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El Legado De Las Sombras

El Legado De Las Sombras

Status: Terminada
Genre:Romance / Edad media / Mundo de fantasía / Completas
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

La paz en el Imperio costó sangre, pero una nueva generación de lobos ha despertado. A sus treinta años, Theo Valerius es el implacable General de Hierro del Norte; a sus dieciocho, el arrogante príncipe Alexander lidera las Black Shadows. Ambos son letales, posesivos y capaces de quemar el reino por proteger a su familia... especialmente a Lucero, la indomable joya de veinticuatro años que adora desafiar su control y volver locos de celos a su hermano y a su primo.
Entre bailes de gala plagados de pretendientes en la mira, secretos oscuros y pasiones prohibidas que amenazan con romper la corte, los herederos del trono deberán enfrentar su propio destino. El juego de poder ha cambiado, y el verdadero caos apenas comienza.

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Capítulo 5: El pergamino negro y la primera amenaza

La calidez del salón de mapas del ala norte del palacio apenas lograba disipar la tensión que flotaba en el aire. Las velas consumidas chorreaban cera sobre los bordes de los pesados planos de pergamino que detallaban las fronteras del Imperio. Theo Valerius se encontraba de pie, con las manos apoyadas sobre la mesa de madera tallada, todavía vistiendo la camisola de entrenamiento humedecida por el sudor del combate contra el nuevo capitán. Frente a él, apoyado contra el marco de la ventana con una indolencia que rayaba en la insolencia, el príncipe Alexander jugaba con una pequeña daga de acero oscuro, haciéndola girar entre sus dedos con una agilidad pasmosa.

El silencio fue roto por el golpe seco de las pesadas puertas de roble. Un emisario de las *Black Shadows*, cubierto por una capa embarrada que delataba un viaje a matacaballo desde los confines del reino, entró a la sala. Sin pronunciar una sola palabra, el hombre se arrodilló sobre una rodilla y extendió las manos. Sobre sus palmas descansaba un tubo de cuero rígido.

Theo hizo una seña con la cabeza y el emisario se retiró con la misma discretez de un fantasma. El Comandante del Norte tomó el contenedor, desenroscó la tapa y extrajo un pergamino de color ocre. Lo que hizo que Alexander detuviera el juego con su daga y se incorporara de inmediato fue el sello que unía los extremos del papel: una gruesa capa de cera completamente negra, grabada con la efigie de un halcón de dos cabezas con las alas cercenadas. El emblema prohibido del reino enemigo.

—Llegó a la frontera sur esta madrugada —dijo Theo, su voz grave resonando con un eco pesado en el salón—. Rompió los puestos de control avanzados. El mensajero murió tres leguas después de entregar esto.

Con cuidado, Theo rompió la cera negra. El crujido del sello resonó en la habitación como el disparo de una ballesta. Al desplegar el papel, la caligrafía afilada y elegante del canciller del reino vecino se reveló ante ellos. No era una misiva diplomática; era una declaración formal de hostilidades disfrazada de advertencia.

Alexander se acercó a la mesa, apoyando una mano enjoyada sobre el mapa, sus ojos claros devorando las líneas del texto escrito con tinta de sangre.

*"Al lobo que se sienta en el trono de oro y a los cachorros que vigilan sus fronteras: La farsa de su paz ha durado demasiado. Lo que nos fue arrebatado con sangre será reclamado con la misma moneda. Hemos caminado por sus calles, hemos dormido bajo sus techos y conocemos el valor de lo que más protegen. La joya del Norte será la primera en perder su brillo, y la corona de sombras se romperá desde sus cimientos. El juego ha comenzado."*

La mandíbula de Theo se apretó con tanta fuerza que los huesos de su rostro parecieron tallados en piedra.

—Es una provocación directa —siseó el príncipe heredero, sus dedos crispándose sobre el pomo de su arma—. Saben quiénes somos. Saben dónde estamos. Han vulnerado la seguridad de la capital y del Norte al mismo tiempo.

—Eso no es lo peor, Alexander —respondió Theo, señalando una pequeña marca al calce del pergamino, un símbolo heráldico oculto que representaba una red de espionaje interna—. El emisario que trajo esto no vino desde el exterior. El papel tiene el aroma del salitre de los muelles de la capital y restos de la resina de los pinos del patio de armas de este castillo. La amenaza ya está adentro.

Alexander sintió que el frío de la noche anterior en los suburbios le recorría la espina dorsal. Recordó la agilidad de la ladrona de ojos grises, la forma en que se había burlado de su guardia y cómo conocía su identidad exacta.

—La ladrona de los barrios bajos —murmuró el príncipe, la obsesión que había nacido en la azotea transformándose ahora en una sospecha letal—. Ella no estaba buscando oro en los muelles. Estaba asegurando la ruta de entrada para los documentos de la red enemiga. Es una espía de la facción rebelde.

Theo levantó la mirada, sus ojos gélidos fijos en su primo.

—Si tu ladrona está involucrada en la capital, entonces mi nuevo capitán está metido hasta el cuello en el Norte —sentenció el Comandante con una frialdad aterradora—. Llegó hoy mismo, transferido por una orden que ahora dudo que haya salido de los puños de tu padre. Su técnica de combate no es de la guardia imperial; el uso del contraataque con giro de muñeca que usó esta mañana es una técnica exclusiva de la academia militar del reino enemigo. Nos han plantado espías en nuestras narices.

La revelación cayó como un balde de agua helada sobre la mesa de estrategia. El peligro ya no era una posibilidad lejana en las fronteras; los lobos enemigos compartían el pan y el techo con ellos. Pero lo que verdaderamente encendió el fuego de la farsa fue la mención explícita del pergamino: *La joya del Norte será la primera en perder su brillo*.

Lucero.

Ella era el objetivo principal. El reino enemigo sabía perfectamente que para destruir la alianza entre la corona de Christopher y el ejército de Cédric, solo necesitaban tocar a la mujer que mantenía unidos los hilos del orgullo familiar. Un secuestro o un atentado contra Lucero desataría una guerra civil por los impulsos de venganza de Theo y la furia territorial de Alexander.

—Quieren usar a mi hermana como un peón —dijo Theo, su voz bajando a un susurro ronco que delataba la bestia herida que llevaba dentro—. Quieren ver hasta dónde llega la paciencia del Norte.

—No les daremos el gusto —interrumpió Alexander, apartando el mapa con un manotazo y clavando su daga de un golpe certero en el centro de la mesa, justo sobre el sello de cera negra—. Si ese capitán o esa ladrona creen que pueden usar a Lucero para ponernos de rodillas, van a aprender por qué nuestra sangre gobierna este Imperio. No me importa quiénes sean ni qué secretos escondan. Voy a cazar a esa mujer hasta el último rincón de los suburbios y le arrancaré los nombres de sus cómplices.

—Y yo vigilaré cada respiración de ese capitán —añadió Theo, enderezando su imponente figura, el aura de mando del general de hierro regresando con toda su fuerza—. Si da un solo paso en falso hacia los aposentos de Lucero, su cabeza adornará las picas de la muralla exterior antes del amanecer.

Los dos primos se miraron en la penumbra del salón. La rivalidad juvenil, las burlas del banquete y los celos cotidianos se disolvieron en un segundo, reemplazados por el legado oscuro y sangriento que habían heredado de sus padres. Christopher y Sophia habían conquistado el Imperio con fuego y astucia; a ellos les tocaba defenderlo con la misma brutalidad.

La paz que había costado la juventud de sus padres acababa de romperse oficialmente. Fuera del salón, el viento del Norte soplaba con más violencia, agitando las cortinas del balcón donde Lucero solía asomarse. El juego de sombras y oro había comenzado su segundo acto, y esta vez, la nueva generación de lobos estaba lista para demostrar que sus garras eran mucho más afiladas.

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Judy
Hermosa segunda parte!!!!
Judy
Me encantó la historia!!! Felicitaciones!! Pero me quedé con ganas de un poquito más, saber más del matrimonio y desendencia de las tres parejas. Espero con ansias la historia de los gemelos y que hables un poco más del resto de la familia. Un consulta Christopher el emperador solo un solo hijo, Alexander???
Sabri Nahir Zapata Zini
Excelente continuación!!
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Sin desperdicio simplemente sensacional
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Sensacional como siempre
Aura Prieto MPH
😈
Aura Prieto MPH
LOS GEMELOS SON TERRIBLES JAJAJAJAJAJA
Limaesfra🍾🥂🌟
fue una historia sensacional. Gracias y felicitaciones🌺💐
Limaesfra🍾🥂🌟
bien ahi, recuperando el reino
Limaesfra🍾🥂🌟
guauu emoción al tope
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Capítulos emocionantes
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Alexander tan posesivo como su padre
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Siii me encantaría leer la historia de los gemelos apostadores
Limaesfra🍾🥂🌟
se que es su hno pero creo que el ya exagera. Es un tonto re tonto
Limaesfra🍾🥂🌟
al fin no??😬🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
les falta un poco de humildad
Limaesfra🍾🥂🌟
es una fascinante historia
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
uuuu Lucero sera emperatriz🤪🤪
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣
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