Ella renace en una novela que escuchaba antes de morir. Decidida a cambiar su destino y a no sufrir por un mal amor.
* Esta novela es parte de un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Furia 1
Mientras en la mansión Field todo se convertía en un torbellino de confusión, gritos y decisiones inesperadas…
Valery estaba muy lejos de todo eso.
Los dos días que habían pasado desde que salió de la mansión no habían sido tranquilos ni relajados.
Habían sido intensos.
Cada momento había estado lleno de decisiones rápidas, precauciones y movimientos calculados.
Cuando llegó al puerto, el lugar estaba lleno de actividad.
Barcos mercantes atracaban en los muelles.
Marineros descargaban cajas y barriles.
Comerciantes discutían precios a gritos.
El aire olía a sal, madera húmeda y especias.
Valery bajó del carruaje rentado con calma, aunque por dentro estaba alerta.
Primero pagó al conductor.
Luego caminó entre la multitud como si fuera simplemente otra viajera más.
Pero en su mente todo estaba cuidadosamente planeado.
Sabía que si alguien decidía buscarla… lo primero que harían sería revisar los registros de transporte.
Los barcos eran especialmente fáciles de rastrear.
Por eso tomó dos precauciones importantes.
Primero fue a una oficina de viajes y compró un pasaje hacia el Imperio del Oriente.
Era un destino lejano.
Exótico.
Y muy difícil de alcanzar.
Allí dio su nombre real.
Valery Johnson.
Firmó los documentos sin problema.
Si alguien revisaba los registros… eso sería lo que encontrarían.
Una joven heredera viajando hacia el Imperio del Oriente.
Un destino que quedaba muy lejos de Bernicia.
Pero ese no era su verdadero viaje.
Después de salir de esa oficina, caminó por el puerto durante un rato.
Observó varios barcos.
Esperó.
Se aseguró de que nadie la estuviera siguiendo.
Y entonces se dirigió a otro muelle.
Allí encontró un barco mercante que partía hacia un puerto completamente distinto.
Mucho más cercano.
Un destino sencillo.
En la zona oeste del reino.
En esa ocasión, cuando compró el pasaje… no dio su nombre real.
Usó un nombre falso.
Un nombre sencillo.
Uno que nadie podría relacionar con ella.
El marinero apenas prestó atención.
Solo anotó el nombre y le entregó el boleto.
Valery guardó el papel con cuidado.
Había creado un rastro falso.
Si alguien investigaba, pensaría que había abandonado el reino rumbo al Imperio del Oriente.
Pero en realidad… ella seguiría dentro de Bernicia.. aun no podía irse del reino, porque no habia cobrado toda su herencia..
Solo que en el extremo opuesto.
El viaje en barco fue largo.
El mar estaba tranquilo, pero el movimiento constante del barco hacía que el cuerpo se cansara.
Valery pasó muchas horas sentada mirando el horizonte.
Pensando.
Revisando mentalmente cada paso que había dado.
A veces se preguntaba si Eric realmente la buscaría.
Tal vez no.
Tal vez su orgullo le impediría hacerlo.
Pero también conocía el carácter que había visto en él los últimos días.
Era mejor no arriesgarse.
Por eso había creado ese engaño.
Por eso había preparado rutas falsas.
Y por eso no pensaba quedarse demasiado tiempo en un mismo lugar.
Finalmente, después de dos días de viaje… el barco llegó a su destino.
El puerto apareció lentamente en el horizonte.
Era hermoso.
Mucho más pequeño que el que había dejado.
Las casas estaban construidas sobre colinas suaves.
Los tejados brillaban bajo el sol de la tarde.
Barcos pesqueros pequeños flotaban cerca de la costa.
No había grandes multitudes ni ruido excesivo.
Solo el sonido del mar y el viento.
Cuando el barco atracó, Valery bajó con los demás pasajeros.
Sus piernas estaban algo cansadas por el viaje.
Pero cuando pisó el muelle… sonrió.
Una sonrisa real.
Libre.
Había cruzado todo el reino.
Había escapado de la mansión Field.
Había dejado atrás a Eric.
Había dejado atrás esa historia.
Estaba cansada.
Muy cansada.
Pero también…
feliz.
Valery levantó la vista hacia la ciudad del puerto, iluminada por la luz dorada del atardecer.
Y por primera vez desde que despertó en esa nueva vida… sintió que realmente estaba comenzando su propia historia.
En la mansión Field, el ambiente se había vuelto pesado.
El carruaje de Rachel Mason había desaparecido por el camino hacía horas, pero el eco de su decisión todavía flotaba en la casa.
Los sirvientes caminaban en silencio.
Nadie hablaba demasiado.
Todos sabían que algo estaba muy mal.
Y el centro de todo era Eric Field.
Eric había pasado parte del día encerrado.
Pero cuando finalmente salió de la habitación de Valery, su expresión era distinta.
No era solo rabia.
Era algo más oscuro.
Algo inquieto.
Lo primero que hizo fue ordenar que trajeran al cochero de la casa y a las dos empleadas que habían acompañado a Valery al pueblo.
Los tres fueron llevados al salón.
Ninguno entendía bien qué estaba ocurriendo.
Eric estaba de pie frente a ellos.
No se sentó.
No ofreció cortesía.
—Quiero que me digan exactamente qué ocurrió el día que Valery salió.
Su voz era fría.
Tensa.
El cochero tragó saliva.
—Mi lord… la señorita Valery nos pidió que la lleváramos al pueblo.
—¿A qué parte del pueblo?
—Dijo que quería ver algunas tiendas… y luego habló de viajar a las montañas.
Eric frunció el ceño.
—¿Las montañas?
—Sí, mi lord.
Una de las empleadas intervino con timidez.
—La señorita dijo que quería cambiar el carruaje por uno más seguro para el viaje.
Eric entrecerró los ojos.
—¿Y ustedes lo permitieron?
El cochero se apresuró a responder.
—Solo seguimos sus órdenes, mi lord. Ella dijo que quería comprar algunas cosas y nos dio monedas para que paseáramos mientras tanto.
Eric dio un paso adelante.
—¿Y cuando regresaron?
Las dos sirvientas se miraron nerviosas.
Una de ellas respondió.
—La señorita… ya no estaba.
—¿Cómo que no estaba?
—Había desaparecido, mi lord.
El cochero continuó.
—Intentamos encontrarla. Pensamos que quizá había salido antes que nosotros, así que tomamos el camino hacia las montañas como ella había dicho.
Eric apretó los dientes.
—¿Y?
—No la encontramos.
Silencio. Pesado.
El salón parecía contener la respiración.
Eric los miraba como si buscara una mentira en sus rostros.
Pero todos parecían sinceros.
—Pueden irse..
Los tres hicieron una reverencia rápida y salieron casi corriendo.
Cuando la puerta se cerró…
Eric se quedó inmóvil.
Su mente giraba sin parar.
Primero vino la furia.
Valery había huido.
Había planeado todo.
Había mentido.
Había desaparecido.
Pero luego… otro pensamiento comenzó a crecer.
Más oscuro.
Más inquietante.
[¿Y si algo le pasó?]
Las montañas eran peligrosas.
Había caminos solitarios.
Bandoleros.
Bestias salvajes.
Quizá alguien la había seguido.
Quizá alguien la había secuestrado.
La idea le apretó el pecho.
Pero entonces otro pensamiento lo golpeó.
[No.]
Tal vez simplemente había huido de él.
Tal vez había encontrado a alguien.
Tal vez por eso había cambiado.
Tal vez por eso ya no lo miraba igual.
Tal vez por eso se había marchado.
El pensamiento fue como una chispa sobre pólvora.
Eric golpeó la mesa con el puño.
—¡Maldita sea!
La furia volvió a subir.
—¿Crees que puedes huir así?
Empezó a caminar de un lado a otro.
—¿Crees que puedes desaparecer?
Su respiración se volvió pesada.
—¿Con quién te fuiste? ¿Con quién?
Mientras tanto, en otra parte de la mansión…
Lord Field y Lady Field observaban a su hijo desde la puerta entreabierta del salón.
Habían escuchado los gritos.
El interrogatorio.
Los golpes.
Lady Field suspiró.
—No lo reconozco.
Lord Field tampoco apartaba la mirada.
—Eric siempre fue un muchacho correcto. Educado. Controlado.
Lady Field asintió lentamente.
—Siempre tan caballeroso.
Su voz se volvió triste.
—Pero ahora…
En el salón, Eric volvió a golpear la mesa.
Su expresión era salvaje.
Furiosa.
Obsesiva.
Lord Field negó con la cabeza.
—Ahora actúa…
Hizo una pausa.
—Como un loco.
Lady Field cerró los ojos un momento.
—Todo esto comenzó con Valery.
Lord Field suspiró profundamente.
—No.
Su voz fue grave.
—Todo esto comenzó mucho antes.
Pero ahora… recién estaban viendo las consecuencias.
recuerda que no eres la misma Valery
y dile a ese mequetrefe que se pierda 😡😡😡