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Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Status: En proceso
Genre:Romance / Romance de oficina / CEO
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Joana había aprendido a vivir sin esperar nada. Cerró puertas, apagó deseos y se acostumbró a la calma de un silencio elegido… o impuesto.Hasta que alguien irrumpió en su vida.Un hombre más jóven, con miradas que encendieron lo que ella creía, con un deseo tan puro como peligroso. Lo que empezó como un juego imposible pronto se volvió una verdad innegable: el amor no entiende de edades, ni de juicios, ni de prohibiciones. Esta antología es un viaje hacia lo inesperado, un homenaje a los amores que llegan tarde… o demasiado pronto. Porque a veces lo prohibido no es un error. Es el único acierto capaz de cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Momentos de proximidad

​Al día siguiente, el despacho de Joana estaba cubierto por expedientes desplegados: informes de auditoría, borradores de contratos y tomos de jurisprudencia. El caso de la fusión internacional era ambicioso y exigía una precisión quirúrgica, justo el tipo de desafío que a ella le gustaba. El silencio de la mañana le permitía concentrarse, hasta que una voz conocida irrumpió desde la puerta.

​—Buenos días, Joana. —Marco apoyó un brazo en el marco de la puerta, con esa confianza que parecía natural en él.

​Joana levantó la vista, crispando los dedos sobre su pluma estilográfica.

​—Buenos días —respondió, intentando sonar neutral.

​—Vine para que revisemos juntos las cláusulas de arbitraje del contrato. —Entró sin esperar invitación, tomando asiento en la silla frente a su escritorio de caoba. Traía una carpeta de cuero en la mano, aunque parecía más interesado en ella que en los documentos.

​Joana le señaló los papeles extendidos sobre la mesa.

​—Aquí está el borrador preliminar. Debemos resolver la jurisdicción de la nueva sociedad sin vulnerar las normativas locales.

​Marco se inclinó sobre la mesa, tan cerca que su hombro casi rozaba el de ella. Señaló con un bolígrafo una sección en el documento.

​—Si modificamos esta cláusula de rescisión, podríamos ganar protección sin comprometer la validez del acuerdo principal.

​Joana lo miró de reojo, sorprendida por su observación técnica tan certera.

​—No esperaba que alguien tan joven tuviera claro un concepto legal tan específico.

​Él sonrió, ladeando la cabeza.

​—La edad no define la capacidad de análisis. ¿O tú crees que sí, abogada?

​El tono era ligero, pero Joana sintió el peso de la provocación. Se acomodó las gafas de lectura, intentando retomar el control del estrado.

​—La experiencia suele marcar la diferencia en los tribunales.

​—Tal vez —dijo él, inclinándose un poco más, hasta que el roce de su brazo contra el suyo la hizo estremecerse—. Pero a veces, la audacia abre caminos legales que la experiencia teme explorar.

​Joana retiró discretamente el brazo, como si reorganizara los folios.

​—Estamos hablando de una fusión corporativa, no de filosofía.

​—¿Seguro? —Marco arqueó una ceja—. A veces el derecho y la vida tienen más en común de lo que parece. Las reglas están para cumplirse, pero las excepciones son las que hacen la historia.

​El comentario la descolocó. Antes de que pudiera responder, dos colegas del bufete pasaron por el pasillo y se detuvieron un segundo a observarlos a través del cristal. Uno murmuró en tono cómplice:

​—Qué buena dupla para el caso. Se nota la química profesional.

​Joana apretó la mandíbula, fingiendo no haber escuchado. Marco, en cambio, sonrió con una satisfacción evidente.

​—¿Ves? Lo dicen ellos, no yo —susurró, inclinándose apenas hacia ella.

​—Concéntrese en el contrato, por favor —dijo Joana, más cortante de lo que pretendía.

​Pasaron un par de horas trabajando. Marco hacía preguntas inteligentes sobre derecho mercantil, aportaba ideas frescas y, de vez en cuando, dejaba caer frases ambiguas que la hacían perder el hilo de su propia argumentación.

​—Tu precisión al redactar es admirable —comentó en cierto momento—. Aunque lo que más me impresiona es tu manera de visualizar la estrategia completa... no solo los artículos de la ley.

​Joana sintió el rubor subirle por el cuello. Agradeció que en ese instante su secretaria entrara con unos documentos para firmar, dándole tiempo para recomponerse. Cuando quedaron solos de nuevo, intentó poner distancia.

​—Trabajemos por hoy hasta aquí. Quiero revisar todo antes de enviar el informe al socio director.

​Marco recogió sus papeles lentamente, sin quitarle la vista de encima.

​—Está bien. Pero recuerda algo… —se detuvo, apoyando las manos en el borde de su mesa, inclinándose lo suficiente como para que ella percibiera el calor de su presencia—. No pienso conformarme solo con coincidir entre audiencias y reuniones de directorio.

​La miró fijamente, con esa mezcla de atrevimiento y promesa que sabía que podía desarmarla. Luego se enderezó, guardó la carpeta bajo el brazo y salió de la oficina como si nada hubiera pasado, dejándola con el corazón acelerado y la mente en un torbellino jurídico.

​El resto de la tarde fue un tira y afloja constante. Marco parecía haberse instalado en la rutina de Joana: le enviaba correos con dudas, pedía su opinión sobre jurisprudencia y discutía cada decisión con un entusiasmo contagioso.

​Pero lo que más la inquietaba no eran sus argumentos —que eran sólidos y brillantes—, sino la cercanía con que los presentaba. Cada vez que señalaba un párrafo en la pantalla de la computadora, lo hacía inclinándose demasiado, rozando su brazo o dejando que la gravedad de su voz resonara a centímetros de su oído.

​Al mediodía, cuando fueron juntos a la sala de juntas a presentar un avance preliminar a los socios, la dinámica no pasó desapercibida.

​—Qué dúo más eficiente —dijo uno de los socios veteranos.

​—Eficiente y… sincronizado —añadió otro, alzando las cejas con una sonrisa insinuante.

​Joana apretó su maletín contra el pecho, sintiendo un calor incómodo en las mejillas. Marco, en cambio, no ocultó su triunfo.

​—¿Escuchaste? —murmuró al oído de ella mientras recogían los documentos—. Parece que hay gente que puede notar nuestra química.

​Ella se giró hacia él con una mirada severa, la misma que usaba para impugnar a un testigo.

​—Lo que notan los demás no me importa. Estamos trabajando, nada más.

​—¿De verdad crees que es “nada más”? —replicó Marco, sin bajar la voz lo suficiente.

​El silencio momentáneo en la sala le confirmó que otros habían escuchado. Joana salió apresuradamente, dejándolo atrás. De regreso a su despacho, trató de sumergirse en cálculos de honorarios y presupuestos, pero cada pocos minutos Marco aparecía con una “excusa” legal: que si faltaba una firma, que si quería comparar un artículo del código civil...

​—Lo fascinante de este caso —dijo él en una de esas visitas, apoyándose en el escritorio— es que exige equilibrio: reforzar la estructura antigua sin perder la visión nueva. Supongo que en la vida pasa igual… saber cuándo mantener la distancia y cuándo arriesgarse a una nueva sociedad.

​Joana levantó la vista, fulminándolo. —Marco, por favor…

​—Lo siento... —respondió él, con fingida docilidad—. Pero no te engañes, Joana… yo no pienso conformarme con el papel de un simple colega asociado.

​Cuando finalmente cerró su computadora y guardó sus cosas, Joana respiró hondo, convencida de que necesitaba despejarse. Caminó con paso rápido hasta el café de la esquina, buscando perderse en el aroma del grano recién molido. Lo último que quería era seguir bajo la intensidad de Marco.

​Pero mientras removía distraída el azúcar en su taza, una sombra conocida se proyectó sobre la mesa.

​—Vaya coincidencia… —dijo Marco, sonriendo con esa naturalidad arrolladora—. Parece que ni fuera del bufete podemos evitar encontrarnos.

​Joana alzó la vista, incrédula. El corazón le dio un vuelco.

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Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Carmen Palencia
eres una excelente escritora y gracias por actualizar más capitulos por favor que estoy ansiosa por seguir leyendo más de esta hermosa historia
Carmen Palencia
excelente novela por favor más capitulos que estoy ansiosa por seguir leyendo más de esta hermosa historia
Carmen Palencia
excelente novela
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Joana arriésgate a vivir
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Joana atrévete a vivir
Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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