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Todo Menos Amigos

Todo Menos Amigos

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Escuela / Amor-odio / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: CrisCastillo

Noah Sullivan lleva años preparándose para obtener la beca internacional más prestigiosa de la universidad. Cada examen, cada trabajo y cada sacrificio han tenido un único objetivo: ganar.

Todo parece ir según lo planeado hasta que aparece Leo Moreau.

Popular, talentoso y desesperadamente encantador, Leo se convierte en el único rival capaz de disputarle la beca. Desde el primer encuentro, la tensión entre ambos es inmediata. Cada clase se transforma en una competencia y cada conversación en un desafío.

Cuando el director del programa anuncia que los dos candidatos finales deberán colaborar en un proyecto conjunto para demostrar sus capacidades de liderazgo, Noah siente que es una condena.

Sin embargo, cuanto más tiempo pasan juntos, más difícil resulta ignorar lo que hay detrás de las máscaras que ambos han construido.

NovelToon tiene autorización de CrisCastillo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

05

La semana siguiente se convirtió en un torbellino de actividad. Noah, fiel a su naturaleza, creó un documento compartido con tareas asignadas, plazos estrictos y métricas de rendimiento. Leo, a su manera, lo llenó de ideas vibrantes, contactos inesperados y un entusiasmo contagioso que Noah encontraba a la vez irritante y... fascinante.

El comité que formaron era un reflejo de su nueva y extraña alianza. Estaba Maya Chen, por supuesto, con su actitud cínica pero su talento innegable. Estaba Javier, un estudiante de arte que Leo conocía de una clase optativa Y estaba Sarah, la presidenta del consejo estudiantil, a quien Noah había reclutado por su experiencia en gestión de eventos.

Se reunían en el salón de estudios que Noah había convertido en su cuartel general. La mesa estaba cubierta de laptops, bocetos y tazas de café vacías.

—El sonido para el escenario principal costará más de lo que pensábamos —dijo Sarah, revisando una cotización en su tablet—. Necesitamos un patrocinador de alto nivel para cubrirlo.

—Podríamos reducir el tamaño del escenario —sugirió Noah, su mente ya calculando los ahorros—. O prescindir de las luces de color.

—No —dieron Leo y Maya al unísono.

—Las luces y el sonido son esenciales —explicó Maya—. Es lo que diferencia un concierto amateur de una experiencia real.

—Y la experiencia real es lo que atraerá a la gente —agregó Leo—. No podemos comprometernos con la calidad.

Noah sintió la frustración crecer en su pecho. —¿Y cómo propones que paguemos por esta "experiencia real"? ¿Con la magia?

—Con el corazón —dijo Leo, sonriendo—. Y con un poco de estrategia.

Se levantó y se acercó a la pizarra blanca que Noah había instalado para diagramas de flujo. En lugar de dibujar flechas y procesos, Leo escribió una sola palabra: "Historias".

—La gente no dona a las becas. Donan a las personas. A las historias —dijo Leo, volviéndose hacia ellos—. Necesitamos encontrar a estudiantes cuyas vidas hayan sido transformadas por las becas de Westbrook. Necesitamos que compartan sus historias. En videos, en folletos, en el propio festival.

Noah cruzó los brazos. —Es una buena idea en teoría, pero logísticamente complicada. ¿Cómo encontramos a estas personas? ¿Cómo las convencemos de participar? ¿Cómo aseguramos que sus historias sean... efectivas?

—Yo puedo encontrar algunas —dijo Maya, sorprendiendo a todos—. Conozco a gente que solo está aquí porque obtuvo una ayuda financiera. Gente con historias reales.

—Y yo puedo ayudar a filmar los videos —agregó Javier—. Tengo equipo y sé editar.

Sarah asintió, su expresión pensativa. —Podríamos incluir una sección en la web del festival con estas historias. Y crear un muro físico el día del evento.

Noah observaba cómo el plan de Leo se materializaba a través de los demás. No era su método, no era su enfoque, pero era... efectivo. Era orgánico. Era vivo.

—Bien —dijo Noah, abriendo su laptop—. Si vamos a hacer esto, necesitamos un protocolo. Una forma de vetar las historias, un guion para las entrevistas, un...

—Sullivan —lo interrumpió Leo, su voz suave—. Confía.

La palabra colgó en el aire. Confía. No era una palabra en el vocabulario de Noah. La confianza era una debilidad, una variable incontrolable. Pero mirando a los demás, a la determinación en los ojos de Maya, al entusiasmo de Javier, a la pragmática aceptación de Sarah, sintió que su resistencia era inútil. Y quizás, incorrecta.

—De acuerdo —dijo Noah, cerrando su laptop con un chasquido—. Confío. Pero si esto sale mal, Moreau...

—No saldrá mal —dijo Leo, su mirada encontrando la de Noah—. Porque estamos en esto juntos.

La reunión continuó, pero algo había cambiado. La tensión entre Noah y Leo se había transformado en una energía diferente, una especie de corriente subterránea que parecía alimentar el entusiasmo de los demás.

Cuando todos se fueron, Noah y Leo se quedaron solos en el salón, rodeados de los restos de su sesión de planificación.

—Hiciste un buen trabajo hoy —dijo Leo, recogiendo algunas tazas vacías—. Dejaste que tu robot interior descansara un poco.

—Mi robot interior, como lo llamas, es el que nos mantendrá dentro del presupuesto y en el cronograma —replicó Noah, aunque sin su usual acritud—. Pero... tu idea de las historias es sólida. Estratégicamente sólida.

Leo se rio. —¿Es esa tu forma de decir que tuviste razón?

—Es mi forma de decir que tu enfoque... tiene méritos —dijo Noah, evitando la mirada de Leo—. En ciertos contextos.

—Contextos como el mundo real, ¿quieres decir? —bromeó Leo, acercándose a Noah—. ¿El mundo donde la gente no siempre sigue tus diagramas de flujo?

Noah sintió cómo se aceleraba su pulso, una respuesta física a la proximidad de Leo que no podía controlar ni explicar.

—El mundo real es desordenado —dijo Noah, su voz más baja de lo habitual—. Ineficiente. Pero a veces... a veces produce resultados inesperados.

—¿Como nosotros? —preguntó Leo, su voz apenas un murmullo—. ¿Somos un resultado inesperado?

Noah no supo qué responder a eso. La pregunta era demasiado directa, demasiado personal.

—Necesito irme —dijo Noah, recogiendo sus cosas con una brusquedad que no sentía del todo—. Tengo un ensayo que terminar.

—Sullivan —dijo Leo, deteniéndolo con una ligereza en el brazo—. Gracias. Por... todo. Por darle una oportunidad a mi caos.

Noah miró la mano de Leo en su brazo, luego sus ojos. Había una sinceridad en esa mirada que desarmaba por completo, una vulnerabilidad que Leo raramente mostraba.

—Es... un proyecto conjunto —dijo Noah, aunque la frase se sentía inadecuada—. Estamos trabajando juntos.

—Sí —dijo Leo, retirando su mano—. Pero no es eso lo que te digo y sabes que no lo es.

Noah no respondió. Simplemente asintió y se fue, sintiendo el peso de la mirada de Leo en su espalda. Mientras caminaba por el pasillo silencioso, se dio cuenta de que algo fundamental había cambiado entre ellos. La rivalidad seguía ahí, bajo la superficie, pero ahora estaba entrelazada con algo más. Algo que se parecía peligrosamente a... respeto. Y quizás, algo aún más complicado.

Esa noche, acostado en su cama, Noah no podía dormir. Su mente no estaba en su ensayo ni en las proyecciones de ingresos para el festival. Estaba en la forma en que los ojos de Leo brillaban cuando hablaba de su idea. Estaba en la calidez de su mano en su brazo. Estaba en la palabra que había dicho: "confía".

Y por primera vez en su vida, Noah Sullivan se preguntó si tal vez, solo tal vez, las cosas más importantes no podían ser planificadas. Tenían que ser... vividas.

1
Fany Torres
bellísima historia me encantó felicito a la autora siga asi
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