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La hija secreta del millonario

La hija secreta del millonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:13.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lautan Biru

Durante dos años, Arabella lo dio todo por el hombre al que amaba: su jefe, el frío y poderoso heredero del Grupo Altamira. Creyó en cada beso a escondidas, en cada promesa susurrada dentro del ascensor. Hasta la mañana en que otra mujer abrió la puerta del apartamento de él... y lo llamó "cariño".

Traicionada y con un secreto latiéndole en el vientre, Arabella desaparece sin dejar rastro. No habrá aborto, no habrá súplicas, no habrá una segunda humillación: se marcha para reconstruirse lejos, dispuesta a criar sola a su bebé.

Cinco años después regresa convertida en otra mujer: una diseñadora exitosa, dueña de sí misma y de una niña de sonrisa idéntica a la del hombre que la abandonó. Pero la capital es pequeña para dos corazones rotos, y Mateo —arrepentido, obsesionado, decidido a recuperar lo que perdió— está a punto de descubrir que la mujer a la que dejó ir nunca estuvo sola.

Él quiere una segunda oportunidad. Ella quiere justicia. Y entre los dos hay una niña que no piensa compartir a su papá con nadie.

NovelToon tiene autorización de Lautan Biru para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Quiere buscar un marido rico

Arabella respiró aliviada al saber que su hija solo tenía fiebre, nada grave; aun así seguía inquieta, porque ahora Amara debía quedar internada en el hospital.

—Mamá, mejor váyanse a casa tú y papá. Yo me quedo cuidando a Amara. —Arabella miró a sus padres, agotados, aunque en ellos pesaba todavía más la preocupación.

—Sí, mamá, que se quede Sam. Papá y tú deben de estar rendidos después de cuidar a Amara desde la mañana. —Samuel acababa de entrar con una bolsa de comida; sabía que Arabella no había probado bocado desde que se enteró de que su hija estaba enferma.

—Está bien, nos vamos. Si pasa cualquier cosa, llámame enseguida. —Don Hernán se acercó a su nieta y le besó la frente; adoraba a Amara tanto como había adorado a Arabella de pequeña.

—No te olvides de descansar, hija, te veo cansada. No te fuerces, que después la que va a enfermar eres tú. —Doña Ana le acarició la cabeza a Arabella con ternura y besó la frente de su hija y de su nieta por turnos—. Recupérate pronto, mi amor, que después la abuela te lleva de paseo —le susurró con una sonrisa cargada de cariño.

Se marcharon los dos, acompañados por Samuel, mientras Arabella prefería quedarse sentada en la silla, contemplando el rostro de su hija.

—¿Será esto lo que llaman un vínculo del alma? —murmuró, con los ojos ardiendo.

La noticia de la enfermedad de Amara y la del accidente de Mateo habían llegado casi al mismo tiempo. Los dos estaban en un hospital, solo que en lugares distintos.

Arabella pasó la mano por la cabecita de su hija con infinita ternura.

—Solo tú me haces fuerte, mi amor. Nunca me pidas algo que me convierta en la mujer más tonta del mundo —susurró, con las lágrimas resbalándole por las mejillas.

Recordó lo que Amara le había pedido antes de irse, y aquello le desgarró el corazón. Su hija ya tenía cinco años y ella jamás se había acercado a ningún hombre; había cerrado ese corazón congelado desde hacía tanto. Ahora su única prioridad era Amara.

Un mes después de salir del hospital

Mateo empezó a hacer terapia con constancia. Quería curarse cuanto antes para ir a buscar a Arabella y a su hija. En el fondo se moría por ir a verlas apenas supo dónde vivían, pero no se sentía preparado en su estado actual: aún no se había recuperado del todo ni caminaba con normalidad.

Sentado en el sofá de su habitación, Mateo miraba la pantalla del móvil, donde dos mujeres de generaciones distintas se abrazaban con una sonrisa radiante. Se le escaparon las lágrimas al ver a su hija, que ya había crecido tan hermosa.

—Gracias por haberla dejado venir al mundo —musitó, con los ojos encendidos.

Era una foto que le habían dado sus padres durante la terapia. Al mirarla, el ánimo de Mateo se encendía con la urgencia de sanar. No lo habría creído: bastó con contemplar a esas dos mujeres para que su pierna mejorara a una velocidad asombrosa. Solo faltaban unos meses para la recuperación total. No quería reencontrarse con su hija cojeando, no quería que ella sintiera vergüenza de él. Ni siquiera se habían visto y él ya daba mil vueltas a todo, sin saber siquiera si lo aceptarían; pero lo importante era intentarlo primero.

—Ustedes son mi razón de vivir. Espérenme, Arabella y Amara —dijo Mateo, sonriendo conmovido. Ambas tenían nombres hermosísimos, nombres que llevaba grabados en el corazón.

—Mamá, quiero ir con el tío papá.

Desde temprano Amara ya hacía suspirar a Arabella, mientras Samuel sonreía mirando a su sobrina.

—Cariño, el tío papá tiene que trabajar, y los niños no pueden ir. —Arabella guardaba los papeles del trabajo que iba a llevar a la boutique. Andaba muy ocupada con la avalancha de pedidos, ahora que su nombre había sonado como finalista y ganadora de aquel evento.

—Entonces Amara quiere ir con mamá. —La pequeña frunció los labios y se cruzó de brazos sobre el pecho.

Samuel, que llevaba un rato observándolas, ya no pudo aguantar la risa.

—¡Sam! —Arabella le lanzó una mirada fulminante.

—Amara tiene que ir a la escuela. Hoy la abuela va al mercado y Amara puede acompañarla. Después el tío papá le da dinero para golosinas. —Samuel sacó la billetera y tomó unos billetes. A Amara se le iluminaron los ojos al verlos.

—¡Tío papá, cuánto dinero! ¡Amara quiere mucho! —chilló la niña de pura alegría, y Arabella no pudo más que negar con la cabeza.

—¿Por qué mi hija ya aprendió a ser interesada tan chiquita? —pensó Arabella con cara de resignación.

—Cuando Amara sea grande, ¡Amara va a buscar un marido con mucho dinero como el tío papá!

Increíble.

1
Vanessa Soto Garcia
😂😂😂😂😂😂😂
Vanessa Soto Garcia
😂😂😂😂😂, la niña es astuta y traviesa 🤣🤣🤣
Vanessa Soto Garcia
me gusta la trama hasta este momento
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