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EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Enfermizo / Completas
Popularitas:271k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Él nunca supo que ella lo amaba.
Ella nunca imaginó que terminaría viviendo con él.
Ninguno de los dos esperaba un milagro imposible.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 20

Mariana llegó a la universidad con la mente puesta en el examen de fisiología. Caminaba rápido, con los apuntes bajo el brazo y el café en la mano, cuando una voz conocida la detuvo en seco.

—Mariana, qué casualidad.

Levantó la vista. Juancho estaba apoyado contra una columna de la entrada principal, con una sonrisa que pretendía ser amable pero que a ella le resultaba profundamente incómoda. Llevaba una mochila de cuero y una libreta en la mano, como si realmente fuera un estudiante más.

—¿Qué haces aquí?

preguntó ella, sin detenerse.

—Estudio aquí. Negocios internacionales. Tercer año.

Se incorporó y caminó a su paso.

—No sabía que tú también estabas en esta universidad. Qué coincidencia.

—No es coincidencia

respondió Mariana, con frialdad.

— Tú ya sabías que estudio aquí. No me vengas con cuentos.

Juancho levantó las manos en un gesto de rendición.

—Está bien, está bien. Soy malo mintiendo. Investigué. Quería encontrarte. No para molestarte, sino para… no sé. Disculparme de verdad. Lo de Ricardo fue un accidente. No qu…

—Un accidente evitable

lo interrumpió ella, deteniéndose y girándose hacia él.

—Ibas borracho. Ibas rápido. Tú mismo lo has dicho. No fue un accidente. Fue una irresponsabilidad.

El rostro de Juancho cambió. La sonrisa amable se tensó apenas, pero no desapareció.

—Tienes razón

dijo, bajando la voz.

— Fui un imbécil. Y quiero arreglarlo. No sé cómo, pero quiero intentarlo. Por eso quiero hablar con Ricardo. Que me dé la oportunidad de…

—Ricardo no quiere verte. Y yo tampoco. Así que, por favor, aléjate.

Mariana giró sobre sus talones y se fue. No miró atrás. Pero sintió la mirada de Juancho clavada en su espalda como una aguja.

Los días siguientes Juancho no desapareció.

Al contrario. Empezó a aparecer en los lugares más inesperados. En la cafetería, sentado en una mesa cercana. En la biblioteca, hojeando un libro que no leía. En el estacionamiento, casualmente estacionado junto a su auto. Siempre con esa sonrisa. Siempre con un saludo. Siempre con una excusa para acercarse.

—Oye, Mariana, ¿viste que cancelaron las clases?

le dijo un martes.

—No, no lo sabía

respondió ella, cortante.

—Te aviso para que no pierdas el tiempo. ¿Vamos por un café mientras?

—No.

—Solo un café. Entre compañeros.

—Dije que no.

Pero él no se ofendía. No se alejaba. Solo sonreía, como si tuviera todo el tiempo del mundo. Como si ella fuera un juego que estaba dispuesto a ganar por cansancio.

Sofía, su nueva amiga, notó la situación rápidamente.

—Ese tipo me da mala espina

dijo una tarde, mientras ambas estudiaban en la biblioteca

— ¿Quién es?

—El que causó el accidente de Ricardo

respondió Mariana, en un susurro.

—¿El que manejaba borracho?

Sofía arqueó las cejas.

— ¿Y se te acerca así, como si nada?

—Dice que esta arrepentido. Pero no le creo.

—Haces bien. La culpa no se arregla con cafés. Se arregla en la cárcel.

Mariana no pudo evitar una sonrisa. Sofía era directa, a veces brutal, pero siempre decía lo que pensaba.

—Cuídate de él

añadió Sofía, bajando la voz.

— Los tipos como Juancho no entienden el no. Para ellos, es un, todavía no.

Mariana asintió. Pero en el fondo, sabía que algo había empezado. Algo que no podía controlar.

––––

Esa noche, mientras cenaban, Ricardo estaba más callado de lo habitual. No era el silencio de la tristeza, sino el de la reflexión. Mariana lo notó en la forma en que movía la comida en el plato sin llevársela a la boca.

—¿Qué pasa?

Preguntó.

Ricardo levantó la vista. La miró un momento, como si estuviera midiendo sus palabras.

—Quiero trabajar

dijo.

Mariana parpadeó, sorprendida.

—¿Trabajar, Cómo, Dónde?

—No lo sé todavía. Pero no quiero seguir dependiendo de mis padres. De su dinero. De su… lástima.

—No es lástima, Ricardo. Son tus padres. Te apoyan.

—¿Me apoyan?

Su voz se endureció.

—¿Desde cuándo, Desde que no vinieron al hospital, Desde que me llaman sanguijuela, Desde que dicen que no quieren un hijo así?

Mariana se quedó callada. Tenía razón. Los padres de Ricardo no eran un apoyo. Eran una fuente de dolor disfrazada de cheques.

—Tus padres te ayudan con la universidad

continuó él, con un tono más suave.

—Los míos me pagan las terapias. Pero yo quiero… no sé. Sentir que puedo aportar algo. Que no soy solo una carga.

—Nunca has sido una carga

dijo ella, rodeando la mesa para sentarse a su lado

—Nunca.

—Lo sé. Pero yo me siento así. Y quiero cambiar eso.

Mariana le tomó la mano.

—¿Qué sabes hacer?

Ricardo se quedó pensando.

—Era atleta. Sé de deportes. Sé de entrenamiento. También sé de administración, aunque nunca ejercí. Podría… no sé. Dar clases en línea. O asesorar a equipos juveniles. Algo que pueda hacer desde casa.

—Si y también podrías escribir.

sugirió Mariana.

— Un blog. Sobre deporte adaptado. Sobre tu experiencia. Hay mucha gente que necesita leer que no están solos.

Ricardo la miró con una mezcla de sorpresa y esperanza.

—¿Tú crees?

—Lo sé. Eres bueno con las palabras, Ricardo. Cuando te lo propones.

Él sonrió. Era una sonrisa pequeña, pero genuina.

—Lo pensaré

dijo.

— Pero quiero que sepas algo.

—Dime.

—Todo lo que haga, lo hago por nosotros. Por construir algo que sea nuestro. No de mis padres. No de nadie más. Nuestro.

Mariana se inclinó y lo besó. Largo, suave, lleno de promesas.

—Nuestro

 repitió ella, contra sus labios.

Esa noche, mientras dormían abrazados, Ricardo soñó con un futuro. No uno de lujos ni de grandezas. Uno sencillo, una casa pequeña, Mariana a su lado, un trabajo que le diera propósito. Y en ese sueño, por primera vez en meses, no había silla de ruedas. Solo ellos.

––––

Al día siguiente, Mariana llegó a la universidad y encontró un mensaje en su mochila. Un papel doblado, metido sin que ella lo viera. Decía.

– Sé que no quieres hablar conmigo. Pero no voy a rendirme. Quiero arreglar lo que hice. Dame una oportunidad. – J.

Mariana arrugó el papel con furia. Miró a su alrededor. Juancho no estaba, pero ella sabía que la estaba viendo desde algún lugar.

—Déjame en paz

murmuró, y arrojó el papel a la basura.

Pero en el fondo, algo le preocupaba. No por ella. Por Ricardo. Porque si Juancho estaba dispuesto a llegar hasta su mochila, ¿hasta dónde más estaría dispuesto a llegar?

Esa tarde, cuando llegó a casa, le contó todo a Ricardo. Él escuchó en silencio, con la mandíbula tensa.

—Ese tipo no se rinde

dijo, al final.

—Y eso es lo que me preocupa.

—No voy a caer en sus juegos

respondió Mariana.

—Lo sé. Pero no quiero que tengas que lidiar con esto sola.

—No estoy sola. Te tengo a ti.

Ricardo la atrajo hacia sí. La abrazó con fuerza.

—Vamos a hacer una cosa

dijo.

— Si vuelve a aparecer, me lo dices. Y si se pasa de la raya, vamos a la policía. No voy a permitir que nadie te acose.

—Ni yo

respondió ella.

Pero esa noche, ninguno de los dos durmió bien. Juancho estaba ahí, en el borde de sus vidas, esperando. Y aunque no lo dijeran en voz alta, ambos sabían que aquello no había hecho más que empezar.

1
Emilse Baldivieso Quispe
le faltan pslabras cariñosa..
Emilse Baldivieso Quispe
muy bonita pero no se dicen palabras de cariño.
Candelaria Cantillo
Hermosa historia de amor que nace de una amistad según creía él ☺️
Antony May
Hola escritora primera vez que te leeré 🤔pero que te cuesta poner en el capítulo la palabra final por favor,no que tengo que entrar hasta el último capítulo para checar si tiene fina 💜
Emilse Baldivieso Quispe
ella no habia estudiado biologa
Candelaria Cantillo
Éso padres que són una máquina de hacer dinero y para nada tienen que ver con su único hijo
Candelaria Cantillo
Qué chica tan hermosa Mariana 5 años de estar enamorada de este chico idiota Ricardo lo bueno de todo esto es que él nunca la a tratado mal
pipistrela
Hermosa historia, muy interesante y bastante reflexiva... te deja pensando muchísimas cosas... y sobre todo ayuda a replantearse otras tantas... en lo personal este tipo de relatos son los que más me gustan xq te dejan pensando y analizando sobre lo que realmente importa... me encantó y no me canso de releerla cada vez que necesito un tironcito de orejas... 🤗
Mariscal Morin
Siente inseguridad por su condición, peeeero Mariana lo ama con todo su corazón 💞🥰💞🥰💞
Mariscal Morin
Estaba tomado y manejando 😟😟😟😟
Patricia Luna
Que amor, tan sincero el de ambos, me encantó de principio a fin, gracias por regalarnos está hermosa historia. Bendiciones infinitas.
Angela Linares
Exelente todas tus novelas te felicito y mucho éxito en todas las novelas siguientes......🤗😍👍
Candelaria Cantillo
que padres se mandá Ricardo ésa gente le interesa más el dinero que la propia Vida de su hijo da gracias a Mariana que te ama en silencio
Candelaria Cantillo
Excelente comienzo haber que pasa después del accidente
Ingrid Perez
Hermosa historia, te deseo muchísimas bendiciones gracias 🤗😘
Betty Chavez
Que hermosa novela la volvi a leer porque me encanto gracias por escribir tan bonito un abrazo gigante👏👏🥰🥰
hortencia flores
Que hermosa novela gracias escritora ❤️muy buena 👍 Míl bendiciones para ti🙏❤️😍🥰 y muchos éxitos ❤️💕💕💕💕💖💕
Luz Maritza Rodriguez Pinilla
me encanto felicitaciones escritora
Maria Quiros
hermosa historia de lucha ,persev y sobre todo de un amor incondicional
Elena Garcia
Gracias, por compartir con tus lectores, Hermosa historia. Me encantó la comunión de ellos desde el primer día que el se acercó a ella. Hermosa historia de amor, pruebas, confianza entre ellos y superación. Felicidades. 🌹
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