NovelToon NovelToon
Lazos De Sangre Y Luna

Lazos De Sangre Y Luna

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Vampiro / Yuri
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Bella Swan, una omega humana con un aroma que vuelve locos a vampiros y lobos, descubre que su destino no es el Edward Cullen que conocemos, sino Alice, una vampira alfa que la ha visto en sus visiones durante décadas. Edward, por su parte, encuentra en Jacob Black (un lobo omega rebelde) una pareja que desafía todas las reglas del universo sobrenatural.

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Visiones de un amor prohibido Parte 2

Afuera, en el bosque, Leah Clearwater apoyó la espalda contra un pino y respiró hondo. El olor de la mansión Cullen le daba náuseas: azufre, sangre seca, y ese "algo" empalagoso que era Bella Swan. Omega puro. Mierda.

—¿Qué haces aquí? —preguntó una voz detrás de ella.

Leah se giró, los dientes afilados en formación. Pero era Jacob, en forma humana, con la camiseta empapada por la lluvia.

—La misma pregunta, Black. ¿No deberías estar lamiéndote las heridas después de que Edward te rechazara?

—No me rechazó.

—Te dijo que no quería tu olor.

—Dijo que mi olor le recordaba a "casa". Eso no es un rechazo.

Leah resopló.

—Eres un idiota.

—Ya me lo han dicho. —Jacob se sentó en una roca, la cabeza gacha—. ¿Crees que es verdad? Lo de la profecía.

—Alice nunca se equivoca. Por eso me cae mal.

—No te cae mal. Te gusta.

—¿Qué?

—Rosalie. Hueles diferente cuando ella está cerca. Como si te hubieras metido en un campo de flores.

Leah enrojeció. Literalmente: su piel bronceada se volvió color ladrillo.

—Cállate o te arranco la lengua.

—No puedes. Soy más rápido.

—No eres más rápido que mis garras.

Jacob sonrió. Era una sonrisa triste, de alguien que ha perdido algo que nunca tuvo.

—Leah, ¿alguna vez has sentido que tu cuerpo no te pertenece? Que tu lobo interior quiere algo que tú no quieres, y que tienes que pelear con él todos los días para no ceder?

Leah dejó de respirar un segundo.

—Sí. Cada maldito día.

—Pues eso me pasa con Edward. Mi lobo lo quiere. Lo necesita. Y yo… yo le tengo miedo.

—¿Miedo a qué?

—A que cuando me marque, deje de ser yo.

Se quedaron en silencio. La lluvia arreció. Y en la distancia, desde la mansión, se escuchó un grito.

No era de dolor. Era de *descubrimiento*.

Dentro, Bella acababa de soltar la bomba.

—Yo también he tenido visiones —dijo, y todos los vampiros se quedaron petrificados—. Desde que cumplí diecisiete. Sueño con Alice, pero también sueño con Jacob. Y con Edward. Y con una luna que se parte en tres. Y con… —tragó saliva—. Con un bebé que no es humano.

Carlisle se puso de pie tan rápido que la silla volcó.

—¿Un bebé?

—Mitad vampiro, mitad lobo. O algo así. No lo sé bien. Pero en el sueño, el bebé me mira y yo sé que es mío. Y de Alice.

El silencio fue tan absoluto que Bella oyó el crujir de las cenizas en la chimenea.

Alice se incorporó lentamente. Sus ojos habían cambiado de color: del dorado al rojo intenso, el rojo de las visiones más profundas.

—Esa visión no me la has mostrado nunca ,en algunas si pero no todos—dijo Alice, y su voz era un susurro—. ¿Por qué?

—Porque no quería asustarte.

—Estoy hecha para asustarme, Bella. Llevo cientos de años viendo futuros apocalípticos. Un bebé no me da miedo.

—Pero el "parto"sí —intervino Esme, con una palidez nueva—. Los híbridos matan a sus madres al nacer. Siempre.

Bella apretó los puños.

—Entonces no tendré un híbrido.

—El destino no pregunta —dijo Edward, dando un paso adelante—. Yo también he visto ese bebé. En los pensamientos de Alice, cuando duerme y no controla sus dones. Ese niño existe. Y nacerá aunque tú no quieras.

—Suficiente —cortó Carlisle—. Nadie va a tener bebés hasta que entendamos qué está pasando. Por ahora, prioridad uno: proteger a Bella de los Volturi. Prioridad dos: evitar que los lobos de Titan la secuestren. Prioridad tres…

—Mantener a Edward lejos de su cuello —completó Rosalie con sarcasmo.

—Eso no es gracioso.

—No me reí.

Bella, mareada por tanta información, se apoyó en Alice. La vampira la sostuvo con una firmeza que contrastaba con su fragilidad aparente.

—Llévame a casa —pidió Bella—. Mi padre despertará y me buscará.

—Charlie ya sabe que estás aquí —dijo una voz desde la puerta.

Todos se giraron. Charlie Swan, con su impermeable verde, una linterna en una mano y una escopeta en la otra, estaba en el umbral. No parecía un policía. Parecía "un alfa dominante listo para matar".

—Huele a vampiro a kilómetros —dijo Charlie, sin apartar la escopeta de Carlisle—. Y huele a mi hía revuelta con vosotros. ¿Alguien me explica qué coño pasa o empiezo a disparar?

Bella hizo ademán de acercarse, pero Charlie levantó una mano.

—Tú quieta. Te has ido de casa sin permiso, te has dejado *morder* el labio (lo noto, no soy idiota) y ahora hueles a fermonas y a miedo. ¿Quién ha sido?

—Yo —dijo Alice, dando un paso al frente—. Soy su pareja alfa.

Charlie la miró de arriba abajo. La escopeta no se movió ni un milímetro.

—Eres una cría. Pareces de quince años.

—Tengo ciento treinta y dos.

—Peor entonces. Eres una abuela pervertida.

Alice sonrió, y era una sonrisa que prometía sangre.

—Pervertida, sí. Pero tu hija se moja cada vez que me ve. ¿Eso también es culpa mía?

Charlie apretó el gatillo. El disparo atravesó el techo, justo encima de la cabeza de Alice. La vampira ni pestañeó.

—La próxima va a tu corazón —dijo Charlie.

—Los vampiros no tenemos corazón.

—Entonces a tu puta cara.

Bella se interpuso entre su padre y Alice.

—¡Basta! Charlie, soy una omega. Una Omega Pura. Tú lo sabías. Alice es mi única oportunidad de no volverme loca cuando entre en celo. ¿Prefieres que me marque cualquier alfa callejero? ¿O que me venda a los Volturi?

Charlie bajó la escopeta. Por primera vez en su vida, Bella lo vio cansado.

—Preferiría que no hubieras nacido omega —dijo—. Pero ya es tarde para eso.

Se acercó a ella y la abrazó. El abrazo de un alfa dominante a su hija omega era un acto de poder y sumisión al mismo tiempo: él protegía, ella se dejaba proteger. Pero Bella sintió que algo en ese abrazo había cambiado. Ya no olía solo a cedro y tormenta. Olía a despedida.

—Te voy a llevar a casa —dijo Charlie—. Y mañana hablaremos con los Cullen con un abogado y un contrato. No voy a dejar que se lleven a mi hija sin papeles.

—No necesitamos papeles —dijo Alice.

—Pues los vas a tener, o te clavo una estaca de plata donde no te da el sol.

Edward, que había permanecido en silencio, soltó una risa seca.

—Me cae bien, este humano.

—No me importa —respondió Charlie—. Tú estate quieto, que me molestas más que los demás.

Bella se despidió de Alice con una mirada. La vampira asintió, apenas perceptible. *Nos vemos pronto*, decía ese gesto. *Muy pronto*.

Charlie la sacó de la mansión sujetándola del brazo, como si fuera una niña pequeña. La lluvia seguía cayendo. El bosque seguía oliendo a lobo. Y en la ventana del segundo piso, Bella vio la silueta de Alice recortada contra la luz.

Su núcleo omega latió una vez, dos, tres.

Y ella supo, con la misma certeza con que sabía que el sol saldría al día siguiente, que nada volvería a ser igual.

Fin del Capítulo

Continuará 🔥

No olviden comentar, darle like y apoyar esta historia 🌸✨

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play