Salgan de aquí
La niña más grande cargo a su hermana en sus brazos para después salir de la celda, los prisioneros asustados siguieron a las niñas con la esperanza de encontrar una salida.
Por mi parte, caminé hacia el lugar donde estaba ese dios asgardiano que buscaba una revancha; en el camino me fui quitando mi camiseta para estar vestida con tan solo mi traje de Súper Zero.
Cuando menos lo esperé un hacha cargada con truenos, pasó cerca de mi mejilla, cortando algunos mechones y haciéndome una pequeña herida en la mejilla. El humo creado por la destrucción de los truenos se dispersó dando lugar a una silueta majestuosa, tal y como lo había visto, él no era un mortal sino un dios que luchó conmigo años atrás.
—Nova Kal… —susurró un hombre pelirrojo con un cabello largo que ondeaba sin necesidad de un viento cerca, sus ojos eran azules iguales a los truenos que salían de su cuerpo—.
—Thor… Creí que habías perdido junto a tu gente al igual que tu ojo
—No he venido a pelear, niña —aterrizó frente a mí y extendió su brazo para llamar a su hacha—. Mi padre… Mm… necesito que me ayudes a encontrarlo en tu planeta
—¿Huh? ¿Pero que no tu padre era el anciano que te acompañaba?
—No, él era un farsante, lo sé porque yo mismo lo hice confesar todo con mi arma, y sospecho que mi padre se ha aliado con un humano
—¿Qué? —susurré confundida relajando un poco más mi cuerpo—. ¿Cómo sabes eso? ¿Y por qué Odin se uniría a un humano? Es… es un poco ridículo
—Uhm, yo también me pregunté lo mismo pero después… recordé a tu esposo… su fuerza es patética… ¡Su resistencia da risa! Pero su mente, es peligrosa —me apuntó con su hacha—. Déjame acompañarte, y ayúdame a detener los planes de mi padre
—Mm… —solté un suspiro—. Bien, solo no mates a nadie y… ¡Nada de matar a los padres de alguien!
—No me des órdenes… —gruñó Thor caminando hacia mí—. Un dios no sigue órdenes
—Sí, pues en mi planeta ya no eres el dios que fuiste hace miles de años
—Mm… —me gruñó molesto—
—Jaja, supongo que eso en idioma de dios gruñón ¡¿Es un sí?!
No esperaba que Thor se volviera mi aliado, pero quién soy yo para negar las muy extrañas alianzas que una a veces hace. Caminar con el asesino de mi padre era de verdad lo que jamás creía que pasaría. Siendo de verdad honesta fue demasiado incómodo caminar a su lado, tan solo verlo me recordaba mucho lo que había pasado aquella noche en la que… perdí a mí…
“Papá…” pensé cerrando los puños y agachando la cabeza
Debido a ese dolor mi cabeza comenzó a doler de una manera tan intensa que perdí poco a poco el equilibrio, y al levantar un poco la cabeza pude ver a esa mujer de blanco viendo fijamente con su antifaz de zorro puesto.
—¡¡Niña!! —gritó preocupada—
—Mi… Mierda…
Intenté apoyarme en la pared para no caerme, pero terminé por perder la consciencia, me desmayé gracias al dolor en mi cabeza que se había extendido a todo mi cuerpo.
Cuando desperté… lo hice en medio de aquel mar infinito, está vez no estaba ese dios zorro a mi lado, solo estaba una puerta de hospital frente a mí. Lo curioso fue que mi ropa siguió siendo la misma que usaba en la realidad, no sabía porque pero… no era la misma.
A los pocos segundos, sentí como las voces de mi familia que había en mi cabeza me llamaban para que entrara a dicha puerta.
Me forzaron con dolor a cruzar esa puerta que tenía frente a mí, esa dichosa puerta me llevó a un recuerdo del pasado.
—¡¡Yo jamás me casaré!! ¡¡No quiero ser como ustedes!! ¡¡Ni como tú!! —gritó con voz llorosa, una versión mía mientras corría hacia su habitación—.
—¡Hija! ¡Regresa! —gritó mi padre mientras me seguía—.
—¡¡No!! ¡¿No lo entiendes?! ¡¡No soy ellas!! ¡¡Odio el compromiso!! ¡¡Al igual que te odio a ti!!
—¡¡Hija!!
—¡¡Megan ya lo dijo!! ¡¡No soy tu maldita hija!! ¡¡Por más que te fuerces no eres mi padre!! ¡¡Y jamás lo serás!! —grité antes de cerrar mi habitación con un portazo—.
Recuerdo haberme encerrado en mi habitación ese día, me sentía muy impotente por los típicos discursos de mi papá y mi mamá sobre casarme. Sabía que no lo hacían con mala intención, ellos solo querían lo mejor para mí… pero supongo papá no entendía que a veces las personas que amas no quieren el mismo camino que tú elegiste.
—¡Hija! ¡Abre la puerta! ¡Abre la puerta!
Mi clon o mi hermano mayor, ese día había anunciado que se había comprometido con su novia, me hacía feliz la noticia… aún así, me sentía un poco celosa de él… ¿Cómo era posible que mi clon hiciera más que yo ante los ojos de mis padres?
Lo que sentía era contradictorio lo sé, no quería casarme pero envidiaba a los que estaban por casarse.
Recuerdo que ese día lloré por horas mientras veía el número de teléfono de Andrew —mi ex novio—. pensaba que si volvía con él y me casaba con él como él me había pedido, mis papás ya no me molestarían, ya no me verían como menos, me verían como veían a mi hermana mayor.
Era desesperación pura… por la validación de mi propia familia...
—¿Y es cómodo? Ellos… ¿Te aman ahora? ¿Te tratan como a Megan? ¿Papá te quiere ahora? ¿Él ya se dio cuenta de que estás ahí en la familia? —me preguntó Nova mientras me veía a los ojos—.