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Reencarne Como La Duquesa Libertina

Reencarne Como La Duquesa Libertina

Status: En proceso
Genre:Romance / Viaje En El Tiempo / Época / Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Duque
Popularitas:16.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Jocelin Jara

Cuando Isabel muere debido a una enfermedad, su alma se transporta al mundo de la última novela que leyó: "La Duquesa Libertina". Ahora, con una segunda oportunidad, Isabel decide tomar control de su destino y cambiar el curso de la historia. Pero lo que no esperaba era que sus padres la obligaran a casarse con un duque sanguinario, misterioso y posesivo. Sin embargo, ella tratará de hacer la suya y no molestarlo, pero él desea otra cosa...
¿Podrá Isabel equilibrar su deseo de libertad con la pasión que la consume?
[Actualizaciones los Martes/Jueves/Sábados/Domingos]

NovelToon tiene autorización de Jocelin Jara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 4

Isabel entró corriendo al marquesado con los ojos llenos de lágrimas, no entendía por qué todos la molestaban tanto, si ella jamás les había hecho nada a nadie, al contrario, solo deseaba vivir la vida sin molestarlos a ellos.

Entró a su cuarto, cerró de un portazo, se quitó la ropa como sí le quemara y se metió a bañar, ya había preparado la tina con anterioridad, sabía que iba a entrenar y luego bañarse. El agua estaba fría, pero no le importo. Fregó y fregó.

Al cabo de un rato salió del agua decidida a hablar con el marqués, no podía soportar algo así nuevamente, por lo que le iba a contar lo que pasó.

Se vistió y fue hacía su despacho.

—Adelante – ordenó el marqués del otro lado de la puerta con voz arisca.

Ella entró segura, pero se desmoronó cuando vió allí a Rosalind, Vincent y Clara con el marqués, todos ellos mirándola con odio puro.

Clara, sin mediar palabra alguna, abofeteo a Isabel, quién se quedó parada en su lugar, se imaginaba lo que pasaría.

—¡Eres una sinvergüenza! – exclamó la concubina furiosa – ¡Es tu hermano, tu sangre!.

—¿Cómo has podido? – inquirió el marqués con gesto de desagrado, aún sentado en su asiento.

—¡Yo no hice nada, fue él quién intentó prepararse conmigo! – se defendió con los ojos empañados en lágrimas.

—¡Eso es mentira! – intervino Rosalind acercándose de forma intimidante a ella – yo estuve allí y lo ví todo.

—Entonces sabes que lo que me quiso hacer – exclamó firme Isabel, mirándola a los ojos.

—No, sólo ví cómo tú te le arrojabas encima proponiéndole cosas indecentes y cómo el te rechazó – Rosalind mintió descaradamente, sonriéndole a Isabel en la cara de forma que sólo ella pudiera verlo.

—Eres una maldita mentirosa – exclamó entre dientes Isabel.

—¡Desvergonzada y maleducada! – gritó la concubina y de forma violenta comenzó a pegarle frente a todos.

Isabel lloraba de la ira e injusticia que vivía.

—Suficiente – ordenó el marqués, haciendo que la concubina se detuviera y fuera a abrazar a sus hijos – a partir de ahora no saldrás de tu cuarto, estarás severamente castigada, sólo podrás comer pan y agua, nada más.

Luego de decir esas palabras se le ordenó ir a la habitación, custodiada por un guardia.

Una vez dentro, lloró y lloró, odiaba no poder recordar lo que sucedería en la novela, pero recordaba que no le gustaba por esa clase de eventos, debía cambiar la historia si o sí, no podía seguir viviendo en ese tormento.

Eliza al enterarse lo que sucedió se lamentó terriblemente, deseaba poder ayudar a la azabache con todas sus fuerzas, pero la concubina Clara estaba todo el tiempo alerta en la puerta para que nadie fuera a darle nada a Isabel.

Un día se enteró de que la concubina y el marqués estaban en su cuarto intimando, así que aprovechó para ir a ver a Isabel, por suerte los guardias querían a la jóven y el que estaba en guardia no dudo en hacerla pasar a la pelirroja, sabiendo que está la ayudaría.

Eliza encontró a Isabel haciendo ejercicio, y se sorprendió por la fuerza de voluntad de la niña, a pesar de todo lo que estaba sufriendo injustamente, ella seguía luchando a su manera. Ella le dejó comida y pudo organizarse con los guardias para llevarle comida a escondidas.

Las semanas fueron pasando y todo seguía igual, hasta que un día el marqués fue a su cuarto a verla.

—¿Qué desea el gran marqués? – preguntó ella con tono sarcástico.

—No seas irrespetuosa conmigo – advirtió el marqués severo – sólo he venido a avisarte que mañana te casarás.

Isabel sintió que el mundo se le venía a los pies, ¿cómo que se iba a casar?, apenas tenía dieciséis años.

—No... No quiero – negó fuertemente con la cabeza y dando varios pasos atrás.

—No me importa lo que quieras, ya eres una molestia – indicó frío el marqués – sólo he venido a decirte eso así te vas preparando.

—¿Con quién será? – preguntó ella aterrada – ¿Al menos puede decirme eso?.

Él se volvió levemente hacía ella, mirándola de reojo, como sopesando si decirle o no.

—Será con el conde de Chatham – mencionó simplemente.

Pero aquello horrorizó a Isabel, ese hombre era un viejo pervertido, era conocido por todos por coleccionar a jóvenes esposas de su edad, y no las trataba para nada bien.

El marqués salió raudo del cuarto y ella aprovechó para pensar, necesitaba huir de ahí cuánto antes.

Tomó varios juegos de sábanas y las ató con fuertes nudos, esperó a que oscureciera y bajó con cuidado trepando las sábanas. Al bajar se encontró de frente con el capitán de la guardia, estaba serio.

—Por favor... – suplicó ella, con voz trémula.

Él la miró con ternura, sabía por qué huía y la entendía perfectamente, él jamás entregaría a su hija a un hombre así, mucho menos la trataría como lo hacía el marqués.

—Vaya con cuidado señorita – pidió el guardia suspirando.

—¡Gracias! – exclamó bajito ella, abrazándolo de impulso antes de correr hacia el bosque.

Estuvo bastante tiempo caminando sin parar, había algunas marcas que ella había estado haciendo cada vez que iba, en caso de perderse, las cuales ahora usaba para alejarse.

De pronto sintió un fuerte gruñido que la paralizó, haciendole recorrer un frío glacial por la columna vertebral, se giró lentamente y pudo distinguir de reojo a un oso pardo.

—Tranquila, tranquila – susurró para ella misma – tú puedes, para eso practicabas.

Lentamente, sacó una espada que se había llevado por las dudas y ahora agradecía hacerlo hecho.

El oso lanzó otro gruñido aún más fuerte y se paró en dos patas, listo para atacarla. La triplicaba en estatura.

Sin embargo, eso no la detuvo y se colocó en posición de pelea. El oso arremetió contra ella, mientras ella se trataba de defender. En uno de esos manotazos que el oso le tiró, le arrebató la espada, tirándola al suelo y ocasionándole una abrasión en el brazo derecho.

Ella trepó a un árbol desesperada, pensando que ahora sí iba a morir.

Cerró los ojos con resignación cuando ya no tenía donde más trepar, aceptaba su destino.

De pronto sintió un fuerte jaleo abajo, el oso gruño y ya no se lo escuchó más, cuando ella abrió los ojos pudo distinguir a un hombre parado al lado del cuerpo inerte del oso y una espada ensangrentada en mano.

—Ya puede bajar de ahí – dijo de pronto el hombre, sin levantar la cabeza.

Ella bajó, no le quedaba de otra.

—Muchas gracias – agradeció ella mirando al suelo avergonzada.

—Tiene suerte de estar con vida, por favor no sea más insensata y vuelva a su hogar – la regañó con voz severa el hombre.

Ella levantó la vista hacía él totalmente enfadada, ¿pero qué se creía? Vió que el hombre la estaba mirando, era jóven, tal vez un par de años mayor que ella, tenía el pelo negro como la oscuridad y los ojos rojos como el infierno.

—Estás sangrando – comentó el hombre vendándole el brazo con un pañuelo.

—Le agradezco por salvarme, pero no tiene por qué ser descortés conmigo o darme órdenes – respondió ella por fin.

—Sí usted no fuera una insensata niña consentida y caprichosa, yo no estaría perdiendo tiempo con usted y ya estaría en mi destino – replicó el hombre con voz hostil.

Él se imaginaba que ella era una jóven consentida que había huido de casa para escaparse con algún novio que sus padres no aprobaron, lo cuál sólo le causaba molestia e irritación, detestaba la gente así.

—Pues usted está muy equivocado señor, yo no soy nada de lo que se me ha acusado tan injustamente – replicó Isabel ofendida y furiosa.

La tensión flotaba entre ellos, era como un duelo y ninguno quería ceder su victoria.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Cedric Winslow.

Vincent Everly.

1
Marlucha💋
Ja! en tu cara vibora🤭🤭🤭
Mitsuki G
Tranquila uno comprende y como dices la perra no es malo lo único malo es que son sus intentos animales si se sintió en amenaza solo se defendió son animales no piensan se guían con sus instintos y uno será paciente
Quica Romero
O te "desmayaron" junto al Duque Radcliffe por la pelea entre la "azabache" y Cordelia.😈😂😈😅😈😆😈😄😈😁🤣😈😂🤷‍♀️😵🫨🤛
Noelia DiazPanal
Maravillosa historia 😍😊
Noelia DiazPanal
🤤🤤🤤🫦🫦🫦❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Noelia DiazPanal
Asco de familia 🤢
Noelia DiazPanal
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🤭🫦🤤🤤
Noelia DiazPanal
Igualmente para ti y los tuyos autora 🫂💖
Noelia DiazPanal
😍 me encanta ésta parejita 😍
Noelia DiazPanal
😭😭😭 pobre Elisa
Noelia DiazPanal
🤭🤭🤭😂 me encanta
Noelia DiazPanal
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
Mitsuki G
Por lo menos este Tristán fue sincero sobre el matrimonio y como dijo debería hacer algún accidente al papá de esa chillona solo espero que Isabel le una tremenda paliza que ya le hace falta y que la dejen sin papi a ver como ella y la madre salen cuando Tristán se ponga de su lado por lo menos amigos
Noelia DiazPanal
uuufff ésto va a estar que echa fuego ❤️‍🔥
Noelia DiazPanal
Adoro a Theo, él y su madre son bellas personas 😊
Noelia DiazPanal
Por fin, que asco les tengo a esa familia, menos Eliza y Theo . 🤭
Noelia DiazPanal
Qué bello 😍❤️
Noelia DiazPanal
😭😭
Mitsuki G
Espero que Tristán sea sincero diga que solo es su padre como hermana ambiciosa de ese compromiso pero Cedric le deje claro que Isabel no será concubina y su hija no será ni una ni otra que Isabel no actúe antes de hablarlo con el por qué no escucho todo lo que hablaron no sabe que les dijo
Marlucha💋
Excelente historia
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