Ella renace en una novela que escuchaba antes de morir. Decidida a cambiar su destino y a no sufrir por un mal amor.
* Esta novela es parte de un mundo mágico*
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Hermano 2
La tarde en la mansión Field era tranquila.
La luz del sol entraba suavemente por los grandes ventanales del salón de lectura, iluminando las estanterías llenas de libros y la pequeña mesa donde Valery estaba sentada.
Frente a ella había varios papeles.
Documentos.
Registros.
Cartas antiguas.
Pero, sobre ellos, abierto de manera visible, había un libro.
Una novela.
A simple vista parecía que estaba disfrutando de una lectura tranquila, como tantas otras tardes.
Sin embargo, la realidad era muy distinta.
Valery levantó ligeramente la página del libro y volvió a mirar los documentos ocultos debajo.
Eran papeles relacionados con la familia Johnson.
Había encontrado el pequeño archivo familiar que los Field habían conservado desde la muerte de sus padres.
Propiedades.
Correspondencia.
Detalles sobre la herencia.
Mientras revisaba cada hoja con atención, su mente analizaba la información con el mismo método que había usado durante años en su antigua vida.
Ubicación de la propiedad.
Mantenimiento.
Ingresos posibles.
Servidumbre actual.
La mansión que sus padres le habían dejado realmente existía.
Y no era una casa pequeña.
Era una propiedad respetable, aunque menos ostentosa que la de los Field.
Valery sonrió levemente.
Perfecto.
Eso hacía todo mucho más fácil.
Sin embargo, no quería que Eric descubriera sus planes todavía.
Por eso mantenía el libro abierto encima de los documentos.
Si alguien entraba, parecería simplemente que estaba leyendo.
Justo entonces…
La puerta del salón se abrió.
Valery no levantó la mirada inmediatamente.
Pero escuchó los pasos.
Pesados.
Firmes.
Eric había regresado a la mansión.
Él se detuvo en la entrada del salón.
Y cuando la vio sentada allí… pensó lo mismo que siempre había pensado durante años.
[Está esperándome.]
Era una escena demasiado familiar.
Cuántas veces había ocurrido lo mismo.
Eric volvía a casa después de un día largo.
Entraba al salón.
Y Valery estaba allí.
Esperándolo.
Entonces él decía algo simple.
—Estoy cansado.
Y la reacción de ella siempre era la misma.
Se levantaba de inmediato.
Lo guiaba hasta el sofá.
Le quitaba la chaqueta.
Le arreglaba la corbata.
Preparaba el té exactamente como a él le gustaba.
Luego se colocaba detrás de él y masajeaba sus hombros con paciencia mientras él cerraba los ojos.
Una devoción silenciosa.
Natural.
Como si cuidar de él fuera lo más importante del mundo.
Eric había llegado a considerarlo algo normal.
Algo que simplemente… le pertenecía.
Por eso, al verla sentada allí ahora, asumió que nada había cambiado.
Se acercó un poco más.
Y con una voz ligeramente cansada dijo..
—Estoy agotado hoy.
Valery levantó la vista del libro.
Lo miró.
Su expresión fue tranquila.
Serena.
Nada más.
Luego cerró suavemente la novela.
Se levantó.
—Entiendo..
Eric esperó.
Esperó que ella se acercara.
Que tomara su chaqueta.
Que lo guiara al sofá.
Pero en lugar de eso…
Valery inclinó levemente la cabeza.
—Entonces deberías descansar.
Y comenzó a caminar hacia la salida del salón.
—Buenas tardes.
Eric parpadeó.
—…¿Qué?
Pero Valery ya estaba cruzando la puerta.
—Tengo cosas que hacer..
Y salió del salón.
Eric permaneció inmóvil unos segundos.
Luego algo dentro de él estalló.
Su expresión se volvió oscura.
—¿Qué demonios…?
Salió rápidamente detrás de ella.
Los pasos de Valery resonaban suavemente en el pasillo mientras se dirigía hacia las escaleras.
Pero antes de que pudiera subir, Eric la alcanzó.
—Valery.
Ella se detuvo.
Se dio vuelta lentamente.
—¿Sí?
Eric la miró con el ceño fruncido.
—¿Qué te pasa?
Valery lo observó con una expresión casi inocente.
—¿A qué te refieres?
—No actúes como si no supieras.
Su voz tenía una tensión clara.
—¿Por qué te comportas así?
Valery inclinó ligeramente la cabeza.
Luego habló con una calma impecable.
—Hermano…
Eric apretó la mandíbula.
La palabra lo golpeó otra vez.
—Pronto te casarás.. Tendrás más responsabilidades.
Sus ojos verdes lo miraban con una serenidad absoluta.
—Deberías descansar.
Luego dio un pequeño paso hacia atrás.
—Buenas tardes..
Y comenzó a subir las escaleras.
Eric se quedó en el pasillo.
Solo.
Su expresión se volvió más oscura con cada segundo.
Esa palabra.
Hermano.
Le molestaba de una manera que no podía explicar.
Le molestaba que ella lo dijera con tanta naturalidad.
Le molestaba que ya no lo mirara con esos ojos llenos de admiración.
Pero lo que más le molestaba…
Era algo mucho peor.
Valery no parecía afectada por su boda.
Ni triste.
Ni celosa.
Ni desesperada.
Nada.
Como si realmente… ya no le importara.
Eric apretó los puños.
Algo dentro de él se retorcía con una irritación que no entendía.
Durante años había estado acostumbrado a que ella lo mirara como si él fuera el centro de su mundo.
Y ahora…
Ella caminaba hacia su habitación sin siquiera mirarlo dos veces.
Eric murmuró entre dientes, con rabia contenida..
—¿Qué demonios te pasa…?
Pero el pasillo estaba vacío.
Y por primera vez en mucho tiempo…
Eric Field se sentía completamente ignorado.
recuerda que no eres la misma Valery
y dile a ese mequetrefe que se pierda 😡😡😡