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El Renacer De Beaumont

El Renacer De Beaumont

Status: Terminada
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Fantasía épica / Mundo mágico / Completas
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Astrid Osorio

​"El Renacer de Beaumont" no es simplemente una historia de fantasía y romance; es una deconstrucción profunda del tropo de la "villana de novela" que desafía la idea del destino prefijado. La trama sigue a Elena Vega, una estratega brillante de nuestro mundo moderno que despierta en el cuerpo de Elaria de Beaumont, la antagonista destinada a morir en una serie de eventos trágicos dentro de un universo ficticio. En la narrativa original, Elaria estaba condenada a ser una marioneta sacrificable en un juego de poder, destinada a caer ante la "heroína", una chica llamada Aria que, obsesionada con los tropos de las novelas de romance, intentaba forzar un guion que no existía en la realidad.

​La historia comienza con la transición de Elaria. A diferencia de otras protagonistas que aceptan su destino con resignación, Elaria de Beaumont utiliza su mente analítica, propia de una experta en teoría de juegos y estrategia, para diseccionar el imperio de Heliodor. Se da cuenta rápidamente

NovelToon tiene autorización de Astrid Osorio para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5: La Sinfonía de los Elementos y el Silencio de la Noche

Cedric finalmente se marchó, pero su beso en la frente de Elaria se sintió como una promesa sellada. Se aseguró de que las doncellas salieran y cerró la pesada puerta de roble. La habitación de dosel, iluminada solo por las candelabros de oro que proyectaban sombras danzantes y la pálida luz de la luna, quedó en un silencio sepulcral.

Elena Vega, atrapada en el cuerpo de la pequeña heredera, no podía dormir. El "Weave Celestial," el miedo de su padre, y el "Emperador" daban vueltas en su mente adulta. Pero lo que más la inquietaba era el pequeño remolino de luz que había aparecido en su mano. Cedric lo había llamado un eco. Para Elena, era una invitación.

"Ocultarlo," había dicho Cedric. "No puedes dejar que se manifieste." Elena sabía que él tenía razón. Pero también sabía que la ignorancia no era protección. Necesitaba entender la voracidad de este Weave antes de que la Duque Alistair llegara para su "evaluación."

Con gran esfuerzo, Elaria se sentó en la inmensa cama, asegurándose de no hacer ruido. Miró a su alrededor. No había espejos cerca, solo la ventana, donde se reflejaban las agujas del castillo bajo la luna. Sus pequeños dedos, aún marcados por la torpeza, descansaban sobre la sábana de seda.

Elena decidió empezar por lo simple. Miró la llama de una de las candelabros de oro. Fuego. Un elemento agresivo, voraz, como el mismo Weave. Cerró sus pequeños ojos, respiró hondo, y visualizó el calor. No la destrucción, sino el simple y puro calor.

Al abrir los ojos, la llama de la candelabro no había cambiado. Pero Elaria sintió algo... diferente. No era solo la temperatura; era como si pudiera escuchar el Weave que sostenía la combustión. Con una concentración adulta, Elaria pidió a la llama que se manifestara más allá de la mecha.

Instantáneamente, la llama se estiró en una lengua de fuego blanca y pura, que se separó de la candelabro y flotó sobre su pequeña palma, a escasos centímetros de la seda. La llama no quemaba; era una extensión de sí misma. Pero no se detuvo ahí. Elaria pensó en control, en forma. Y la llama blanca obedeció, moldeándose en una delicada y flotante flor de fuego. Elaria estaba asombrada, pero Elena Vega, la mente adulta, sintió un terror helado: si esto era "inestable," era una inestabilidad que poseía una potencia inimaginable.

Rápidamente, Elaria deseó que la flor de fuego desapareciera antes de que alguien lo viera. La llama se extinguió, dejando un rastro de ceniza invisible sobre la seda. Estaba exhausta. Su pequeño cuerpo temblaba. Pero su mente estaba efervescente.

Entonces, Elaria miró hacia la mesa de noche, donde quedaba la jarra de agua y el bol de caldo ya frío

Agua. Otro elemento fundamental. La flor de fuego había sido una manifestación de poder. El agua... era control.

Con la misma concentración, Elaria visualizó el agua en la jarra. Esta vez, el Weave se sintió diferente, más fluido, más receptivo. Ella pidió al agua que se moviera. Un pequeño remolino de agua clara emergió de la jarra, flotando sobre la mesita. Elaria sonrió. Entonces, Elena Vega tomó el control. "No solo moverlo... transformarlo." Visualizó frío. Congelación. Instantáneamente, el remolino de agua flotante se detuvo y se endureció, convirtiéndose en una intrincada y cristalina escultura de hielo suspendida en el aire.

Elaria estaba petrificada. No era solo agua. Podía manipular su estado. Podía crear fuego desde la nada. Podía sentir el Weave en todo. Y entonces, la revelación la golpeó con la fuerza de un rayo cósmico. No tenía una afinidad elemental como los personajes de sus libros. Su Weave Celestial no era un tipo de magia; era el tejido mismo de la realidad.

Con un pensamiento asustado, Elaria visualizó el calor de nuevo. No la llama, solo el calor de la flor de fuego original. Lo aplicó al remolino de hielo suspendido. El hielo se derritió al instante, convirtiéndose en vapor que se disipó silenciosamente en el aire frío de la noche. Ni una gota de agua mojó la mesita.

Elena Vega, usando la madurez de su vida pasada, entendió la magnitud de lo que había descubierto. Podía manipular el Weave para manifestar, mover, calentar o enfriar cualquier cosa que poseyera energía espiritual. Fuego, agua, hielo, vapor… y si podía manipular la energía… ¿qué pasaría con la tierra? ¿O el aire?

El Duque Alistair de Beaumont la había advertido sobre un núcleo inestable. Y ella acababa de descubrir que poseía una magia universal, capaz de manipular cualquier elemento a su voluntad. Esto no era un “eco” de luz inútil; era un poder que, si se descubría, la convertiría en el objetivo número uno de todo el Imperio y el Emperador. Era una bendición voraz, sí, pero también un secreto de estado.

Elaria se recostó de nuevo, completamente exhausted. Sus pequeñas manos se sentían frías y vacías, pero su mente estaba hirviendo. Mañana, la evaluación comenzaría. El Duque Alistair de Beaumont buscaría sellar un poder inestable y peligroso. Pero lo que no sabía era que el poder ya no era inestable; era absoluto. Y ella, Elaria Vega, la pequeña heredera de Beaumont, tenía que ocultarlo de él, del Emperador, y de todo el mundo, hasta que el Weave se estabilizara y ella pudiera usar este secreto universal para proteger a los Beaumont, y a sí misma, de los peligros voraces que la rodeaban.

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Lorena Itriago
Felicidades, excelente Novela
Astrid Osorio: Hola gracias por tus palabras
total 1 replies
Lorena Itriago
y que pasó con su hermano y su padre?
Astrid Osorio: es que le di más importancia a la pareja dorada pero cedric y el duque terminaron bastante bien
total 2 replies
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