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DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

Status: En proceso
Genre:Policial / Suspenso / Mafia
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Letra Siete

Tras la muerte de su padre, Haruto Saitō hereda una montaña de deudas que parecen imposibles de pagar. Desesperado por proteger a su madre, a su hermana y a la mujer que ama, acepta trabajar para una organización criminal creyendo que solo será por un tiempo. Pero cada deuda saldada exige un precio mayor, y cada decisión lo aleja un poco más del hombre que alguna vez fue.

NovelToon tiene autorización de Letra Siete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Tranquilidad

El despertador no sonó.

Haruto abrió los ojos unos minutos antes, como de costumbre.

Durante unos segundos permaneció inmóvil, mirando el techo.

Algo era distinto.

Tardó unos instantes en descubrir qué.

No había sentido ese peso en el pecho al despertar.

Hacía meses que cada mañana comenzaba con la misma pregunta.

"¿Cómo voy a hacer para llegar a fin de mes?"

Aquella mañana...

La pregunta no apareció.

Se incorporó lentamente.

Miró el sobre que había dejado dentro del cajón de la mesa de luz.

Todavía quedaba dinero.

Nunca antes había tenido dinero guardado.

La sensación era extraña.

Casi incómoda.

Cuando bajó a desayunar, encontró a su madre tarareando una canción mientras preparaba miso.

Era una melodía vieja.

Una que no escuchaba desde que su padre aún vivía.

Haruto se quedó quieto en la puerta.

Su madre lo notó.

—¿Qué pasa?

Él negó con una sonrisa.

—Nada.

Hace mucho que no te escuchaba cantar.

Ella pareció sorprenderse.

Después soltó una pequeña risa.

—¿De verdad?

Supongo que hoy me desperté de buen humor.

Haruto no respondió.

Sabía perfectamente por qué.

La noche anterior había dejado discretamente un sobre con dinero sobre la mesa.

Sin explicación.

Sin palabras.

Su madre creyó que finalmente la empresa le había adelantado el sueldo.

Y él...

No tuvo el valor de corregirla.

Yui bajó corriendo las escaleras.

—¡Mamá!

¡Encontré la tienda donde venden el uniforme!

Traía un folleto completamente doblado entre las manos.

Se sentó junto a Haruto.

Abrió la hoja sobre la mesa.

—Mira.

Este me gusta más.

Señaló una fotografía.

—Dicen que esta tela dura más.

Haruto observó el precio.

Ya no sintió aquel golpe en el estómago.

Podía pagarlo.

Por primera vez...

Podía hacerlo.

Yui sonrió.

—¿Podemos ir el domingo?

Haruto levantó la vista.

—Claro.

La respuesta salió tan rápido que hasta él mismo se sorprendió.

Yui dio un pequeño salto en la silla.

—¡Promesa!

Haruto sonrió.

—Promesa.

El teléfono vibró mientras caminaba hacia la estación.

Ryō.

Contestó enseguida.

—¿Sobreviviste?

Del otro lado se escuchó una carcajada.

—A duras penas.

Haruto sintió alivio.

—¿Qué pasó al final?

—Vendí mi guitarra.

Silencio.

Haruto dejó de caminar.

—¿La guitarra que te regaló tu viejo?

—Sí.

No tenía otra.

Hubo un instante de silencio.

Después Ryō volvió a reír.

—Era eso o vender un riñón.

Dicen que pagan bien.

Haruto intentó reír.

No pudo.

—Lo siento.

—¿Por qué?

—No pude ayudarte.

—No seas idiota.

Ya tienes suficientes problemas.

Además...

Ya voy a recuperarme.

Siempre lo hago.

La llamada terminó.

Haruto permaneció inmóvil unos segundos.

Pensó en todas las tardes que había escuchado a Ryō tocar aquella guitarra desafinada en el parque.

Nunca había aprendido demasiado.

Pero siempre decía que algún día iba a formar una banda.

Ahora ya no tenía guitarra.

Y, sin saber por qué, Haruto sintió que aquello era una pérdida mucho mayor que un simple instrumento.

El edificio de Kurogane Distribution seguía pareciendo una empresa cualquiera.

Shinji lo recibió con la misma calma de siempre.

—¿Cómo está tu madre?

Haruto levantó la vista.

—¿Cómo sabe que está mejor?

Shinji acomodó unos papeles.

—Hoy sonríes distinto.

Eso significa que ella también.

Haruto guardó silencio.

Shinji nunca hacía preguntas al azar.

—¿Alguna vez tu padre jugó al shōgi?

La pregunta lo tomó por sorpresa.

—Sí.

Muchísimo.

Era muy bueno.

Shinji asintió lentamente.

—Entonces entenderás esto.

Tomó una pieza del tablero que descansaba sobre una estantería.

La sostuvo entre los dedos.

—Los principiantes creen que el objetivo del juego es capturar al rey.

Los expertos saben que no.

Haruto lo observó sin comprender.

Shinji dejó la pieza sobre la mesa.

—El objetivo es obligar al rival a tomar decisiones que, poco a poco, reduzcan sus opciones.

Cuando ya no le quedan movimientos...

El rey cae solo.

Guardó silencio unos segundos.

—La vida funciona igual.

Haruto sintió un escalofrío.

No sabía por qué.

Pero tenía la sensación de que aquella conversación no hablaba de shōgi.

Hablaba de él.

Ese día el trabajo volvió a ser sencillo.

Entregar sobres.

Recoger documentos.

Esperar instrucciones.

Nada más.

Sin violencia.

Sin amenazas.

Sin gritos.

Mientras conducía de regreso pensó que quizá había juzgado demasiado rápido a aquella organización.

Quizá realmente solo se dedicaban a negocios que preferían mantenerse lejos de la atención pública.

Quizá...

El dinero no estaba manchado de sangre.

Aquella idea le permitió respirar con un poco más de tranquilidad.

Y fue precisamente eso lo que más tarde recordaría con vergüenza.

Al regresar a casa encontró a Aiko sentada en el suelo del comedor.

Había extendido sobre la mesa varias fotografías viejas.

—¿Qué haces?

Ella levantó una.

En la imagen aparecía Haruto con diecisiete años.

Llevaba un delantal ridículo durante un festival escolar.

Tenía harina en toda la cara.

Y estaba riéndose.

Riéndose de verdad.

Aiko acercó la fotografía.

—Extrañaba verlo.

Haruto tomó la imagen.

No recordaba ese día.

Pero sí recordaba esa risa.

Durante unos segundos observó al muchacho de la fotografía como si estuviera mirando a un desconocido.

Aiko sonrió.

—¿En qué piensas?

Haruto pasó el dedo por el borde de la foto.

—Creo que él confiaba mucho en el futuro.

Aiko apoyó la cabeza sobre su hombro.

—Yo también.

Haruto levantó lentamente la vista hacia la ventana.

La ciudad seguía iluminada.

Los trenes seguían pasando.

La vida seguía avanzando.

Y, por primera vez desde que había aceptado aquel trabajo, sintió algo que no esperaba sentir.

Esperanza.

No sabía que era precisamente esa esperanza la que terminaría costándole todo.

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fandeloslibros
empezó muy bueno el nuevo arco👏
fandeloslibros
ya estoy al día esperando Capítulo nuevo
fandeloslibros
buen arco
Cosmo
a cosmo le agradó quiero saber que sigue
Cosmo
que buen giro
Cosmo
se siente la presion
Cosmo
este capitulo me hizo ponerme sentimental
Cosmo
se puso muy bueno
HarryAang
buen capitulo
HarryAang
me gustó mucho me tiene atrapado
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
Sin dudas, es una historia atrapante. Me deja con muchas ganas de saber cómo continúa.
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
me encantó mucho este capítulo 👏💯💥
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado.
total 1 replies
soshua
Me intriga saber como sigue
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Se irán subiendo diariamente los capítulos nuevos.
total 1 replies
M.F. Lawren
Interesante
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
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