Cuando la corte celestial baja al mundo de los mortales para encarar a la diosa de la luna por haber roto las reglas, comienza una larga batalla en los cielos hasta que deciden eliminarla como castigo.
Sin embargo, su fiel esposa, la hará regresar como una mortal llamada: "Rinko Gumi" para que ayude a la princesa del cielo en su misión de recuperar los pergaminos antiguos.
Ahora una joven Rinko deberá proteger a la princesa para resurgir y encarar a la corte celestial en una última batalla contra los cielos.
¿Podrá Rinko resurgir y tener su revancha contra la corte celestial?
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Capitulo #15: Elfo de Agua
Desde ese día, Qin comenzó a actuar de forma curiosa, era más amable conmigo, también ya no hablaba con Bai Long como antes, de hecho dejo de llamarlo príncipe y siempre que le daba una manzana para que comiera me miraba esperando a que la mordiera por ella.
—No… ¿No la vas a morder? —me pregunto viendo la manzana con un ligero rubor en sus mejillas—.
—¿Huh? ¿Por qué? Este fresca
—Ahm… Ehm… ¡¿Y si está envenenada?! ¡No voy a comerme eso! No quiero tu comida, menos si antes tu no la pruebas —se quejó cruzándose brazos—.
Sabía que mentía, lo sabía porque Qin era la más glotona de todo el grupo, de ahí que su mochila estuviera llena de comida. Ella no llevaba ropa, ni armas, solo llevaba una cantidad insana de comida tanto que era demasiado hasta para mí.
—¿Qué esperas? Por… por favor, muerde la manzana
“Ehh… no me jodas, es tan tonta e inútil que ni siquiera puede comer sin que yo lo pruebe. De verdad… Más tonta no podía ser, ni siquiera sabe comer sola” pensé sintiendo pena por ella y mientras le daba una mordida a la manzana
Lo más extraño de su comportamiento era cuando besaba a escondidas la parte que le había mordido, era un poco tonto ya que esa no era la forma de comerse una manzana y era muy pero muy raro…
Pero para cosas raras, también estaba un joven encapuchado estaba peleando contra unos tipos armados en un río de arena. Ese joven fue capaz de pelear contra varios oponentes a la vez y derrotarlos, llevaba una lanza hecha de agua y un collar hecho de cráneos.
—¡¡Un chico guapo!! ¡¡Maestra!! ¡¡Maestra!!
Qin llamada por la destreza de ese joven corrió emocionada hacia él, eso no resultó muy bien, siendo que ese joven la atacó con rapidez con su lanza. Estaba claro que no iba a dejar que dañaran a mi familia así que estuve el ataque con mi bastón.
El choque de nuestras armas creó una ola expansiva que hizo estremecer todo a nuestro alrededor. Por esa onda expansiva pudimos ver la verdadera apariencia del joven, era un joven con una cicatriz en el rostro y con orejas puntiagudas.
—¡Hmph! —lo aparté con la fuerza de mi bastón—. Un elfo de agua…
—¡¡Es guapísimo!! —gritó con ojos brillantes y babeando por el chico—. ¡¡Es putamente sexy!!
Qin chilló y saltó emocionada al verlo, para después deshacer la trenza de su cabello y preparar su cabello para pelear.
—¡Rinko! Deja que yo lo derrote, así lo volveré parte de mi harem
—¡Haz lo que quieras! ¡Solo no molestes! ¡Bajie!
—Psh ¿Acaso son cazadores enviados por el alcalde del pueblo? ¿Creen que me voy a dejar vencer tan fácil? —se puso en guardia con una mueca de fastidio—. Hazme un favor y dile a mi padre que no voy a volver para que rompa la maldición que cargo
—¡Chico guapo! —comenzó corriendo hacia el elfo—. ¡¡Yo le digo a mi suegro todo lo que quieras!! —añadió atacando al elfo con su cabello mágico—.
—¿Suegro? —murmuró confundido e indignado esquivando los mechones afilados de Qin—. ¡Tú no eres mi prometida!
—¡Vamos! ¡Chico sexy! —Qin aprovechó que su cabello lo estaba distrayendo para atacar cuerpo a cuerpo—. ¡¡Yo puedo ser tu prometida!! —se inclinó para darle un beso pero el elfo la apartó con un puñetazo en el rostro—. ¡¡Hey!! —su cabello se tornó más agresivo en sus ataques, logrando herir al joven en su costado—. ¡Pendejo de mierda! No se le pega así a una mujer cuando te va a dar un beso
—Tsh, cállate, además… ¡Siquiera que edad tienes!
—¡¡No te distraigas!! —maullé dándole una patada en las costillas—.
Mi patada fue tan fuerte que lo hizo rodar por el agua hasta estrellarse contra una cascada, desde la distancia pude ver como él se levantaba con su cuerpo adolorido.
—Tú…
Cegado por la ira se impulsó hacia mí con un salto para atacarme con toda su fuerza, sería de mala educación no responder con la misma intensidad, por lo que con un salto me impulsé hacia él para corresponder su fuerza de voluntad.
El choque de nuestras armas volvió a crear una ola expansiva, aunque está vez fue tan fuerte que despegó árboles de la tierra e hizo que Bai Long volviera a ser un dragón, solo para proteger a Qin y a Sun de la onda expansiva.
Ambos salimos disparados por la fuerza del impacto, rodeé por el bosque con tal velocidad que tuve que usar mi bastón para dejar de rodar. El elfo por su lado salió disparado al fondo del río, y por lo que pude ver al regresar al río, su lanza había quedado destruida, sus restos estaban flotando en la superficie del río.
—¿Se encuentran bien? —les pregunté de cabeza mientras me colgaba de cabeza en la rama de un árbol, con ayuda de mi colita de gato—.
—¡¡¿Qué crees que haces?!! ¡¡Casi nos matas!! —me regaño Qin con su cabello desordenado formando un largo río púrpura en el suelo—.
—Rinko —dijo Sun con suspiro—. No tenías que hacer eso
—Lo-lo siento, pero… —bajé de la rama de un saltó y aterricé frente a mi maestra—. ¡Prometo que me contuve! Está vez sí tuve límites a la hora de pelear
—¡¿Eh?! ¡¿Te contuviste?! ¡Pero si casi nos matas! ¡Es obvio que no te reprimiste! —se quejó Qin enfurecida—.
—Lo sé, ese último golpe tuyo no fue a matar sino que fue contención… pero aún así, no olvides hablar antes de pelear. La confianza es igual de importante que la disciplina y los límites
—¡Sí! ¡Mi maestra tiene razón! Debes ser menos cabeza hueca y hablar
—Qin… tu también tienes cosas que pulir, correr hacia alguien armado para rogarle que te dé un beso, debes tener más control a tu deseo —la regaño Sun Tsu volteando a ver a Qin—
—S-sí maestra… —respondió agachando la cabeza—.
—Uhm… —camine hacia la orilla del río viendo los restos de la lanza—. Creo que sí lo eche a perder —añadí con un suspiro mientras mi cola se colita avergonzada se ocultaba entre mis muslos—.
—Rinko… ese chico no era cualquier otro que el guardián del río, no podremos cruzar sin su permiso —dijo Bai Long acercándose a la orilla—.
—¡¿Qué?! —dijimos las tres—
—¡Caballo estúpido! ¿Y por qué no lo dijiste antes? —se quejó indignada acercándose a nosotros—.
—No… Qin, fue culpa nuestra no de él, nosotras luchamos sin hablar antes como dijo mi maestra —le respondí—
—Rinko, lo dejo a tu cargo —recogió el cabello de Qin—. Qin… ¿Puedes cuidar de mí mientras Rinko va por algo de ayuda?
—¡¿Eh?! ¡¿Y yo por qué?! ¡Maestra!
—Por favor, házlo, es por el bien del viaje
—Mm, bien, solo no te tardes demasiado ¡Rinko!