NovelToon NovelToon
Peligrosa Atracción

Peligrosa Atracción

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dannyperezok

Un imperio construido sobre el control. Una atracción que amenaza con destruirlo todo.

En el piso cuarenta y dos de Vance Financial, la regla es simple: la eficiencia se premia y las emociones no existen. Alexander Vance es un CEO implacable, calculador y distante, un hombre que ha convertido su vida en un mecanismo perfecto para sepultar la culpa de un pasado oscuro y un secreto familiar que podría arruinarlo.

Elena Ross llegó a su oficina solo para pagar las deudas de su familia, pero su resiliencia y templanza la convierten en la única asistente capaz de soportar la frialdad de Vance. Sin embargo, detrás de la fachada profesional, una química sofocante e innegable comienza a desgastar las barreras de ambos.

Cuando una serie de amenazas anónimas y un juego de poder corporativo ponen en riesgo la vida de Elena, el control de Alexander se fractura. Obligados a protegerse en medio de un nido de traiciones, la línea entre la lealtad, el deseo y el peligro empieza a borrarse.

NovelToon tiene autorización de Dannyperezok para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3: El limite de la sombra

​​La lluvia sobre el cristal de la oficina privada ya no era un murmullo; era un impacto violento que amenazaba con romper la calma ficticia del piso cuarenta y dos. Dentro del espacio, iluminado solo por la luz tenue de las pantallas y un par de lámparas halógenas, el silencio entre Alexander y Elena pesaba tanto como las cifras que repasaban en la mesa central.

​Durante cuarenta minutos, ninguno de los dos pronunció una sola palabra que no estuviera directamente ligada a los balances. Elena leía los porcentajes con voz pausada, marcando con un rotulador rojo las desviaciones en las cuentas corrientes de la filial europea. Alexander, sentado a su lado con la chaqueta arrojada sobre el respaldo del sofá de cuero y las mangas enrolladas, analizaba cada página con una velocidad intimidante.

​Sin embargo, la distancia profesional entre ambos se había vuelto ilusoria desde el incidente en el pasillo. Cada vez que las manos de Elena se cruzaban con las de él para entregarle un folio, un chispazo eléctrico recorría el aire. Elena podía percibir el calor constante que emanaba del cuerpo de Alexander, el ritmo pausado pero fuerte de su respiración y la rigidez de sus hombros. Él no era simplemente un jefe autoritario; era una olla de presión a punto de estallar, contenido solo por un esfuerzo sobrehumano de voluntad.

​—Estas tres firmas de consultoría externa —dijo Alexander de pronto, señalando una columna en la página catorce—. No estaban en el informe preliminar que envió el departamento de contabilidad el viernes.

​Elena se inclinó un poco más hacia la mesa para examinar la fila de números. Al hacerlo, el aroma fresco de su perfume de jazmín flotó directamente hacia Alexander. El CEO cerró los ojos por una fracción de segundo, apretando la mandíbula con tanta fuerza que los músculos de su rostro se marcaron como piedra.

​—Los registros de pago fueron autorizados directamente desde la oficina del vicepresidente —explicó Elena, concentrada en el documento y ajena por un instante a la reacción de él—. Tienen un sello de aprobación manual de Marcus Vance de hace dos semanas. Aparecen catalogadas como "servicios de asesoría de riesgo".

​—Servicios de rastreo —corrigió Alexander en un tono tan bajo que pareció un gruñido. Se puso de pie bruscamente, haciendo que la silla de cuero rodara hacia atrás—. Mi tío no está buscando asesoría. Está pagando a sabuesos privados para encontrar las copias de seguridad del archivo del accidente.

​Elena levantó la cabeza, sorprendida por la contundencia de la declaración.

​—Señor Vance... si su tío está usando fondos de la empresa para fines personales, eso constituye una falta grave contra el código de gobierno corporativo. Podríamos notificar al comité de ética esta misma noche.

​Alexander dejó escapar una risa amarga, carente de cualquier atisbo de diversión. Se acercó a la mesa, apoyando ambas manos sobre la madera maciza y inclinándose hacia ella. Sus ojos grises, oscurecidos por la penumbra de la sala, clavaron una mirada penetrante en Elena.

​—¿El comité de ética? —preguntó con ironía—. El comité de ética responde a las acciones que Marcus posee. En este piso no hay leyes, Elena, solo poder. Y si mi tío descubre que esas carpetas contienen la prueba de que él manipuló los peritajes tras la muerte de mi hermano, no dudará en destruir a cualquiera que se interponga en su camino. Incluyéndote a ti.

​Elena sintió un frío helado recorrerle la espalda. Sabía que la aristocracia corporativa escondía trapos sucios, pero la mención directa de Gabriel Vance y la crudeza con la que Alexander lo pronunció reveló una herida abierta que los años no habían logrado cerrar.

​—Yo no le tengo miedo a su tío, señor Vance —respondió ella, poniéndose de pie para quedar a su altura. Aunque él le sacaba más de una cabeza, Elena rehusó acobardarse—. Y no voy a renunciar como las asistentes anteriores. Necesito este trabajo, pero también me importa lo que ocurra en esta oficina. Si hay un peligro real, prefiero saber a qué me enfrento.

​Alexander la estudió detenidamente. La firmeza en los ojos de Elena, su negativa constante a amedrentarse ante su frialdad y esa lealtad inquebrantable comenzaban a agrietar de forma peligrosa la coraza que el CEO había construido durante cinco largos años.

​Él dio un paso alrededor de la mesa, recortando la distancia entre ambos hasta que la punta de sus zapatos rozó el calzado de ella.

​—Es una imprudencia decir eso, señorita Ross —murmuró Alexander. Su mano se elevó despacio, rozando la barbilla de Elena con el reverso de su pulgar. La piel de Elena se erizó al instante y un suave ahogo se le escapó de la garganta—. No sabes de lo que es capaz un hombre cuando acorralan su pasado. No sabes de lo que soy capaz yo.

​—Entonces demuéstremelo —desafió ella en un susurro, sintiendo que el aire en la habitación se volvía denso y sofocante. Las pulsaciones en sus sienes sonaban como tambores de guerra—. Demuéstreme que es tan implacable como dice y no un hombre aterrorizado por los fantasmas de su familia.

​La provocación golpeó a Alexander como una descarga eléctrica. Un destello de furia y deseo absoluto cruzó por sus ojos grises. Antes de que Elena pudiera reaccionar, la mano de Alexander subió firmemente hasta su nuca, rodeando la línea de su cabello y sujetándola con una presión dominante, pero extrañamente cuidadosa. La pegó a su cuerpo, eliminando cualquier rastro de espacio entre los dos.

​Elena sintió la dureza de su pecho contra el suyo, la acelerada cadencia del corazón del CEO y el calor sofocante de su aliento contra sus labios. Por un segundo agónico, el mundo exterior —la lluvia, la torre, la amenaza de Marcus— desapareció por completo. Solo existía la fijación abrumadora de Alexander y la rendición inminente de Elena ante una atracción que ya no podían controlar.

​Los labios de Alexander rozaron la comisura de la boca de Elena, un contacto superficial pero tan cargado de tensión que la hizo temblar de cabeza a pies. Él dejó salir un gruñido bajo, una lucha interna feroz entre el control absoluto que exigía su mente y el hambre voraz que le provocaba la mujer que tenía entre sus brazos.

​El sonido agudo de un teléfono sonando sobre la mesa de centro rompió el hechizo.

​Era la línea directa de Julian.

​Alexander no la soltó de inmediato. Mantuvo la frente apoyada contra la de Elena durante dos segundos eternos, respirando con dificultad mientras sus dedos se desenredaban lentamente de su cabello. Cuando finalmente la liberó, Elena tuvo que apoyarse levemente en el borde del escritorio para no perder el equilibrio.

​Alexander contestó la llamada sin apartar la mirada de ella.

​—Habla —ordenó con la voz completamente rasposa.

​—Alexander, tenemos un problema en el estacionamiento —la voz de Julian sonó limpia a través del altavoz, desprovista de cualquier protocolo—. El vehículo no identificado que rastreamos esta tarde acaba de forzar la barrera del nivel dos. No están buscando información de los servidores. Van hacia el ascensor privado.

​El rostro de Alexander volvió a transformarse instantáneamente. La vulnerabilidad y la pasión reprimida desaparecieron tras una máscara de acero puro.

​—Bloquea los accesos del piso cuarenta al cuarenta y dos —dijo Alexander, caminando hacia el cajón inferior de su escritorio de caoba. Introdujo un código numérico en el panel digital del mueble y extrajo una elegante pistola semiautomática de color negro mate—. Y prepara el vehículo blindado en la salida de emergencia del sótano tres. Elena viene conmigo.

​Elena abrió los ojos con sorpresa al ver el arma en las manos de su jefe, pero la frialdad táctica con la que Alexander la rastrilló le demostró que el CEO estaba más que preparado para la guerra que acababa de llamar a su puerta.

​—Agarra tu abrigo, Elena —ordenó él, agarrándola con firmeza del antebrazo mientras se dirijían hacia la puerta trasera del despacho—. La noche académica terminó. Bienvenida al verdadero trabajo.

1
Francisca Letycia MirandaGarcia
más claro o así está bien
Francisca Letycia MirandaGarcia
pues quién se resiste a un hombre como él
Francisca Letycia MirandaGarcia
otra vez su misma técnica de la otra vez
Francisca Letycia MirandaGarcia
esto se pone más peligroso
Francisca Letycia MirandaGarcia
ahora sí que por fin acaben con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
y desde entonces no han hecho nada?
Francisca Letycia MirandaGarcia
bueno no tarda en haber un romance enmedio del peligro
Francisca Letycia MirandaGarcia
yo diría al verdadero caos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq tienen que ser tan duros los jefes, con cara de amargados
Daniel Valmont: Están farmeando aura 🤣
total 1 replies
Francisca Letycia MirandaGarcia
se nota interesante gracias
Daniel Valmont: Gracias por darle una oportunidad ☺️
total 1 replies
Edith Zenteno
buuuu lo mismo cuando mataron a su hermano si es un ceo tan importante donde están la camionetas con guardaespaldas?
Daniel Valmont: Están de huelga 🤣
total 1 replies
Martha Divas Delgado
muy buen comiendo autora me gusta
Daniel Valmont: Me alegra que te guste, por cierto soy hombre🤭
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play