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ESCLAVO DE TU ENCANTO

ESCLAVO DE TU ENCANTO

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Mujeriego enamorado
Popularitas:130.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Séptimo libro de la Dinastía Lobo.

Alessandro juró no enamorarse jamás. Arabella juró vengarse al precio que sea. Pero cuando sus caminos se cruzan, el odio y el deseo se vuelven imposibles de distinguir. Ella fue entrenada para seducirlo y destruirlo; él, para no caer en las trampas del corazón. Sin embargo, un roce, una mirada y un secreto bastan para encender una pasión tan peligrosa como inevitable. Entre mentiras, fuego y traiciones, Alessandro y Arabella descubrirán que algunos destinos no pueden evitarse... y que hay amores que se sienten como una herida abierta imposible de cerrar.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Responsabilidad, poder y libertad.

Alessandro Lobo🔥

Florencia de noche no duerme.

Respira lento… como una bestia elegante.

Estoy en uno de los clubes privados más exclusivos del centro histórico. No cualquiera entra aquí. No cualquiera sabe que existe. Luces rojas y doradas. Mármol negro. Música electrónica suave mezclada con jazz italiano. El aire huele a perfume caro, alcohol añejo y deseo. A mi lado está mi primo Gabriele. Tres años mayor que yo. Solo un poco más alto, más frío, sonrisa peligrosa. Donde yo soy descarado, él es calculador, o también a veces podemos revertir el asunto.

Una rubia se inclina sobre mí para encenderme el cigarro. Otra acaricia el hombro de Gabriele como si ya le perteneciera.

No me quejo.

—Te están devorando con la mirada, cugino —dice Gabriele, tomando un sorbo de whisky.

—Es un trabajo duro —respondo con media sonrisa—, pero alguien tiene que hacerlo.

La rubia ríe.

—¿Siempre eres tan seguro?

La miro de arriba abajo, lento.

—Siempre, muñeca.

Apoyo el brazo en el respaldo del sofá de cuero y suelto uno de mis lemas, el que repito sin pensar:

—Las mujeres son arte… y el arte está para admirarse. Pero yo no compro cuadros repetidos.

La chica parpadea, confundida pero fascinada.

Gabriele suelta una carcajada.

—Este idiota vive convencido de que el mundo es su galería privada.

—¿Y no lo es? —respondo.

Él alza su vaso.

—El poder no se presume, se ejerce.

Ese es uno de los suyos.

Las mujeres alrededor no entienden del todo lo que hablamos. Y mejor así.

La música sube. Una morena de vestido ajustado se sienta casi sobre mis piernas.

—¿Bailas conmigo?

Le sostengo la barbilla un segundo.

—Después, muñeca.

Ella se muerde el labio. Espera. Todas esperan.

Pero nosotros no estamos aquí solo por placer.

Gabriele se inclina hacia mí, baja la voz.

—Mañana es la reunión —asiento.

—Con Emiliano.

—Y con Efraín.

El Sottocapo.

Mi primo Efraín Lobo no sonríe casi nunca. Es el hombre que ejecuta cuando mi hermano ordena.

—¿Ya sabes lo de Nueva York? —pregunta Gabriele.

—Algo escuché.

Él deja el vaso sobre la mesa.

—La célula está creciendo demasiado rápido. Dinero, armas, contactos nuevos. Pero necesitan dirección directa.

Miro a la mujer sobre mis piernas y le aparto suavemente la mano de mi cuello.

—¿Y?

—Uno de nosotros va a cruzar el océano.

Sonrío.

—No me mires así.

—Eres el más libre.

—También el más necesario aquí.

—Eso lo decides tú… o lo decide Emiliano.

Silencio.

Nueva York.

Ambición. Territorio grande. Riesgo grande.

La morena vuelve a intentar llamar mi atención.

—¿Ahora sí bailas?

La tomo de la mano y la acerco más, solo para murmurarle al oído:

—Recuerda algo, bella… yo no pertenezco a nadie.

Me levanto.

Gabriele hace lo mismo con la rubia.

—Ni nosotros perseguimos —añade él—. Nos persiguen.

Nos movemos hacia la pista. Las luces recorren el humo artificial. Cuerpos pegados, manos explorando.

Pero mi mente está lejos.

—Si te mandan a Nueva York —dice Gabriele mientras baila con la rubia pegada a su cuerpo—, no será vacaciones.

—Lo sé.

—Es guerra elegante.

—Siempre lo es.

Nos acercamos a la barra otra vez.

—¿Te irías? —pregunta él.

Lo pienso un segundo.

—Si mi hermano lo ordena, sí.

No por obediencia ciega.

Por sangre.

Por apellido.

Por legado.

Gabriele asiente.

—La famiglia primero.

Chocamos los vasos.

Una de las mujeres me susurra algo obsceno al oído. Sonrío, pero ya no estoy tan presente como hace una hora.

Nueva York.

Distancia.

Responsabilidad.

Mi hermano no mueve piezas sin razón.

—¿Sabes qué es lo peor? —murmuro.

—¿Qué?

—Que todos creen que yo soy el menos serio de la familia.

Gabriele me mira con una media sonrisa.

—Y eso te conviene.

Lo observo unos segundos.

—Pero si cruzo el océano… ya no será juego.

Él niega despacio.

—Nunca lo fue, Alessandro.

La música sube. Las mujeres vuelven a rodearnos.

Río. Bebo. Toco. Coqueteo.

Pero algo en mi pecho se siente distinto.

Como si el tablero estuviera cambiando.

Al final tomo a la morena de la mano y me la llevo a una habitación reservada para f********a hasta el amanecer. Necesito despejar más mi mente.

...🔥...🔥...

La villa familiar en las afueras de Florencia no es solo una casa. Es territorio. Es historia. Es poder.

La reunión no se hace en el despacho principal, sino en la sala privada del ala este. Mesa larga de madera oscura. Ventanales cerrados. Guardias apostados en cada acceso.

Aquí no se viene a discutir trivialidades.

Aquí se decide el destino de hombres.

Entro con Gabriele a mi lado. No hablamos. No hace falta.

En la cabecera está mi hermano, Emiliano Lobo. Traje oscuro impecable. Mirada firme. No levanta la voz nunca… y aun así todos escuchan.

A su derecha, Efraín Lobo, el Sottocapo. Silencioso. Letal. Es el segundo al mando y mi primo.

Mi padre, Maximiliano, está presente también. Ya no dirige… pero su sola presencia pesa como una sentencia.

Alrededor de la mesa están el tío Phillips, Massimo, Stiven, las mujeres del consejo —Mi madre, Aurora, Jazmín, Las tías Fátima y Nelly— y por supuesto Gabriele.

No es una organización improvisada.

Somos estructura. Somos política.

Emiliano entrelaza los dedos sobre la mesa.

—La célula de Nueva York ha crecido un treinta por ciento en los últimos ocho meses.

Efraín desliza una carpeta hacia el centro.

—Tráfico de armas, importación de mercancía, expansión en puertos secundarios. El flujo es sólido.

Massimo asiente.

—Pero falta disciplina.

—Y liderazgo visible —añade mi prima Aurora.

Emiliano me mira.

—El problema de Nueva York no es dinero. Es control.

Nueva York es territorio mixto. Italianos. Rusos. Latinos. Irlandeses. Un tablero delicado.

—La célula funcionará como extensión directa del consejo italiano —continúa Emiliano—. Reportes semanales. Finanzas auditadas por Phillips. Operaciones aprobadas por el Sottocapo.

Efraín también habla.

—Sin improvisaciones. Sin alianzas sin autorización.

Gabriele se inclina hacia adelante.

—¿Quién está actualmente al mando?

—Un capo interino —responde Stiven—. Funciona, pero no impone.

Mi padre interviene, su voz grave llena el espacio.

—Nueva York no es lugar para hombres tibios.

Silencio.

Emiliano respira hondo.

—Necesitamos sangre directa.

Mira primero a Gabriele. Luego a mí.

Lo sé antes de que lo diga.

—Alessandro.

No bajo la mirada.

—Sí, fratello.

—Serás el primero al mando en Nueva York.

Un segundo de quietud.

Mi pulso no cambia. Pero por dentro algo se enciende.

—Gabriele será tu segundo.

Mi primo asiente sin sorpresa.

—Responderán directamente a mí —continúa Emiliano—. Y al Sottocapo.

Efraín agrega:

—Cincuenta hombres viajarán con ustedes. Seleccionados. Leales. Entrenados.

No es una visita. Es una declaración.

—La célula se reorganiza en tres divisiones —dice Aurora, revisando documentos—: logística portuaria, finanzas y expansión territorial.

—Tendrán autonomía operativa —añade Emiliano—, pero no independencia estratégica.

Eso significa libertad… con límites.

Jazmín me observa con una leve sonrisa.

—¿Listo para cruzar el océano, Ale?

Sonrío apenas.

—Siempre estoy listo, pulga.

Mi padre me estudia.

—El apellido pesa más en América.

—Lo haré respetar.

Efraín clava sus ojos en mí.

—No es un club nocturno, Alessandro.

—Lo sé.

Y lo sé. Pero también sé otra cosa.

Nueva York es grande.

Nueva York es exceso.

Nueva York es tentación.

Emiliano se pone de pie. Todos lo hacemos.

—¿Alguna objeción?

Nadie habla.

El tío Phillips desliza los documentos finales. Firmas. Sellos. Pactos internos.

El acuerdo queda cerrado.

—Parten en dos semanas —dice Emiliano.

La reunión termina, pero mi hermano me detiene con un gesto.

Nos quedamos solos él, Efraín, Gabriele y yo.

—No te envié por capricho —dice Emiliano.

—Lo sé.

—Eres carismático. Inteligente. Y la gente te subestima.

Gabriele sonríe de lado.

—Eso siempre es útil.

Efraín cruza los brazos.

—Pero si fallas, no habrá segunda oportunidad.

Lo miro directo.

—No fallo.

Emiliano se acerca y apoya una mano en mi hombro.

—Nueva York puede hacerte más fuerte… o puede devorarte.

—Que lo intente.

Cuando salimos de la sala, Gabriele suelta una risa baja.

—Capo de Nueva York.

—Suena bien.

—Cincuenta hombres bajo tu mando.

—Y toda una ciudad para explorar.

Él me mira con complicidad.

—Sabía que eso te interesaba más.

Sonrío. Porque sí. Haré el trabajo. Haré crecer la célula. Haré que respeten el apellido Lobo al otro lado del mundo. Pero también… Nueva York está llena de mujeres hermosas. Y yo sigo siendo yo.

Mientras caminamos hacia la salida, siento la energía recorrerme.

Responsabilidad.

Poder.

Libertad.

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🩶🐥Lis🤍🐥
porque la realidad es que no sentías amor por Lorenzo
Anonymous
Eso es una escoria ese Braulio, traicionero de lo peor
Blanca Idalia España Lozano
Ahora dudo , que Arabella, sea su hermana , porque no le importa , en absoluto que esté sufriendo ❗, si la tiene monitoreada , el manipuló el video que tenía el socio❓
Blanca Idalia España Lozano: Aparte no se parecen nada 🤔🧐
total 1 replies
Elena Maza
Ahora saldrá la verdadera cara de braulio qué no quiere arabella solo la quiere destruir y nada más espero Alessandro pueda salvar a arabella
Blanca Idalia España Lozano
Cómo Arabella sabe Del socio de Braulio ❓❓
Rositha🌹📝📚: ya venia a decírtelo 😂😂
total 3 replies
Nayeli Chab Rodriguez
ahí se dará cuenta Arabella que espera un mini Alessandro
Rocio Gil
Braulio te dedico la de Paquita,🎶🎶🎶 rata inmunda, animal rastrero, desecho de la vida 🎶🎶
Rocio Gil
ahí no escritora no seas tacaña, danos mas capítulos, recuerda de lo bueno mucho 🤣🤣🤣👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰🥰
Rositha🌹📝📚: jajajaja 😂 tres capitulos he subido hoy
total 1 replies
Anonymous
Desgraciado, no le importa ni su hermana
Lucy alejo
desgraciado gusano 😡 , le tocas un pelo a Arabella y estás muerto !!
Lucy alejo
🥺🥺💔
Angeles 😈😇
maldito Braulio
Marla posso
no me parece que Arabella sea la víctima cuando todos hemos visto lo que le ha costado a Alessandro aceptar el estar enamorado después que el mismo se negó a sentir entonces concluyó qué ambos están sufriendo
Rositha🌹📝📚: Exacto
total 1 replies
Jesica Olivera
Estoy encantada con esta saga que es simplemente espectacular. Voy a comenzar con la 7ma y esperar con ansias la 8va. Autora eres genial!!!
Rositha🌹📝📚: Bienvenida querida 🌷 esta historia ya está en sus últimos capítulos y pronto comenzaremos a leer la nueva🫶
total 1 replies
Yacsenia del Carmen Bermudez Hernandez
aurora me encanta esta historia la amo todas las historias de los lobo
Aime 09
Hola.Tus novelas me encantan pero esta me tiene atrapada.Estoy emocionada e impaciente, ojalá no demores en terminarla ,me encanta. 👏
Mariana Moreno🌹
Lloro por tí /Sob//Sob/
Marla posso
aquí todos tienen responsabilidad
Arabella sufre sii pero Alessandro también
Johanna Perez
exelente historia, me tiene atrapada desde el principio, por favor actualiza los capítulos, necesito saber que sigue..
Rositha🌹📝📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación ☺️🙏🌷
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
ale tus ojos lo dicen todo
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