Camila lo tenía todo y usó su crueldad para doblegar a Máximiliano, un becado que se negaba a rendirse ante su vanidad.
Años después, la vida los reencuentra en la empresa de su padre, donde él trabaja y ha ganado posición, mientras ella carga con la culpa y un secreto explosivo que él desconoce.
Atrapados entre el rencor del pasado, el dolor y una atracción ineludible, ambos descubrirán que el deseo puede ser tan peligroso como la venganza.
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Capítulo 14: Sombras en la penumbra
^^^ (Narrado por Camila)^^^
La presencia de Máximiliano al borde de las sombras del porche trasero me dejó sin aire por completo. El bullicio de la música y las risas de la fiesta parecieron apagarse de golpe, reduciéndose a un zumbido lejano mientras mis ojos se acostumbraban a la penumbra para asegurarme de que no era una mala jugada de mi imaginación.
Él seguía ahí, con las manos en los bolsillos de la chaqueta y esa postura rígida, imponente, que se negaba a doblegarse ante nada ni nadie. La luz de la luna cortaba los ángulos de su rostro, acentuando la dureza de su mandíbula y esa mirada intensa que parecía capaz de atravesar cualquier fachada que intentara levantar.
—¿Qué haces aquí, Valdés? —su voz sonó baja, áspera, cargada de una desconfianza palpable que me golpeó directo en el pecho—. Pensé que tu hábitat natural era estar adentro, presumiendo los vestidos caros y riéndote de los chistes estúpidos de tu novio.
Traté de enderezar la espalda, obligando a mis músculos a relajarse para no dejar en evidencia el temblor que me recorría las manos. Oculté mi desconcierto tras la máscara de indiferencia a la que tantas veces había recurrido en el pasado, aunque sabía perfectamente que con él esa armadura ya no servía de mucho.
—No tengo que darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer, Máximiliano —le contesté con la voz ligeramente cortante, dando un paso al frente para acortar la distancia entre las columnas del porche—. Esta propiedad es de los amigos de Julián. Si alguien está fuera de lugar aquí, eres tú. ¿O es que la administración del Saint Mary’s ahora te manda a hacer trabajos nocturnos en fiestas ajenas?
Él soltó una risa seca, corta, que no tenía nada de gracia. Sus ojos brillaron con un destello oscuro y dio un paso lento hacia los escalones, acortando el espacio que nos separaba de una manera que me hizo retroceder involuntariamente un centímetro.
—No me manda nadie, Camila. Vine porque a diferencia tuya, algunos necesitamos ganarnos la vida y aceptar cualquier changarro que aparezca para pagar las cuentas —respondió con una amargura sorda que me quemó por dentro—. Pero veo que tú sigues exactamente igual: buscando escapar de tu propia burbuja de cristal, aunque sea por unas horas, solo para venir a aburrirte a lugares donde la gente común intenta pasar el rato sin que ustedes vengan a recordarnos lo inútiles que somos.
Sus palabras cayeron como plomo. Quise defenderme, quise gritarle que no todo en mi vida era tan perfecto ni tan fácil como él creía, que detrás de los apellidos y la ropa de marca había un vacío que me estaba asfixiando cada día más. Pero me quedé callada, atrapada en el brillo de sus ojos, sintiendo cómo esa extraña fuerza gravitacional que siempre existió entre nosotros volvía a tirar con fuerza, arrastrándonos lentamente hacia un punto de quiebre del que ninguno de los dos iba a poder escapar más.
Se gradúan de la secundaria como a los 17.
En el tercero año de la universidad van a la fiesta osea de 20 años y sale panzona la Camila, más los 9 meses de panza son 21 años. Retoma la universidad y sale de 23 años. Llega a la oficina. Osea el niño anda de 2 años para 3 y ellos sobre los 24 años.
Algo así 👀👀👀👀👀
Como le va a decir bastarfo al nieto