Morí por trabajar demasiado y desperté como la villana de una novela. Mi esposo está en coma, mi hijo me odia y estamos a punto de quedarnos sin dinero. Conociendo el trágico futuro que nos espera, decidí cambiarlo todo. Esta vez cuidaré de mi familia, protegeré a mi esposo y le daré a mi hijo el amor que nunca recibió. Aunque... parece que ambos creen que me volví completamente loca. ✨💕📖
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sensación extraña
Valeria terminó de bañarse después de pasar toda la tarde arrancando las enormes raíces del patio.
Con el cabello todavía húmedo y un pijama de algodón floreado, respiró hondo antes de entrar en la habitación.
—¿Puedo pasar?
—Adelante.
Sebastián estaba sentado en la cama. Todavía no podía caminar solo, así que ella se acercó para ayudarlo a acomodarse.
—Levanta un poquito el brazo... eso es.
Le acomodó la almohada detrás de la espalda y después la manta sobre las piernas.
—Listo. Ahora sí descansa.
Cuando iba a alejarse...
Una mano sujetó suavemente su muñeca.

Valeria parpadeó.
—¿Sebastián?
Él no respondió.
Solo tiró de ella con un poco de fuerza.
—¡Ah!
Valeria perdió el equilibrio y cayó sobre la cama.
Quedó frente a él.
Tan cerca que podía sentir su respiración.
Durante unos segundos ninguno habló.
Los dos solo se miraban.
Sebastián rompió el silencio.
—Qué extraño...
—¿Qué cosa?
—Cuando estaba en coma eras mucho más valiente.
Valeria frunció el ceño.
—¿Eh?
Él sonrió con picardía.
—No dejabas de decir cosas bastante... interesantes.
Los ojos de Valeria se abrieron como platos.
—N-no recuerdo haber dicho nada.
—¿De verdad?
Sebastián empezó a contar con los dedos.
—Que era guapo.
Valeria tragó saliva.
—Que tenías ganas de tocar mis abdominales.
—...
—Que si despertaba ibas a abrazarme todo el día.
Valeria sintió que quería desaparecer.
"¡Tierra, trágame ahora mismo!"
Pero Sebastián todavía no terminaba.
—Y creo recordar que dijiste...
Se inclinó un poco hacia ella.
—"...¿Por qué un hombre tan guapo está en coma?"
Valeria escondió la cara entre las manos.
—¡Basta!
Sebastián soltó una pequeña risa.
—¿Qué pasó?
Ella negó rápidamente.
—Olvídalo...
"¡¿Por qué dije todas esas cosas?! ¡Nunca había tenido novio, mucho menos esposo! ¡Claro que me emocioné cuando lo vi!"
Él volvió a acercarse.
—Entonces...
Le levantó suavemente el mentón.
—¿Todo eso era mentira?
Valeria sintió que el corazón quería salírsele del pecho.
—N-no...
—¿No?
—Quiero decir...
Se mordió el labio.
—No era mentira...
Sebastián sonrió satisfecho.
Sin dejar de mirarla, la acercó un poco más.
Ella quedó completamente inmóvil.
Él deslizó lentamente la mano hasta su cintura.
Valeria dejó de respirar por un instante.
Sebastián inclinó la cabeza y apoyó los labios muy cerca de su cuello.
Ella cerró los ojos.
—S-sebastián...
Él dejó un beso suave sobre su cuello.
El cuerpo de Valeria se estremeció.
Justo cuando ambos estaban a punto de besarse...
¡TOC! ¡TOC! ¡TOC!
—¡¡MAMÁ!! ¡YA VOLVÍ!!
Lucas.
Los dos se separaron como si los hubieran descubierto robando.
Valeria saltó de la cama con el rostro completamente rojo.
—¡Y-ya voy!
Abrió la puerta apresuradamente.
Lucas entró sonriendo junto a Susana.
—Mamá, la señorita Susana me acompañó hasta casa.
—Hola Valeria —saludó Susana con una sonrisa amable.
Valeria quiso responder con la misma amabilidad.
"Salúdala... sonríe..."
Pero, de repente...
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
Su pecho se oprimió.
Era la misma sensación que había tenido al recordar escenas de la novela.
Entonces una voz pareció resonar en su mente.
《La villana ha encontrado a la protagonista.》
《Corrigiendo la historia...》
Valeria abrió mucho los ojos.
"¿Qué...?"
Antes de poder detenerse...
Su boca habló sola.
—Qué desagradable verte aquí.
Todos quedaron en silencio.
Valeria sintió un nudo en la garganta.
"¡No! ¡Yo no quería decir eso!"
Intentó corregirse.
—Lo que quise decir...
Pero las palabras volvieron a salir sin su permiso.
—Las personas como tú siempre aparecen cuando nadie las llama.
Sebastián frunció el ceño.
Lucas miró confundido a su madre.
Susana bajó lentamente la mirada.
Valeria estaba aterrada.
"¡¿Qué está pasando?! ¡No puedo controlar mi cuerpo!"
Sin soportarlo más, dio un paso atrás.
—Disculpen... necesito salir un momento.
Y salió casi corriendo de la casa.
Valeria salió apresurada de la sala. Todavía tenía el rostro rojo por lo que había ocurrido hacía unos minutos con Sebastián y por lo que pasó que la trató mal.
—Necesito un poco de aire... —murmuró para sí antes de desaparecer por el jardín.
Dentro de la casa solo quedaron Sebastián y Susana.
Por unos segundos ninguno habló.
Hasta que Susana sonrió con nostalgia.
—Han pasado siete años... Pensé que nunca volvería a verte.
Se acercó lentamente.
—¿Puedo?
Sin esperar demasiado, tomó una de las manos de Sebastián entre las suyas.
—Te extrañé mucho...
Los ojos de Sebastián se suavizaron.
—Yo también me alegra verte, Susana. Después de todo... crecimos juntos.
Para él, aquella cercanía era la de una amiga de la infancia, casi una hermana.
Pero Susana sintió que todavía existía una oportunidad.
Se sentó a su lado, acariciando con delicadeza el dorso de su mano.
—Hubo momentos en los que pensé que jamás despertarías.
Sebastián sonrió con tristeza.
—Gracias por no olvidarme.
Susana bajó la mirada y suspiró.
—Sebastián... hay algo que me preocupa.
Él levantó la vista.
—¿Qué ocurre?
—Sé que Valeria parece diferente... y ojalá este cambio sea de verdad...
Hizo una pausa, como si le costara hablar.
—Pero... ¿de verdad puedes confiar en alguien que hizo tanto daño?
Sebastián guardó silencio.
—¿A qué te refieres?
—¿Olvidaste cómo perseguía a Mateo? Todo el pueblo hablaba de eso. Aunque él la rechazaba una y otra vez, ella insistía sin importarle nada.
Sebastián frunció el ceño.
—...
—También estaban sus amantes... Las discusiones... Los escándalos... Cada semana había un rumor nuevo sobre ella.
Susana bajó la voz.
—Yo solo... tengo miedo de que estés viendo a una Valeria que no exista realmente.
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Sebastián recordó a la mujer que ahora lo alimentaba, lo ayudaba a bañarse y cuidaba de Lucas.
Pero también recordó los insultos que escuchó durante aquellos siete años de coma.
La duda comenzó a crecer dentro de él.
—No lo sé... —admitió en voz baja.
Susana apretó con un poco más de fuerza su mano.
—Solo quiero protegerte, Sebastián. No soportaría que volvieran a romperte el corazón.
En ese instante, desde la ventana del pasillo, Valeria alcanzó a ver cómo Susana sostenía la mano de Sebastián.
Sintió un nudo en el pecho.
No había escuchado la conversación... pero aquella imagen fue suficiente para hacerla pensar que la historia original estaba comenzando a repetirse.