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La Omega que Ellos Enterraron

La Omega que Ellos Enterraron

Status: En proceso
Genre:Venganza / Venganza de la protagonista / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:41.6k
Nilai: 5
nombre de autor: ReWorld

Valentina fue criada como hija de la casa Vargas, hasta que una copa rota, una mentira y el silencio de todos la condenaron a tres años de servidumbre en la manada Oscura.
Allí lavó ropa con las manos abiertas por el hielo, limpió establos, cargó leña, durmió sobre paja y aprendió que nadie iba a ir por ella. Cuando el plazo termina, Rodrigo Vargas, el Alfa que alguna vez significó hogar, aparece para llevarla de regreso.
Pero la Valentina que vuelve no busca abrazos, explicaciones ni perdón.
En la casa que la entregó, Isabela ocupa su lugar, Don Alejandro intenta arreglar su futuro como si fuera un problema familiar, Elena llora demasiado tarde y Rodrigo empieza a entender que la culpa no repara nada.
Solo Abuela Consuelo sigue llamándola "mi niña".
Cuando las cicatrices salen a la luz y las mentiras comienzan a romperse, Valentina decide algo simple: nunca más volverá a vivir como una Omega que otros pueden vender, esconder o nombrar a su antojo.
Y mientras la verdad de Isabela se pudre bajo perfumes falsos, un Beta llamado Diego aparece con una bondad tranquila que Valentina ya no creía posible.
Pero en un mundo de Alfas, manadas y destinos marcados por la luna, sobrevivir no será suficiente.
Valentina tendrá que elegir si quedarse entre las ruinas de la familia que la enterró... o caminar hacia una vida donde nadie vuelva a apagar su nombre.

NovelToon tiene autorización de ReWorld para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

Capítulo 5

En la cena, Valentina sirvió el vino.

Nadie se lo pidió de forma directa. La jarra apareció junto a su plato, una criada tardó demasiado en recogerla y Don Alejandro dijo, sin mirarla:

—Ayuda un poco. Hay invitados.

Valentina entendió.

La mesa estaba llena. Habían llegado dos Alfas de la manada del Río Seco, una pareja de la frontera sur y varios parientes que Valentina apenas recordaba. Isabela ocupaba el centro sin esforzarse. Vestía verde claro, con el cabello recogido y un collar que Elena le acomodó antes de sentarse. Rodrigo le cortaba la carne en trozos pequeños, quizá sin darse cuenta.

Valentina tomó la jarra.

El primer invitado ni siquiera la miró cuando ella llenó su copa. El segundo sí. Sus ojos bajaron a sus manos.

—¿Ella es la muchacha que volvió de la manada Oscura?

Carmen contestó antes de que nadie más pudiera hacerlo.

—La misma.

—Pensé que era hija criada de la casa.

—Lo fue —dijo una tía.

Lo fue.

Valentina siguió sirviendo.

El Alfa del Río Seco tomó su muñeca cuando ella acercó la jarra. No apretó fuerte. No hacía falta. La detuvo lo suficiente para que todos vieran la piel rota, las marcas que asomaban bajo la manga ancha.

—Manos de trabajo —dijo.

Alguien rió bajo.

Rodrigo levantó la cabeza.

Valentina esperó.

El hombre giró su mano como si revisara una herramienta.

—No es común ver esto en una casa como la de los Vargas.

—Suéltela —dijo Rodrigo.

La voz fue baja, pero clara.

El invitado soltó la muñeca. No parecía avergonzado. Más bien divertido.

—No quise ofender.

Valentina llenó su copa sin derramar.

Carmen, que había visto el gesto de Rodrigo, sonrió con más filo.

—Al menos aprendió algo útil. Aunque caminar no mucho.

La mesa se quedó a medias entre la risa y el silencio.

Valentina pasó a la siguiente copa.

Elena tenía los ojos fijos en el mantel. Isabela tocó el brazo de Rodrigo, como para calmarlo. Don Alejandro siguió comiendo.

Cuando terminaron los platos fuertes, las conversaciones giraron hacia alianzas, ganado, rutas de sal. Valentina permaneció de pie junto a la mesa de servicio. Las criadas se movían a su alrededor como si ella fuera parte del mobiliario.

Entonces Don Alejandro habló.

—Justamente por eso conviene pensar en una unión sensata.

Valentina supo que hablaba de ella antes de escuchar su nombre.

El Alfa del Río Seco dejó la copa.

—Una Omega que ya conoce el trabajo no sería mala para una casa pequeña.

—Tiene carácter —dijo Carmen—. Pero eso se corrige.

Rodrigo empujó la silla hacia atrás.

Don Alejandro lo miró una sola vez y él se quedó quieto.

Valentina dejó la jarra sobre la mesa.

El sonido fue seco.

—Don Alejandro.

Todos giraron hacia ella.

Era la primera vez en la noche que hablaba sin que le preguntaran.

—Mi tobillo quedó así porque su hijo me empujó desde el segundo piso antes de que me enviaran a la manada Oscura.

El aire se cortó.

Elena levantó la cara.

Rodrigo quedó blanco.

Valentina miró al Alfa del Río Seco.

—Si va a hablar de corregirme, conviene que sepa qué cosas ya intentaron corregir.

Nadie rió.

Don Alejandro dejó los cubiertos.

—Valentina.

—¿Lo saben sus invitados? —preguntó ella—. ¿Saben que antes de lavar ropa tres años, antes de limpiar establos, antes de dormir sobre paja, yo ya caminaba mal por una caída en esta casa?

Rodrigo se puso de pie.

—No fue...

Valentina lo miró.

—¿Va a negarlo?

Él abrió la boca.

La cerró.

El silencio fue respuesta suficiente.

Isabela bajó la mirada. Carmen ya no sonreía. El Alfa del Río Seco retiró la mano de su copa como si el metal quemara.

Valentina inclinó la cabeza.

—Con permiso.

Tomó su bulto pequeño de la silla, el que llevaba siempre desde que había vuelto, y salió del comedor.

Nadie la llamó.

Esta vez no sirvió la última copa.

1
Liliana Filipuzzi
quiero hacer ese viaje... o tal vez lo estoy haciendo sin darme cuenta....
Erika Oviedo Macedo
excelente
celestina kramer
muy buena la historia autora
Liliana Filipuzzi
Al principio no se entiende mucho, de hecho el origen de la prota no se entiende, salvo entre líneas y aún así es bastante escueta.
Pero me fascina la narrativa... Dura, blanco o negro, no hay floritorios en los romances., que casi no hay o no se perciben... cómo ese que "día a día crece" y no descubris si es un romance normal o personas que coinciden en tiempo y espacio.
Es rara y está muy buena
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Liliana Filipuzzi
está muy buena, pero es lenta
Beatriz Hernàndez
y lo extremo del.clima
Beatriz Hernàndez
excelente historia, dónde es? en Escocia?... lo digo por las características del terreno
Sidoneth Yepez
espectacular el capítulo!!!!! me encanta la novela... diferente a todas que he leído sobre hombres lobos🥰👏👏
Sidoneth Yepez
Me gusta la historia. Diferente y entretenida desde el principio
Maria Diosdado Velázquez
NO HACE FALTA RECORDAR, SI USTED NO QUIERE TERMINAR DE PUBLICAR, NO PUBLICA Y YA SOLO LE RESTA PUNTOS
Sidoneth Yepez
Me encanta 🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰😂
irma lorena ruelas cueva
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