Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Arely 2
Arely salió de la habitación con las piernas temblando.
Todo parecía demasiado real.
El roce de la alfombra bajo sus pies descalzos. El peso de su largo cabello oscuro cayendo sobre su espalda. El sonido distante de relojes y voces provenientes del primer piso.
Su corazón latía tan rápido que le dolía.
[Estoy viva…]
Aún le costaba creerlo.
Bajó lentamente las escaleras de la enorme mansión Hoffman, sosteniéndose del pasamanos de madera oscura mientras intentaba ordenar sus pensamientos.
Si los recuerdos eran correctos…
Entonces todavía no había ocurrido la tragedia.
Aaron seguía vivo.
El duque Hoffman seguía vivo.
La familia aún no había caído.
Todavía podía cambiarlo todo.
Todavía había tiempo.
Cuando llegó al último escalón escuchó una carcajada masculina.
Arely se quedó inmóvil.
En el gran salón principal, sentado frente a una mesa llena de documentos, estaba el duque Hoffman. Un hombre alto, elegante y de mirada severa, aunque ahora parecía relajado mientras discutía sobre negocios.
Y frente a él…
Aaron.
Vivo.
Completamente vivo.
Vestía ropa cara y tenía esa sonrisa arrogante que los recuerdos de Arely jamás pudieron olvidar. Estaba apoyado despreocupadamente sobre la silla mientras hablaba con confianza.
—Te digo que esa inversión dará ganancias en menos de seis meses.
El duque resopló.
—Y yo te digo que solo quieres impresionar a los inversionistas.
Aaron sonrió divertido.
—Funciona, ¿no?
Arely sintió que la garganta se le cerraba.
Porque los recuerdos de la muerte de ambos seguían demasiado frescos en su mente.
Podía recordar la sangre.
Los funerales.
La soledad.
Y ahora ellos estaban ahí.
Respirando.
Hablando.
Vivos.
Aaron levantó la vista primero.
—¿Arely?
El duque también giró ligeramente la cabeza.
—¿Qué ocurre?
Arely abrió la boca, pero ningún sonido salió.
Su pecho comenzó a apretarse dolorosamente.
Las emociones no eran solo suyas.
Eran también de la antigua Arely.
El amor inmenso hacia su familia.
El miedo de perderlos.
La desesperación.
Todo se mezcló dentro de ella de forma insoportable.
Antes de darse cuenta, corrió hacia ellos.
Aaron apenas tuvo tiempo de levantarse cuando Arely lo abrazó con fuerza.
Luego también abrazó al duque.
Tan fuerte como si temiera que desaparecieran.
El salón quedó en silencio.
Aaron soltó una pequeña risa confundida.
—¿Qué sucede contigo hoy?
Pero aun así le devolvió el abrazo.
El duque Hoffman suspiró con resignación, aunque terminó acariciando suavemente la cabeza de su hija.
—Sigues siendo una niña caprichosa.
Arely apretó más los ojos.
Porque ellos no entendían.
Pensaban que simplemente estaba siendo cariñosa.
No sabían que ella ya había visto sus muertes.
No sabían que había sentido el vacío insoportable que dejaron atrás.
Las lágrimas comenzaron a acumularse lentamente en sus ojos.
[Están vivos…]
Aaron frunció ligeramente el ceño al sentirla temblar.
—Oye… ¿de verdad estás bien?
Arely levantó apenas el rostro.
Los miró a ambos.
Su hermano irresponsable y mujeriego.
Su padre orgulloso y severo.
Dos hombres imperfectos.
Dos hombres destinados a morir por orgullo y malas decisiones.
Y aun así…
Eran familia.
Su familia ahora.
—Estoy bien… —susurró con la voz quebrada—. Solo… tuve un mal sueño.
Aaron sonrió despreocupadamente.
—Entonces deberías dejar de leer novelas trágicas antes de dormir.
Arely casi se ríe al escuchar eso.
Porque incluso en otra vida seguía rodeada de drama.
Pero esta vez sería diferente.
Muy diferente.
Se separó lentamente del abrazo y respiró profundo.
Su mente comenzó a trabajar con rapidez.
Tenía información que nadie más poseía.
Conocía el futuro.
Sabía exactamente qué errores destruirían a la familia Hoffman.
Y no pensaba quedarse quieta viendo cómo todo ocurría otra vez.
No después de haber recibido otra oportunidad.
No después de haber muerto arrepintiéndose de no vivir realmente.
Miró nuevamente a su padre y a Aaron.
Y por primera vez desde que abrió los ojos en ese mundo, sonrió de verdad.
Una sonrisa pequeña.
Pero llena de decisión.
[Esta vez los salvaré.]
[Esta vez voy a vivir.]