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Derritiendo El Ducado

Derritiendo El Ducado

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Mundo de fantasía / Época / Completas
Popularitas:112k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

El Ducado de Valerius es conocido como la tierra del invierno eterno, y su gobernante, el gran Duque Cédric, como un hombre despiadado que combate a los monstruos de las fronteras con magia de hielo. Tras la muerte de su esposa, el ducado se volvió aún más frío, y su pequeño hijo, Theo, crece imitando la severidad de su padre, privado de toda infancia.
Por un antiguo pacto de sangre y gratitud, el Conde Kalen ofrece la mano de su amada hija, Alissa, una joven tímida pero rebosante de alegría y una sutil bendición de luz. Cédric acepta: él necesita una madre perfecta para su heredero, y ella desea proteger a su padre.
Alissa llega a un palacio gris decidida a cumplir una misión: devolverle la sonrisa al pequeño Theo y demostrarle que la calidez puede derretir incluso el hielo más grueso.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 13: Las garras del pasado y promesas en el despacho

Tras el emotivo encuentro en el jardín y después de asegurarse de que Theo continuara jugando bajo la atenta mirada de los guardias, Alissa se dirigió de inmediato al despacho privado de Cédric. Sabía que no podía guardarse la información de la capital por más tiempo. La advertencia del príncipe Christopher pesaba demasiado en su mente como para ignorarla.

Al entrar, encontró a Cédric cerrando los grandes ventanales. El duque se giró al escuchar la puerta y, al ver la seriedad en el rostro de su esposa, su propia expresión se volvió tensa. Caminó hacia su escritorio, pero no se sentó; se quedó de pie, esperando que ella tomara la palabra.

Alissa se cruzó de brazos, buscando las palabras adecuadas para no sonar alarmista, pero fue directa.

—Cédric, la reunión con las damas de la corte salió bien... logré ponerles un límite. Pero el problema real llegó después —comenzó Alissa, dando un paso hacia el centro de la habitación—. Me encontré con Lady Elene. Se presentó como tu cuñada.

En cuanto el nombre de Elene salió de los labios de Alissa, el cuerpo de Cédric se tensó por completo. Sus hombros se rigidizaron bajo el uniforme y sus ojos azules se entornaron, brillando con una hostilidad gélida que Alissa rara vez le había visto.

—¿Elene estuvo ahí? —preguntó Cédric, su voz descendiendo a un tono peligrosamente bajo—. ¿Qué te dijo?

—Exigió ver a Theo. Dijo que estaba muy preocupada por su crianza y que yo estaba interfiriendo con sus horarios. Prácticamente me amenazó con venir al ducado a imponer su autoridad como su tía biológica —explicó Alissa, dando un paso más hacia él—. Le dije que le confirmaría una fecha por carta para ganar tiempo, pero al salir, el príncipe Christopher me detuvo. Me dijo que no me fiara de ella. Usó palabras muy duras... dijo que Elene solo busca desestabilizar nuestro matrimonio y que intentó ocupar el lugar de su hermana en cuanto ella falleció.

Cédric soltó un bufido cargado de desprecio y amargura, apretando los puños a los costados. Se giró hacia la chimenea, mirando las llamas mientras una sombra del pasado oscurecía su semblante.

—Christopher tiene razón —confesó Cédric, con una voz áspera—. Elene es una mujer implacable, calculadora. Cuando mi primera esposa murió dando a luz a Theo, el ducado estaba en una posición vulnerable. Elene no mostró ni un solo día de luto real por su propia hermana. Se instaló con el pretexto de cuidar al bebé, pero su verdadero objetivo era meterse en mi cama y portar la corona de duquesa. Usaba a Theo como una herramienta, descuidándolo cuando no había nadie sediento de apariencias y sobreprotegiéndolo frente a la corte para dar lástima. Cuando descubrí sus verdaderas intenciones y sus manipulaciones políticas con los nobles de la capital, la desterré del norte y le prohibí volver a pisar mis tierras.

Cédric se giró bruscamente hacia Alissa, su rostro encendido por una furia contenida que hacía temblar el aire a su alrededor. El atrevimiento de Elene de presionar, intimidar y usar su lazo de sangre para desestabilizar a Alissa lo enfurecía a un nivel que no podía controlar. No iba a permitir que esa víbora tocara la paz que su esposa tanto había luchado por construir en solo unos días.

Con pasos largos y decididos, Cédric acortó la distancia que los separaba. Se plantó justo frente a Alissa y, antes de que ella pudiera reaccionar, extendió sus grandes manos y la tomó firmemente de los hombros. El agarre no era doloroso, sino posesivo, urgente y cargado de una intensidad arrolladora.

—Escúchame bien, Alissa —sentenció Cédric, obligándola a mirarlo directamente a los ojos. El azul de su mirada ardía con una promesa feroz—. Nadie te va a desplazar de tu lugar. Nadie. Eres la Duquesa de Valerius, eres mi esposa y eres la madre que Theo eligió. Elene no tiene ningún derecho sobre este ducado ni sobre mi hijo, y te juro por mi honor y por mi espada que no permitiré que esa mujer dé un solo paso dentro de mis fronteras para hacerte daño o para confundir a Theo.

La brusca cercanía física apagó de golpe cualquier palabra en la boca de Alissa. Sus rostros quedaron a escasos centímetros de distancia, tanto que podía sentir el calor de la respiración agitada de Cédric rozando sus labios. Los ojos dorados de Alissa se dilataron por la sorpresa, pero también por la oleada de una tensión romántica abrumadora que se desató entre ambos en esa penumbra.

Cédric pareció percatarse en ese instante de lo cerca que estaba. Sus manos en los hombros de ella se suavizaron, pero no la soltó; sus pulgares acariciaron de forma inconsciente la tela de su vestido, rozando la delicada piel de su cuello. La mirada del duque descendió por un segundo, fija en los labios de Alissa con un deseo genuino y contenido, antes de volver a clavar sus ojos en los de ella. El aire entre los dos se volvió espeso, eléctrico, borrando por completo la política, el pasado y las amenazas de la capital.

En ese rincón oscuro del mundo, el general de hierro le estaba demostrando, con cada fibra de su ser, que las prioridades de su vida habían cambiado radicalmente. El contrato ya no existía.

—Mis únicas prioridades en este mundo son Theo... y tú, Alissa —susurró Cédric, su voz perdiendo la aspereza militar y transformándose en una confesión íntima y profunda—. No estás sola en esto. Somos un equipo, y defenderé este hogar contigo.

Alissa sintió que el corazón le daba un vuelco violento, lleno de una felicidad dulce que le recorrió el cuerpo. Colocó sus manos con timidez pero firmeza sobre el pecho de Cédric, sintiendo el latido acelerado de su corazón bajo la tela del uniforme.

—Sé que lo haremos, Cédric —respondió ella en un susurro, sosteniéndole la mirada con una complicidad inquebrantable.

La tormenta de la capital podía enviar a sus peores emisarios, pero en ese despacho, el fuego y el hielo del norte se habían unido en un lazo que ninguna intriga política sería capaz de romper.

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Josseline Palma
❤️🌺
yudith del carmen betancourrt abanes
me encantó en verdad me gustó esta historia muy buena muy interesante y vamos a empezar a leer entonces El Principito muchas gracias por estar lista que escribiste esta historia muy bonita como te digo sigue adelante sigue escribiendo todo el mundo no nació para hacer historia eso es un don que tiene pocas personas disfrútalo y te deseo la mejor felicidad del mundo amigas
yudith del carmen betancourrt abanes
me encanta la historia muy buena no me quejo por ninguna parte me encanta ese príncipe amigo de los amigos siempre pendiente de ello me gustaría una historia con ese príncipe gracias escritora te felicito de corazón sigue escribiendo y no le pare la críticas las críticas te refuerzan te suben el ánimo para seguir escribiendo porque nadie escribe todo el mundo no nació para ser historia amiga sigue adelante🥰
Ruby Galvez
me encantó tú historia 😍
Ruby Galvez
así que tenga se perras, haya va la Duquesa
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente capitulo
María Morales
Que pena que me dan si no les gusta la novela no la sigan leyendo no ofenda es una hermosa novela y no hagas caso a la gente bruta que no sabe leer
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente comiendo con el mini duque
Roxana C Añez
En verdad amó leer tus novelas, no defraudan, excelentes personajes, buena trama... muchas gracias 🫂
Gloria Grijalba
muy hermosa
Silvia Filipe
Me encanto tu novela espero la historia del principe sea tan linda como esta y encuentre una chica lo ame por su bondad no por su titulo autora espero sea asi tan linda como esta felicitaciones
oriannys rodriguez
bueno bueno que tenemos aquí querido duque /CoolGuy/
Silvia Filipe
esta muy linda tu novela sigue adelante no hagas caso a los que no entienden nada
DAINADIE ZAMOR
Hermosa historia 🙏🏽👏🏽🤗
🌸Isanth🌸
Interesante inicio
DAINADIE ZAMOR
Que cómico este príncipe. 🤣🤣🤣
Margarita Becerra
Hermosa novela 😘 muchísimas felicidades. Tienes un buen fin de la escritura. Mis mejores augurios para tus próximos proyectos.
Alba Peralta
no te enfoques en comentarios destructivos,escribir disparates para lastimar a otros ,es de personas cobardes y te puedo decir que muchos son basados en la envidia,de tu capacidad de escritura,y te lo dice una lectora vieja,desde adolescente leo,fotonovelas,novelas,libros,y en la era del cel ,mi hija me presento noveltom, me costó un poquito,me fui por las ramas,tu escribes bárbaro,no dejes ,no le hagas caso,no eres culpada de la ignorancia de un lector,.
Sandra Vielmas
bonita y tierna historia. sólo que dejaste huecos en los personajes. el papá de ella, que pasó? No lo volviste a mencionar. tan egoísta fue que nunca volvió ni a preguntar por el?...
Sandra Vielmas
pero como le pusieron?
que pasó con el abuelito?
te faltan datos autora
Ahmy: todo eso está en la segunda novela.
total 1 replies
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