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Mi Mágico Jardinero

Mi Mágico Jardinero

Status: Terminada
Genre:Amor a primera vista / Novela corta / Contratadas / Malentendidos / Pareja destinada / Amor eterno / Romance / Autosuperación / Completas
Popularitas:96.2k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Rosa Verbel

¿Podrá una señorita de de alta sociedad, y un jardinero hacer que su amor floresca , en medio de tantos impedimentos.?

Esta es la historia de amor de Ricardo y María Claudia. ¡Ven y acompáñame a ver qué pasa!

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo #6

A la mañana siguiente, en la casa de los Montero Sandoval, los señores Juan Pablo y Sandra dormían plácidamente en su habitación, al igual que la pequeña Paula Andrea. Sin embargo, no se podía decir lo mismo de la joven María Claudia, quien desde muy temprano recorría los jardines. Estaba muy alegre, pues los rosales estaban florecidos; había tantos colores en ese jardín esa mañana que ella soñaba con que su amor con Ricardo floreciera igual o más que esos rosales.

Ya en el portón de la casa se encontraba el señor Pedro presentando a su nieto al portero.

—Buenos días, señor Luis. Le presento a mi nieto Ricardo, quien desde ahora en adelante será mi ayudante de jardinero, pero solo por las tardes, porque en las mañanas va a la universidad.

—Buenos días, señor Pedro —contestó el señor Luis—. Es un gusto conocer a su nieto y que trabaje aquí con nosotros.

El señor Luis y Ricardo se saludaron con un apretón de manos. Luego Pedro y su nieto se dirigieron a los jardines. En el camino, Ricardo se agachó a amarrar el cordón de su zapato.

—Ricardo, hijo, apresúrate.

—Sí, abuelo, ya te sigo —respondió el joven.

Al llegar Pedro al jardín principal se encontró con María Claudia, quien se sorprendió al verlo.

—Señor Pedro, buenos días, ¿cómo amaneció? Pensé que hoy sería su día de descanso.

—Buenos días, niña María. Amanecí bien, gracias. No, hoy no es mi día de descanso, es el próximo domingo... y además hoy traje al nuevo ayudante.

—¿De verdad? ¡Qué bueno, señor Pedro! Porque hoy no podré ayudarle como todos los domingos, ya que iré al club con mi madre.

De pronto, María Claudia alzó la mirada y vio que Ricardo se aproximaba. Su corazón saltó de emoción, aunque también le dio mucho temor que sus padres lo vieran.

—¿Qué hace él aquí? —se preguntó la chica en voz alta.

—Ah, señorita, él es mi nieto Ricardo, mi nuevo ayudante.

—Señor Pedro, no me va a creer lo que le voy a decir, pero su nieto se parece mucho a mi novio —dijo María un tanto apenada.

—¡No, señorita! Yo no me parezco a su novio... ¡yo soy su novio! —respondió Ricardo.

El señor Pedro abrió los ojos de par en par al escuchar esas palabras, mientras los dos jóvenes se miraban con amor y ternura. María Claudia se moría de ganas por abrazar a Ricardo, pero se contuvo por temor a ser vista por sus padres.

—¿Qué es lo que acaban de decir ustedes, jovencitos? —preguntó muy preocupado el señor Pedro—. ¿Acaso quieren que los señores se enojen conmigo y pierda yo mi trabajo de tantos años?

Pero Ricardo enseguida respondió:

—Eso no pasará, abuelo. Tranquilo.

—¿Por qué? ¿Porque tú lo dices? Yo conozco muy bien a mis patrones. He trabajado aquí por veinte años y estoy más que seguro de que ellos nunca aprobarían una relación entre tú y la niña María. ¿No ves que somos de clases muy distintas?

Al ver la reacción del señor Pedro, María Claudia intentó explicarle:

—Señor Pedro, por favor cálmese. Usted no perderá su trabajo, y mis padres tampoco se enterarán de mi noviazgo con Ricardo... al menos no por ahora. ¡Así que no me mires así, Ricardo!

—Ah, entonces piensan vivir escondiéndose siempre —preguntó Pedro.

—No, no nos vamos a esconder toda la vida, solo por un tiempo, mientras las cosas fluyen. Como usted bien lo dijo, conoce a mis padres desde hace mucho tiempo, y yo también sé que cuando se enteren de mi relación con Ricardo se opondrán. Pero le aseguro que, si Ricardo me apoya, cuando llegue ese momento lucharé por nuestro amor y convenceré a mis padres de que en el amor no existen las clases sociales. Yo amo a su nieto, déjeme demostrárselo, por favor.

—Y yo también amo a María Claudia, abuelo. Por favor, no nos dé la espalda, apóyenos, sí —pidió Ricardo.

—Ummm... no lo sé. Déjenme pensarlo. Y ahora vamos a trabajar, que para eso vinimos. Camina, ven, te enseñaré cuáles serán tus labores a partir de hoy.

La mañana transcurrió un poco incómoda entre los jóvenes y el señor Pedro. Él sabía que sus patrones eran un poco clasistas y que sería imposible que aprobaran un noviazgo entre una de sus hijas y un empleado. Temía que su nieto fuera rechazado, humillado y maltratado.

Luego de varias horas en el jardín, María Claudia se despidió de Pedro y Ricardo, y subió a su habitación para ducharse y cambiarse. Después de estar lista, se asomó por la ventana —que daba al jardín trasero— y allí estaba Ricardo. Se veía tan varonil, tan lindo, pensaba ella. De repente, Ricardo dirigió la mirada hacia la misma ventana y se dio cuenta de que era observado por su amada. Entonces formó un corazón con las manos y le lanzó un par de besos. Ella, sonriente, hizo lo mismo. Se despidieron desde la distancia con una linda sonrisa.

Cuando María Claudia llegó a la sala de estar, se encontró con sus padres y su hermana. Se saludaron con abrazos y besos, y salieron juntos rumbo al club, donde pasarían el resto del día en familia.

El señor Juan Pablo iba de la mano con su amada esposa, y María Claudia y Paula Andrea abrazadas. Así llegaron hasta el auto: los señores se sentaron en los asientos delanteros y las jóvenes en los traseros.

Al llegar al club, los cuatro se sentaron en una mesa y ordenaron sus desayunos.

Cuando iban a empezar a comer, la señora Sandra preguntó:

—María, ¿y qué tal te pareció Víctor?

A lo que la joven respondió:

—Pues, mamá, no se le puede negar que tiene lo suyo... es simpático.

—Ummm, me agrada escucharte decir eso. Espero que te lleves muy bien con él —dijo la señora, guiñándole un ojo a su hija mayor.

Paula Andrea solo escuchaba la conversación.

Cuando María Claudia iba a contestar, llegó Víctor con un amigo.

—Buenos días, señores Montero —dijo, besando la mano de Sandra y dándose un fuerte apretón de manos con el señor Juan Pablo. Luego saludó a las chicas con un beso en la mejilla—. Eh, miren, les presento a Sebastián Pedroza, mi mejor amigo.

—Mucho gusto, jovencito. ¿Y cómo está tu padre? Él y yo también somos buenos amigos —respondió el señor Juan Pablo.

—El gusto es mío —dijo Sebastián—. Mi padre se encuentra bien; en estos momentos está de viaje de negocios, usted sabe...

—Sí, ya me imagino. Me lo saludas cuando vuelva. Pero siéntense, chicos, vengan y desayunen con nosotros. Apenas vamos a comenzar.

Los dos jóvenes aceptaron la invitación y se sentaron. En medio del desayuno, Paula Andrea, por debajo de la mesa, tocó la pierna de Víctor con su pie. Este reaccionó al instante y se movió un poco.

La señora Sandra, al darse cuenta del movimiento de Víctor, preguntó:

—¿Te sucede algo, Víctor?

—No, no, señora —tartamudeó el chico, causando que Paula Andrea lo mirara y se riera.

—Lo siento, es que me acordé de un chiste ahora mismo —dijo entre risas.

—Niña, eso es de mala educación —respondió su padre.

Entonces Víctor se levantó.

—Me disculpan, iré al baño un momento.

—No te preocupes, ve tranquilo —dijo Sandra.

El desayuno terminó y Víctor no regresaba, cuando de pronto Paula Andrea también pidió permiso para ir al baño.

Cuando llegó, encontró a Víctor secándose la cara.

—¿Qué te pasa? —preguntó la chica, algo preocupada.

—¿Y todavía lo preguntas? ¿Cómo haces eso delante de tus papás? ¡Casi muero del susto al pensar que se hubieran dado cuenta!

—Uff, perdón, mi intención no fue incomodarte. Prometo no volverlo a hacer —dijo levantando la mano en señal de promesa.

—Entonces aceptarás mi invitación a salir esta tarde.

—Sí, sí acepto. Le pediré ayuda a mi hermana para que hable con mis padres. Además, quiero que sepas que mi mamá ya te puso el ojo, pero para que seas novio de mi hermana.

—¿En serio? Pero lo que tu mamá no sabe es que yo ya le puse el ojo a su hija menor... y donde pongo el ojo, pongo la bala.

Esto causó risa a la joven, quien se acercó al chico y le dio un pequeño beso.

En la mesa, María Claudia pensaba que algo raro pasaba entre su hermana y Víctor, así que también pidió permiso para ir al baño a ver qué ocurría.

Víctor, al sentir el roce de los labios de Paula Andrea, se acercó aún más a ella, pasó una mano por su nuca y la besó con más fuerza. En medio del beso apareció María Claudia, que fingiendo molestia dijo:

—¿Entonces eso fue lo que saliste a hacer al baño, hermanita?

Al escuchar esas palabras, ambos se separaron de inmediato. Víctor se puso rojo de la pena y Paula Andrea, sin saber qué decir, agachó la cabeza.

—Jajaja, tranquilos, no se pongan así. Pero para la próxima tengan más cuidado; ¿qué tal que hubiese sido mi mamá, o peor aún, mi papá, quienes los encontraran en esta situación? —dijo entre risas—. Quién lo diría, mi hermanita menor de novia...

—Eh... no, hermana, nosotros no somos novios —respondió Paula Andrea.

—¿No? —María Claudia miró incrédula a Víctor—. Entonces, ¿qué hacían besándose?

—Yo te lo puedo explicar, María Claudia, pero por favor no les digas nada a tus padres —rogó el joven, nervioso—. Mira, como bien te diste cuenta, mi papá me llevó a esa cena en tu casa para que te conociera a ti, pero para mi sorpresa vi primero a Paula Andrea... y me gustó apenas la vi. Fue algo inevitable.

—Me agrada escucharte decir eso —respondió María Claudia.

—¿Qué? ¿Acaso no les dirás nada a nuestros padres? —preguntó Paula Andrea.

—No, no diré nada. Yo también estoy enamorada y tengo novio, pero mis papás no lo pueden saber.

—¿Y por qué? —preguntó su hermana.

—Porque él es de distinta clase social.

—Oh, te entiendo. Nuestros padres jamás aceptarían una relación así... como tampoco aceptarían que yo ande con un chico mayor que yo, y que además quieren que ese chico sea novio tuyo y no mío.

—No te preocupes, hermana, yo los ayudaré.

—¿En serio? —preguntó Víctor.

—Bueno —respondió María Claudia—, entonces empieza desde hoy, porque Víctor me invitó a salir esta tarde. Puedes invitar a tu novio y salimos los cuatro, ¿sí?

—Está bien. Les diré a nuestros padres que saldremos con Víctor al cine esta tarde. Bueno, es un pacto entre nosotros: yo los ayudaré a ustedes y ustedes a mí.

—Ok —respondieron, uniendo sus manos en señal de pacto.

—Ahora vámonos a la mesa, que allá deben estar preocupados por nosotros.

Regresaron a la mesa entre pequeñas risas.

—¿Ya te sientes mejor, Víctor? —preguntó el señor Juan Pablo.

—Sí, señor, ya me siento bien. Disculpen.

—No te preocupes —respondió el padre—. Bueno, nosotros iremos al spa. ¿Vienen con nosotros?

—No, papá, vayan ustedes. Nosotros iremos a la piscina —contestó María Claudia.

—Eh, Víctor, ve tú con las chicas a la piscina. Yo iré a esperar a mi novia al aeropuerto; ya me llamó que está llegando —dijo Sebastián.

—No te preocupes, amigo, ve a esperarla. Yo iré con las chicas a la piscina —respondió Víctor.

Los señores Montero se despidieron de Sebastián y se fueron directo al spa, mientras Víctor y las chicas se pusieron sus trajes de baño para entrar a la piscina.

Terminaron de pasar el día en el club y, al regresar, María Claudia le dijo a sus padres que Víctor las había invitado —a ella y a Paula Andrea— al centro comercial a comer helado y ver una película. Sus padres, encantados, les dieron permiso.

Luego llamó a Ricardo para que se uniera a la salida, y este, encantado, aceptó. Quedaron de encontrarse a las seis en el centro comercial.

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Adriana Sanchez
Me encantó, fueron, es hermosa la novela, la ame desde que vi cuantos capítulos eran, amo las novelas cortas y esta historia es grandiosa, muy hermosa y empece con la SAGA 🤭 muchos capítulos pero todos fascinantes, solo que la ult8ma esta en proceso y así no me gusta leerlas, ojalá y la termines pronto y que ya estés con las que siguen, mientras tras leeré las demás si me cosquillean al leer de que se tratan🤭 pero esta fue tierna y hermosa👏👏🥰🥰💯💯
Adriana Sanchez
Pues ya mejor que se casen, para que esperar, no tendrán muchos invitados y una madre que qierra tirar la casa p9r la ventana🙏🤔🥰🥰🥰
Adriana Sanchez
Espero y regresen, y sus padres se queden con su clase social 😡😡
Adriana Sanchez
Largaste amiga, así que es mejor y alguien te regr3se la cachetada 😡😡😡
Adriana Sanchez
A ver si no sale con que el salio adelante con el dinero que le dio su padre 🤔🤔🤔
Adriana Sanchez
Autora jo me digas que cuando regrese a Colombia lo va a ver y va a ser cuando la Mamuela haga de las suyas como siempre 🤔🤔😡
Adriana Sanchez
Dios se hará millonarios, creo que le pegara al gordo 👏👏👏 🙏🙏🙏🙏 sería grandioso, ya no trabajaría en la cafetería y se alejaría de Manuela 🤭🤭
Adriana Sanchez
Pues ni modo ya Manuela sabia perfectamente como pensaba Ricardo y le dijo que NO, alla ella, no me da lastima porque ella está aferrada, le dicen NO y lo bes9, ahora que aguante 🤦‍♀️🤷‍♀️🤭
Adriana Sanchez
Pues debe platicar con las gemelas, porque se lo pueden bajar 🤭
Adriana Sanchez
Lo malo es que ni a las gemelas les per iti9 comunicarse con ellas, al menos hubiera bloqueado, el número y así poder tener comunicación con las gemelas, espero y Rocardo como dije antes se gradué con honores y tenga un excelente trabajo y se supere lo más alto para callarles el hocico a esos malditos padres.
Adriana Sanchez
Malditos perros, ojalá y se recupere pronto, no se en una semana para que no pierda la Universidad y se gradué con honores, pero que los abuelos le digan la verdad, no para que la busque pero al menos que se entere de que no fue cierto lo que le dijeron, que acepto dinerom😡😡🤔
Adriana Sanchez
Bueno aquí la imprudencia de ellos fue la culpable, y lo inocentes al pensar que los papás no estarían vigilando 😡 qué tontos y ahora esto, ojalá y no sea tan grave como dejar la Universidad 🤔🤔
Adriana Sanchez
Solo espero quemse cuídense porque a la primera la mandan al extranjero, y hasta podrían hacerle algo a Ricardo 🤔🤔🥰
Adriana Sanchez
Deben cuidarse los padres pueden llegar y de seguro andan haciendo los deberes de buscar un internado o algo parecido para Maria Claudia 😡😡.
Adriana Sanchez
Pues creo que aunque los separen ellos se pueden volver a encontrarse y volver a empezar, porque con esos padres, para que buscar enemigos, la única que puede salir ilesa es Paula que si anda con Víctor de su mismo nivel según sus padres.
Adriana Sanchez
Las calenturas de la adolescencia, sabe Maria como son sus padres y se descuido 🤦‍♀️
Adriana Sanchez
Que bueno que Victor puso los ojos en Paula, solo esper9 que sea amor genuino y perdure, y así layudaran a Maria.
Adriana Sanchez
uff por un momento pensé que Victor se fijaría en Maria, aunque la hermana es muy chica, bueno no tanto pero no es mayor de edad 🤔🤔 y veamos a ver la reacción de los padres, solo espero no le corten las entradas a Ricardo o corran a su abuelo 🤔🤔
Adriana Sanchez
Que maravilla, espero y el papá de Maria no le salga con una sorpresa de esas que les gusta a los ricos, dar en compromiso a sus hijos sin que ellos estén de acuerdo 🤔🤔
Adriana Sanchez
Como que Ricardo no sabe muy bien para quien trabaja su abuelo 🤔 por un momento pensé que las gemelas interferirian entre Ricardo y Maria Claudia 🤭
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