Gustav Lindström es un empresario sueco de éxito: frío, controlado, impenetrable. Ella es una joven cálida y generosa que trabaja cuidando a su media hermana Lilly, una chica frívola y calculadora que, tras seducir a Gustav en una fiesta, queda embarazada de manera deliberada.
Cuando Lilly muere en el parto dejando gemelos prematuros, las vidas de Gustav y Ella se cruzan de manera inesperada. Él, frente a la imposibilidad de criar solo a los bebés y la codicia de los suegros, le propone a Ella un contrato matrimonial: ser la madre de los niños a cambio de seguridad económica. Ella, que ya se ha encariñado con los gemelos y no tiene a nadie más, acepta.
Lo que empieza como un acuerdo frío va transformándose. Gustav descubre que Ella es todo lo que nunca tuvo: honestidad, calor, entrega sin condiciones. Ella, criada por una madre que nunca la amó, aprende por primera vez lo que significa ser elegida. Entre ellos nace un amor que ninguno de los dos supo anticipar.
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NUEVO CONTRATO
GUSTAV
En cuanto llego a la empresa, Liam ya me está esperando junto al abogado. Entro a la sala y me quedo de pie mirando la ciudad por la ventana. Sin espacio para objeciones.
Pienso que tendré que comprar a mis hijos con esos viejos repugnantes.
Gustav: Quiero un contrato de renuncia vitalicio, a nombre de Estela y Lennart. Ellos van a renunciar a cualquier derecho de custodia, tutela o participación en la vida de mis hijos. Sin fisuras. Sin cláusulas ambiguas. Nada.
Quiero estipular una cifra alta. Altísima, suficiente para acallar la codicia de esas ratas, porque es lo único que los mueve.
Y más... Quiero comprar la empresa de Lennart. ¡Completa! Los quiero fuera de este país, sin derecho a regresar.
Abogado: Entendido. Lo preparo lo antes posible.
Gustav: Liam, necesito que llames a Ella. Quiero hablar con ella personalmente. De inmediato.
Liam: Claro. La llamo ahora mismo y le pido que venga.
ELLA
Estaba sentada en el sofá de la casa de Asha, donde he estado quedándome estos días, intentando respirar entre los escombros de lo que quedó. Fue entonces cuando recibí una llamada inesperada.
Liam: Hola, buenas tardes, Ella. Gustav pidió que se acerque a la empresa. Quiere hablar... sobre los bebés.
Ella: Está bien. ¿A qué hora?
Liam: Él desea su presencia ahora.
Ella: Bien. Ahí estaré.
Cuelgo. El silencio de la sala parece haberse detenido junto conmigo.
Asha: ¿Quién era?
Ella: Liam. Gustav quiere verme; dijo que es sobre los bebés.
Asha: Vaya... Todavía queda mucha historia por delante, ¿eh?
Ella: Déjame arreglarme. Tengo que ver a ese hombre.
Asha: Ojalá todo esto termine pronto... Esta tragedia ya duró demasiado.
Entro seria, pero segura, a la oficina de Gustav. Todavía hay tristeza en mis ojos, pero también una fuerza silenciosa. Liam me acompaña hasta la puerta y luego nos deja solos.
Gustav: ¡Gracias por venir! Puede sentarse.
Seré directo. Estoy comprando la paz que mis hijos merecen. Estela y Lennart recibirán una fortuna a cambio de no volver a acercarse a ellos jamás.
Ella: No se la merece, pero tendrá que dársela.
Gustav: No es cuestión de merecimiento. Aunque no le temo a nadie, llevo sangre real. Y eso... exige que ciertas tradiciones se cumplan. No puedo involucrarme en escándalos, especialmente con gente como Estela y Lennart.
Pero también quiero hacer un trato con usted.
Ella: ¿Y yo qué tengo que ver en todo esto? Si es para comprarme, olvídelo. No me vendo. Y mucho menos voy a abandonarlos.
Gustav: Lilly dijo que los quería con usted como madre, y yo necesito darles una madre a esos bebés. Una mujer de verdad a su lado.
También necesito una esposa, en el papel, para presentar a mi familia, a la sociedad, al mundo.
Quiero que acepte un contrato. Usted será mi esposa legalmente. Y la madre legítima de mis hijos.
Ella: ¿Qué? Está completamente loco. No puede hablar en serio.
Gustav: Hablo muy en serio. Estoy siendo directo y objetivo, como siempre. Si no acepta... no hay problema. Pondré a otra en su lugar. Pero no voy a dejar que mis hijos crezcan como bastardos.
Y no voy a permitir que los críe como una tía distante.
Ella: ¿Casarme...? ¿Cómo que casarme?
Gustav: Será solo en el papel. Usted seguirá con su vida, siempre que respete las reglas de la familia y cuide a mis hijos. Si no acepta, no hay ningún acuerdo.
Ella: Está hablando de esto como si fuera una transacción.
Gustav: También le puedo dar otra opción: si quiere permanecer cerca, puede ser la niñera. Sin ningún vínculo familiar. Sin derechos. Y aun así, eso dependería de la aprobación de mi futura esposa, porque no puedo quedarme sin una y mis hijos sin madre. Esas son las únicas opciones que tiene.
Ella: ¿Puedo pensarlo?
Gustav: Tiene hasta mañana. En cuanto Estela y Lennart firmen el acuerdo, quiero su respuesta.
Ella: ¿Para usted es tan simple? Me llama aquí... después de todo... y me ofrece esto. ¿Un contrato vacío? ¿Una función?
Gustav: No tengo tiempo. Le estoy haciendo una oferta. Tiene elección. Son mis hijos. Y tendrán el futuro que yo decida. Con o sin usted.
Ella: Dios mío, qué locura...
Gustav: Le estoy dando la oportunidad de criarlos como madre. Fue lo que Lilly pidió.
Ella: Le daré mi respuesta mañana.
Salgo cerrando la puerta con toda mi fuerza, sin mirar atrás.
me agradaria leer otra novela suya.
me agradaria leer otra novela suya.