Una abogada brillante, a punto de casarse, descubre la traición de su prometido y su mejor amiga… y decide convertir su propia boda en el escenario perfecto para revelar la verdad.
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Capitulo 9
El auto se detuvo frente a la residencia, el silencio se instaló con suavidad mientras el motor se apagaba, Valeria bajó primero, observando la fachada con una calma medida, como si cada detalle ya formara parte de un plan que solo ella conocía completamente, Santiago descendió después, ajustando su postura, respirando hondo, con la seguridad de quien cree tener el control de todo,
—Aquí es —dijo él, mirando la casa con satisfacción—, este será nuestro lugar,
Valeria asintió con una leve sonrisa,
—Sí… lo será,
El entorno estaba cuidadosamente preparado, amplio, elegante, silencioso, pero lo que realmente importaba no era la casa, sino lo que cada uno pensaba que estaba construyendo dentro de ella,
Entraron juntos, los pasos resonando en el interior, el eco de la casa acompañándolos mientras recorrían el espacio, Santiago avanzaba con naturalidad, explicando algunos detalles, mientras Valeria escuchaba sin interrumpir, observando más de lo que mostraba,
—Podemos organizar reuniones aquí, incluso trabajar desde casa cuando sea necesario —comentó Santiago,
—Me gusta —respondió Valeria con calma—, todo parece estar en su lugar,
En otra parte de la ciudad, el contraste era distinto,
Camila sostenía su teléfono, revisando una y otra vez las imágenes que había recibido, fotos de la luna de miel, de momentos compartidos, de una cercanía que, aunque visible, ahora le generaba preguntas,
No era solo lo que veía, sino lo que interpretaba,
marcó el contacto sin pensarlo demasiado,
—Santiago,
respondió él tras unos segundos,
—¿Pasa algo?,
Camila respiró hondo, manteniendo el tono,
—Estoy viendo las fotos que mandaste,
Santiago no mostró sorpresa,
—¿Y?,
—Y me parece que… estás cruzando una línea —dijo ella, con firmeza contenida—,
Silencio,
—¿Línea?, —respondió él con calma—,
Camila apretó ligeramente el teléfono,
—Sí, Santiago, no es necesario que compartas tanto, no es apropiado,
Santiago exhaló despacio, manteniendo el control,
—Es mi vida, Camila,
—Y ahora tienes otra responsabilidad —respondió ella de inmediato—,
—Hay una diferencia entre mostrar y exponerte,
La tensión no explotaba en gritos, sino en el peso de las palabras, en los silencios, en lo que no se decía pero se entendía,
—Valeria no tiene problema con eso —respondió Santiago, con una leve defensa en la voz—,
Camila dudó un segundo,
—No estoy hablando de ella —dijo finalmente—, estoy hablando de ti,
El silencio se hizo más largo,
Santiago bajó ligeramente la mirada, luego respondió,
—Estoy manejando esto bien,
—No necesitas preocuparte,
Camila sostuvo la respiración unos segundos, luego habló con más suavidad, pero sin perder firmeza,
—No es preocupación… es percepción,
—Y lo que veo… no me deja tranquila,
La llamada se mantuvo en ese punto de tensión contenida, sin ruptura, pero tampoco con cierre, porque ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder completamente,
—Confía en mí —dijo Santiago, finalmente,
Camila guardó silencio unos segundos más,
—Siempre he confiado en ti…
pero eso no significa que no vea lo que está pasando,
La llamada terminó sin despedida larga,
En la casa, Valeria subía las escaleras con calma, recorriendo cada espacio, observando, mientras Santiago permanecía abajo, pensando en la conversación, sin notar que, en otro lugar, alguien ya estaba empezando a cuestionar lo que él daba por seguro,
Valeria, por su parte, se detuvo frente a una ventana, mirando hacia el exterior,
y sonrió apenas,
porque el juego…
seguía avanzando exactamente como ella quería.