Un romance que surge entre el jefe de su esposo y la esposa de un hombre incapaz de satisfacer los más profundos deseos de una mujer como ella, al menos como lo hacer su jefe...
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Capitulo 2: la cena
Luis pasó por ella a la salida del baño con un traje oscuro que le quedaba tan bien como siempre y le dijo:
-vamos a irnos ya mi amor no queremos llegar tarde
Elisa se miró por última vez en el espejo se había puesto un vestido verde que le gustaba mucho le abrazaba el cuerpo y le caía hasta las rodillas, se había arreglado el pelo y se había puesto un poco de perfume esperaba que esta noche todo fuera diferente, que pudiera distraerse un rato dejar de pensar en lo que pasaba entre ellos dos y disfrutar un poco de algo nuevo.
Llegaron al salón de eventos del hotel más grande de la ciudad y nada más entrar Elisa se quedó impresionada, ya que todo estaba lleno de luces doradas mesas con manteles blancos, flores por todos lados y gente muy bien vestida que hablaba y reía, Luis le apretó suavemente la mano y le dijo:
-Ven te presentaré a mis compañeros y a los jefes.
Poco a poco fueron pasando por varias mesas saludaron a mucha gente, todos le decían a Luis que tenía una esposa preciosa y él sonreía y le daba las gracias pero no la abrazaba más fuerte ni le hacía sentir que estaba orgulloso de tenerla a su lado como ella esperaba.
De repente se hizo un silencio pequeño en la entrada y todos giraron la cabeza para mirar, Elisa vio entonces a un hombre que entraba acompañado de unos cuantos empleados y supo en ese momento que era él el dueño de la compañía Marco Aurelio.
No necesitó que nadie se lo dijera se notaba enseguida por la forma en que caminaba seguro imponente como si todo el lugar fuera suyo que por supuesto lo era.
Era mucho más guapo de lo que ella se había imaginado, era alto mucho más alto que Luis y tenía el pelo negro corto y bien peinado, unos ojos oscuros que parecían verlo todo y una mandíbula marcada que le daba un aire muy fuerte, vestía un traje gris que parecía hecho a medida porque se le ceñía perfectamente a los hombros anchos y a los brazos musculosos que se notaban incluso bajo la tela, Elisa se quedó mirándolo sin darse cuenta nunca había visto a un hombre con esa presencia que llamara tanto la atención sin hacer ruido sin gritar solo con estar ahí.
Luis le dio un pequeño empujón suave en el brazo y le dijo:
-Es él Marco Aurelio, vamos a saludarlo, es el jefe principal.
Se acercaron y Marco se detuvo enseguida, su mirada pasó primero por Luis y luego se posó en ella y se quedó ahí unos segundos más de lo normal.
Elisa sintió que se le aceleraba el corazón de golpe, no sabía si era nervios o otra cosa que no quería nombrar.
-Buenas noches Luis- dijo Marco con una voz profunda y calmada mucho más agradable de lo que esperaba- mucho gusto en verte de nuevo.
Le estrechó la mano y luego giró hacia ella y añadió:
-Y tú debes ser su esposa mucho gusto señora Elisa.
Elisa asintió y quiso decir algo pero se le quedaron las palabras en la garganta solo pudo decir:
-Mucho gusto señor Marco Aurelio
Marco sonrió un poco una sonrisa que no llegó a ser completa pero que le cambió la cara por completo y le dijo:
Solo Marco por favor no nos tratemos con tanta formalidad, aquí Luis le ha hablado mucho de ti y me alegro de conocerte por fin.
Mientras hablaba no dejaba de mirarla a los ojos y Elisa sintió que él veía más allá que sabía lo que ella sentía lo que le faltaba como si se lo hubiera leído en la cara sin que ella tuviera que decir nada.
Se quedaron hablando unos minutos más pero Elisa apenas escuchaba lo que decían Luis y Marco solo podía fijarse en cómo se movía, en cómo le brillaban los ojos en lo fuerte y saludable que se veía todo su cuerpo se sentía extraña como si hubiera estado encerrada en una habitación pequeña y acabara de salir al aire libre por primera vez en mucho tiempo.
No sabía todavía que ese encuentro cambiaría todo que esa noche no era solo una cena de empresa sino el comienzo de algo que no podría detener.