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ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Mundo de fantasía
Popularitas:21.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Una simple coincidencia fue suficiente para cambiar el destino de dos mundos.

Zea nunca debió cruzarse en el camino del Rey Alfa.

Él es el gobernante más poderoso de todos los clanes. Un hombre cuya sola presencia inspira obediencia. Frío. Implacable. Incapaz de amar. Su vida siempre ha estado regida por una única ley: el deber está por encima de cualquier sentimiento.

Hasta que la conoce.

Desde el primer instante, algo en Zea despierta un instinto que creía muerto. Por primera vez, el Rey Alfa desea algo para sí mismo... y está dispuesto a desafiar al destino para conseguirlo.

Pero Zea también es un misterio.

Su familia ha vivido escondiendo una verdad tan antigua como peligrosa. Un secreto que ha pasado de generación en generación con una única regla: jamás acercarse a un alfa... y bajo ninguna circunstancia, a un Rey.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 El Veneno de los Rumores

El sol de la mañana se colaba entre los árboles del campus universitario, pintando manchas doradas sobre el césped recién regado. El edificio principal, una construcción de piedra blanca con arcos y columnas que evocaban tiempos más antiguos, bullía con la actividad de los estudiantes que llegaban apresurados a sus primeras clases. El rumor de las conversaciones, el tintineo de las bicicletas y el ocasional ladrido de algún lobo en su forma humana se mezclaban en una sinfonía cotidiana.

Zea llegó en su escúter, ese pequeño vehículo azul que la había salvado de innumerables retrasos. Se detuvo en el estacionamiento, se quitó el casco y sacudió su cabello castaño claro con un movimiento rápido. Miró el reloj y suspiró aliviada. Llegaba justo a tiempo, aunque, siendo sincera, había salido tarde otra vez. Su madre siempre le decía que pusiera la alarma media hora antes, pero Zea era una dormilona incorregible. Siempre apretaba el botón de repetición hasta que el tiempo se le escapaba entre los dedos.

—Hoy sí, hoy voy a ser puntual —se dijo a sí misma, guardando el casco en el compartimento del escúter—. Bueno, casi puntual.

Pero en cuanto cruzó las puertas de hierro forjado que daban acceso al patio principal, sintió que algo andaba mal.

El murmullo de las conversaciones cesó de golpe. Un silencio incómodo, pesado, se extendió como una mancha de aceite sobre el agua. Las miradas se clavaron en ella, algunas curiosas, otras burlonas, unas cuantas francamente hostiles. Zea sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Qué pasa? —murmuró para sí misma, ajustando la correa de su bolso.

Caminó por el pasillo central, sintiendo cómo los susurros la seguían a su paso como una cola de serpiente.

—¿Es ella? —decía una voz femenina, apenas audible.

—Sí, la omega de los bordados. La que se está echando al Rey Alfa —respondía otra, con un dejo de desprecio.

—¿En serio? Pero si parece tan inocente…

—Las apariencias engañan. Esa zorra sabe lo que hace.

Zea sintió que el suelo se abría bajo sus pies. ¿De qué estaban hablando? ¿Ella? ¿Con el Rey Alfa? Pero si solo había caminado con él por el jardín, si apenas habían intercambiado unas palabras. ¿Cómo podía la gente estar diciendo esas cosas?

Apretó el paso, con la cabeza gacha, deseando desaparecer. Pero entonces, una figura se interpuso en su camino, y supo que no podría escapar tan fácilmente.

Caterina era una loba alta y delgada, de cabello negro azabache y ojos verdes que brillaban con malicia. Siempre iba impecablemente vestida, con ropa de marca que delataba su origen en una familia adinerada. Era beta, pero se comportaba como si su rango fuera mucho más alto, y su lengua afilada era temida por todos en la universidad.

—Vaya, vaya —dijo Caterina, alzando la voz lo suficiente para que todos la escucharan—. Pero si es la inocente y dulce Zea. La omega que todos creían tan tímida y recatada.

Zea intentó rodearla, pero Caterina se movió para bloquearle el paso. Su sonrisa era venenosa, sus ojos brillaban con el placer de la humillación.

—No sabía que tenías ese talento, querida —continuó Caterina, su voz tan alta que resonó en todo el patio—. Vaya que sabes hacer tus cosas. Te hiciste amiga de Azú para estar cerca del Rey Alfa, ¿verdad? Y ahora dicen que te estás echando en sus brazos como una zorra cualquiera. Qué descarada.

Los murmullos se convirtieron en risas ahogadas. Zea sintió que el rostro se le encendía, no de rubor, sino de la humillación más profunda que había experimentado en su vida. Las palabras de Caterina le golpeaban como latigazos.

—¿De qué hablas? —logró decir, su voz temblorosa pero con un dejo de indignación—. Yo no he hecho nada de eso. Solo fui a la casa de Azú para estudiar. No sé de qué estás hablando.

—¿Ah, no? —Caterina se rió, un sonido frío y burlón—. Pues entonces explícame por qué el Rey Alfa te invitó a pasear por el jardín. Por qué te miró como si fueras el único ser vivo en el mundo. ¿Crees que no tenemos ojos? ¿Crees que no nos enteramos de nada?

Los estudiantes se habían reunido a su alrededor, formando un círculo que se cerraba como una trampa. Zea miró a su alrededor, buscando una salida, pero solo encontró caras desconocidas y miradas curiosas.

Fue entonces cuando un joven alfa, alto y de sonrisa arrogante, se abrió paso entre la multitud. Sus ojos recorrieron el cuerpo de Zea con una lentitud deliberada, y su sonrisa se ensanchó al verla acorralada.

—Mira, omega —dijo, acercándose demasiado—, sabemos que ustedes no están felices hasta que las proteja un Alfa. No tienes por qué andar detrás del Rey. Mírame a mí. Soy Alfa. Te puedo proteger perfectamente. En mi cama.

Intentó rodear los hombros de Zea con el brazo, y ella retrocedió como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Su corazón latía con fuerza, y sentía que la humillación la ahogaba.

—¿De qué hablan? —dijo, su voz quebrada por las lágrimas que comenzaban a asomarse a sus ojos—. ¿Cómo se atreven?

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Carola 🦋
Comenzando con esta historia q ya d principio pinta maravillosa 🥰
Concepcion Hernandez Alonso
me encanta este comienzo 👏👏👏
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮😮🥺🥺🥺
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
sueña despierta
Ana Elena Jiménez
esperemos que así sea 🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭Aja si tú así lo quieres creer 🤭🥰🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭😬😬
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja lyra si le das con algo así lo único que le vas a sacar es sangre mija 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Laura Ojeda
que linda historia... por lo menos la famiia del rey lo apoya
Ana Elena Jiménez
😬😬😬azu la estás embarrando más,🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭 Dios mio 🤦
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
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