Un chico marcado por 10.000 voces zarpa en un mar maldito para escribir el final de todas las historias.
Nicolás solo quería ser libre. Pero cuando las historias de los muertos lo eligieron, tuvo que pelear contra piratas, monstruos hechos de arrepentimiento y su propio destino.
Ahora con "El Colmillo Carmesí" en la mano debe decidir: ¿salvar el mundo de historias o dejar que todo se queme?
Fantasía épica, aventura y piratas. Para lectores que aman un buen viaje en el mar.
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Capítulo 19: La Isla Final - Parte 1
El mar se puso negro.
No por la noche. Porque la isla lo pintaba.
"Capitán", dijo Marco con la voz temblando. "Ahí está."
Al frente. La Isla Final.
No era verde. No era blanca. No era gris.
Era negra. Entera. Como una mancha de tinta en el océano.
Y en el centro, un castillo. Hecho de libros quemados. Pegados con sangre.
"1/10 del Volumen 2", dijo Nico. "Llegamos."
El Colmillo Dorado quemaba. Tanto que Nico tuvo que soltarlo 1 segundo.
"Él está ahí", dijo la voz. "Rojosangre. Esperándote."
"2/10", dijo Nico. "Todos conmigo. Los 51."
Desembarcaron. El piso crujía. No era tierra. Era papel. Papel quemado.
Había palabras en el piso. Medio borradas.
"miedo" "dolor" "olvido" "silencio"
Cada paso borraba una palabra más.
"3/10", escribió Héctor. "Está borrando el mundo."
Del castillo salió él.
Rojosangre.
Pero ya no era humo. No era hombre.
Era una mezcla. Tenía cara de niño. Cuerpo de adulto. Y ojos de viejo.
"Portador", dijo. Su voz hacía eco en 100 voces. "Tardaste."
Nico se paró al frente. "Terminemos esto."
Rojosangre se rió. "¿Con qué? ¿Con historias? Ya no quedan. Me las comí todas."
Chasqueó los dedos. Y del castillo salieron sombras.
Miles. Con caras conocidas.
"4/10", dijo Nico palideciendo. "Esa es gente de Vallegris."
"Exacto", dijo Rojosangre. "Gente que no salvaste. Ahora son mías."
Las sombras atacaron.
Nico levantó el Colmillo. "¡No les peguen! ¡Son recuerdos!"
"¡Entonces déjalas que te maten!" gritó Rojosangre.
Una sombra se le tiró encima. Era una mujer. Con cara de su madre.
Nico no se movió.
"Capítulo 19: La Isla Final - Parte 1", escribió en el aire. "Había una vez un chico que creía que tenía que salvar a todos para ser perdonado..."
La sombra se detuvo. A medio golpe.
"¿Qué... qué haces?" preguntó Rojosangre.
"Escribirle un final", dijo Nico. "Incluso a ti."
"5/10", dijo el Colmillo. "Sigue."
Rojosangre gritó y lanzó fuego negro.
El castillo entero se prendió.
"Si no es mío, no es de nadie", rugió.
Nico esquivó. Y corrió. Hacia la puerta del castillo.
"¡Los 50! ¡Conmigo!" gritó.
Entraron.
Adentro era peor. Estantes. Miles. Y en cada estante, un libro.
Pero todos en blanco.
"Son las historias que robó", dijo Héctor. "Las vació."
"6/10", dijo Nico. "Entonces las llenamos otra vez."
Sacó la Pluma. "Empiecen. Cada uno un libro."
Los 51 se dispersaron.
Nico agarró uno. En la portada decía: "Tomás - El Bibliotecario".
Empezó a escribir. Rápido.
"Tomás amaba los libros. Y aunque se los quemaron, volvió a leer. Porque los libros viven en quien los recuerda..."
Cuando terminó, el libro brilló. Y se llenó de letras.
"7/10", gritó el Colmillo.
Rojosangre entró. Furioso. "¡Paren!"
Lanzó su martillo. Y rompió 10 libros que acababan de llenar.
"¡No!" gritó Nico.
"¿Ves?" dijo Rojosangre. "No importa lo que escribas. Yo lo borro."
Nico se levantó. Sangrando del brazo. "Entonces escribo más rápido."
Corrió hacia Rojosangre. "¿Por qué haces esto?"
"¡Porque a mí nadie me escribió un final!" gritó Rojosangre. "¡A mí me dejaron tirado! ¡Y me dolió!"
"8/10", dijo Nico. "Lo sé. Y lo siento."
"¿Qué?" Rojosangre se detuvo.
"Lamento que te doliera", dijo Nico. "Lamento que nadie te ayudara. Lamento que tuvieras que romper para no sentir."
Bajó el Colmillo. "Pero ya basta. Ya no tienes que romper más."
Rojosangre tembló. "No... no me hables así..."
"9/10", susurró Nico. "Capítulo 19. El villano también tuvo un capítulo 1."
Se acercó. Y le ofreció la mano.
"Ven. Ayúdame a escribir el final. Uno donde no mueres. Donde cambias."
Rojosangre lo miró. La mano. La luz del Colmillo.
Y por 1 segundo... dudó.
Luego gritó. "¡NO!"
Y lo empujó.
Nico cayó. De espaldas.
Rojosangre levantó el martillo. Sobre su cabeza.
"Si no puedo tener paz, nadie la tendrá", dijo.
"10/10", dijo el Colmillo. "Parte 1 terminada."
El martillo bajó.