Oriana despierta en el cuerpo de la mujer que, en una historia que conoce demasiado bien, destruyó la vida de un poderoso duque. Ahora, atrapada en una nobleza en ruinas y con un padre al borde del colapso, decide no seguir el camino que ya estaba escrito para ella.
Sin buscar redención ni protagonismo, empieza de nuevo desde lo más simple: trabajar, crear, sobrevivir y pagar las deudas de una vida que ya no siente suya. Pero el destino no se queda quieto. El mismo duque al que una vez hirió comienza a mirarla con sospecha, luego con interés, como si algo en ella no encajara con el pasado que recuerda.
Sin embargo, cuanto más intenta escapar del rol que le fue asignado, más se acerca a un futuro que nadie en esa historia original llegó a ver venir.
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Capitulo 17
Priscilla seguía mirándolo sin poder ordenar bien sus pensamientos.
El corazón todavía le latía demasiado rápido después de escuchar aquella confesión tan tranquila salir de la boca de Ender.
Porque él lo había dicho como si fuera algo simple.
Natural.
Como si no acabara de moverle el mundo entero.
Ella bajó lentamente la mirada intentando recuperar un poco la compostura.
—No debió hacer algo tan peligroso por mí.
Ender apoyó un hombro contra la pared observándola con calma.
—Ya lo hice.
—Aún así. Se arriesgó para salvar la vida de mi padre por un tiempo más. Realmente estoy muy agradecida... pero...
—¿Que ocurre?
Priscilla abrió la boca unos segundos antes de suspirar frustrada.
—Si algo le hubiera pasado…
La voz se le quebró apenas.
Y aunque intentó seguir hablando normalmente, terminó bajando más el tono.
—No lo habría soportado. Me importa.
El silencio cayó inmediatamente entre ambos.
Ender dejó de verla con esa ligera diversión sarcástica de siempre.
Ahora parecía estar escuchando cada palabra con demasiada atención.
Priscilla tardó exactamente tres segundos en darse cuenta de lo que acababa de admitir.
Y entró en pánico.
—Pero ya está bien así que no importa, además yo le pagaré todo esto, incluso si tengo que devolverle el triple.
Intentó darse vuelta enseguida.
Intentó huir dignamente.
Intentó muchas cosas.
Ninguna funcionó.
Porque Ender la detuvo sujetándola suavemente del hombro.
El contacto fue firme pero cuidadoso.
Como si todavía temiera presionarla demasiado.
—No quiero el dinero.
Priscilla volvió a mirarlo confundida.
—Ender…
—Lo digo en serio.
—Pero el ritual, los materiales, la magia…
—No me interesa cobrarte eso.
Ella frunció apenas el ceño.
—¿Por qué sigue haciendo cosas así por mí?
La pregunta salió más vulnerable de lo que quería.
Y esta vez Ender no evitó responder.
Ni cambió el tema.
Simplemente la miró directamente mientras decía con absoluta tranquilidad.
—Porque me gustas.
Priscilla dejó de respirar un segundo.
Y Ender todavía no había terminado.
—Mucho.
El pecho le dio un vuelco tan fuerte que tuvo que apartar la mirada.
No esperaba algo así.
Ella intentó negar enseguida.
Porque era lo correcto.
Porque tenía que hacerlo.
—No debería decir eso.
—¿Por qué?.
—Porque yo…
Priscilla apretó las manos nerviosa.
—Después de todo lo que le hice…
Ender entendió inmediatamente a qué se refería.
La antigua Priscilla.
El abandono.
Las heridas que todavía seguían ahí.
Ella tragó saliva antes de continuar.
—No merezco estar a su lado.
La habitación quedó completamente en silencio.
Y entonces Ender habló con una calma que terminó rompiendo todas las defensas que ella seguía intentando mantener.
—La Priscilla que hizo esas cosas no eras tú.
Priscilla levantó la cabeza de golpe.
El cuerpo entero se le tensó inmediatamente.
Ender suspiró apenas.
—Ya es hora de dejar de fingir que no lo sé.
Ella lo observó completamente paralizada.
—¿Qué…?.
—Siempre supe que algo había cambiado.
La voz de Ender seguía tranquila.
Natural.
Como si hubiera aceptado esa verdad hace mucho tiempo.
—La magia de una persona deja marcas difíciles de ocultar. La tuya era distinta, tus emociones eran distintas, incluso la forma en que reaccionabas al dolor era diferente.
Priscilla sintió el corazón apretarse.
—Entonces… ¿sabía que no era ella?.
—Lo sospeché desde el principio.
Ella abrió apenas los ojos.
—¿Y nunca dijo nada?.
—Porque quería entender primero quién eras realmente.
Ender se acercó un poco más lentamente.
—La Priscilla que conocí hace años jamás habría trabajado hasta enfermarse por su padre, jamás habría tratado bien a los empleados del castillo y definitivamente nunca habría llorado.
Priscilla sintió los ojos arderle otra vez.
—Yo…
—Así que decidí observarte.
La voz de Ender bajó apenas.
Más suave.
—Y mientras más te conocía… más claro se volvía todo.
El silencio entre ambos ya no se sentía incómodo.
Solo íntimo.
—Esperaba encontrar resentimiento —continuó él—. Pero terminé encontrando a una mujer amable, torpe a veces, demasiado sensible y absurdamente trabajadora.
Priscilla soltó una pequeña risa nerviosa entre lágrimas.
—Eso no sonó muy romántico.
—No terminé todavía.
Ella volvió a mirarlo lentamente.
Y Ender sonrió apenas.
—También encontré a una mujer hermosa.
El corazón de Priscilla terminó rompiéndose completamente ahí.
Porque él no estaba hablando con deseo.
Ni con obsesión.
Ni con capricho.
La estaba mirando como si realmente hubiera aprendido a conocerla.
Como si hubiera visto todas las partes más frágiles de ella y aun así quisiera quedarse.
Priscilla bajó la mirada rápidamente porque ya no podía sostenerle los ojos sin sentir ganas de llorar otra vez.
—No entiendo cómo puede decir eso tan fácilmente.
—No es fácil.
La respuesta salió inmediata.
—Solo estoy cansado de seguir ocultándolo.
Ella sintió cómo Ender volvía a acercarse apenas.
Y esta vez, cuando sus dedos rozaron suavemente su mano, Priscilla no se apartó.