NovelToon NovelToon
La Sirvienta Del Rey Lycan.

La Sirvienta Del Rey Lycan.

Status: En proceso
Genre:Época / Viaje a un mundo de fantasía / Hombre lobo
Popularitas:13.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Luego de descubrir una cruel traición y caer en un profundo coma en su mundo, transmigró al cuerpo de una sirvienta en el reino del Rey Lycan.

Ella sólo quiere entender como ha llegado a ese lugar, y él no está dispuesto a dejarla ir.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

El Gran Salón era un espectáculo monumental de decadencia y salvajismo. Enormes lámparas de araña hechas con astas de ciervo y forjadas en hierro iluminaban las largas mesas de roble, abarrotadas con jabalíes asados, jarras de hidromiel espumosa y cálices de plata. El murmullo de docenas de guerreros, nobles y enviados de las manadas del Norte y del Este resonaba contra los techos abovedados de piedra.

Alana caminaba tres pasos por detrás de Azrael, sosteniendo la pesada jarra de vino con ambas manos. A medida que avanzaban hacia la mesa presidencial, los susurros a su paso se volvieron sofocantes. Las miradas de los Alfas visitantes se clavaban en ella con una mezcla de codicia y desconcierto; su falta de olor a manada la volvía una presa extraña, una anomalía en un salón dominado por fieras.

Azrael ocupó el trono de piedra y pieles en la cabecera de la mesa principal. Alana se colocó de inmediato a su derecha, manteniendo la postura erguida y la vista fija en el metal de la jarra, tal como le habían advertido.

De repente, los trompeteros de la guardia real anunciaron a los invitados de honor.

—¡Presentando a la Delegación del Este! ¡El Alfa Kenneth y la Princesa Sara de la Manada del Sol Naciente! —retumbó la voz del heraldo en el salón.

Las grandes puertas de roble se abrieron de par en par. Un grupo de guerreros vestidos con armaduras doradas e intrincadas entró al salón, escoltando a una mujer.

Alana no pudo evitar alzar ligeramente la vista. La Princesa Sara era la definición misma de la elegancia regia. Llevaba un vestido de seda blanca con bordados de plata que se ceñía a su figura perfecta. Su cabello, de un rubio platinado casi iridiscente, caía en ondas impecables sobre su espalda, y sus ojos verdes rasgados brillaban con una astucia refinada.

Sara caminó con gracia hacia la mesa real, ignorando a la multitud. Sin embargo, en cuanto sus ojos se cruzaron con los de Azrael, su expresión dura se suavizó en una sonrisa cargada de nostalgia y una intimidad compartida que no necesitaba palabras.

—Azrael —saludó la princesa con una voz melodiosa como el cristal, inclinando la cabeza solo un milímetro antes de subir los tres escalones del estrado—. Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que compartimos mesa.

El Rey Alfa se puso de pie. Por primera vez en toda la noche, Alana notó que la rigidez de la mandíbula de Azrael se relajaba un punto casi imperceptible.

—Sara —respondió él con una voz grave, aceptando la mano que la princesa le extendía para rozar sus nudillos con cortesía formal—. Te ves tan implacable como siempre.

—Una necesidad en estos tiempos de guerra —contestó Sara, sentándose en el puesto de honor situado justo a la izquierda del Rey.

Fue en ese momento cuando la mirada verde de la princesa se desviará hacia la derecha de Azrael, posándose directamente sobre Alana y la jarra de plata que sostenía entre las manos. Sara arrugó la nariz con una sutileza impecable, como si hubiera detectado un aroma fuera de lugar.

—Vaya —musitó la princesa, ladeando la cabeza mientras examinaba a Alana de arriba abajo con un desdén sumamente elegante—. Veo que has cambiado al personal de tus aposentos, Azrael. No sabía que ahora permitías que simples humanas sin marca te sirvieran el vino.

Azrael tomó su cáliz y miró de reojo a Alana antes de responder, disfrutando en secreto de la tensión que acababa de instalarse en la mesa.

—Es una nueva adquisición, Sara —dijo el Alfa con tono desinteresado, aunque la sombra de sus ojos azules brilló con peligro—. Una sirvienta particular... que aún está aprendiendo cuáles son los límites de este castillo.

Sara apoyó el codo sobre la mesa y reclinó el rostro sobre la palma de su mano, dejando que su pulsera de diamantes de luna destellara bajo la luz de los candelabros. Miró a Alana con una sonrisa ladina y condescendiente, de esas que no buscan ser amables, sino recordar exactamente quién está arriba y quién abajo en la cadena alimenticia.

—Si está aprendiendo, entonces supongo que no le importará demostrar sus habilidades —dijo la princesa, señalando su cáliz vacío de cristal tallado—. Sírveme a mí primero, humana. Tengo la garganta seca tras el viaje desde el Este. Y ten cuidado con tus manos torpes; la seda de mi vestido vale más de lo que tú podrías pagar en diez vidas de servidumbre.

Alana apretó los dedos contra el asa helada de la jarra. Podía sentir la mirada de todo el estrado sobre ella: la diversión fría de Sara, el murmullo de los nobles cercanos y, sobre todo, la presencia abrasadora de Azrael a su lado, quien observaba la escena en absoluto silencio, analizando cómo reaccionaría su nueva criada.

Sin inclinar la cabeza ni bajar la vista, Alana dio dos pasos hacia la izquierda, rodeando la silla de Azrael hasta quedar junto al puesto de la princesa.

Se inclinó ligeramente con elegancia calculada y comenzó a verter el vino tinto en el cristal. El hilo de líquido oscuro cayó de manera fluida y precisa, deteniéndose a exactamente un dedo del borde, sin salpicar una sola gota.

—Aqui tiene, su alteza — dijo Alana en tono sereno, remarcando las palabras con una cortesía tan impecable que bordeaba el sarcasmo—. Espero que la cosecha sea de su agrado. En este castillo nos aseguramos de que incluso las visitas más... exigentes... reciban exactamente lo que merecen.

Sara borró la sonrisa de inmediato. Sus ojos verdes se entrecerraron con ferocidad. La humana no solo no había temblado, sino que la había mirado directo a los ojos al responder, una falta de respeto inaudita para una simple sirvienta ante una Princesa Luna.

—Qué boca tan suelta para una criatura tan frágil —siseó Sara, alzando la mano hacia el cáliz. De manera "accidental", la princesa rozó bruscamente el brazo de Alana, provocando que la jarra tropezara contra el borde de la mesa y un chorro de vino cayera directamente sobre el tapiz del suelo.

—¡Fíjate lo que haces, torpe! —exclamó Sara en voz alta para llamar la atención del salón, poniéndose de pie con dramatismo—. ¡Casi arruinas mi vestido! Azrael, tu sirvienta es un peligro. Exijo que la disculpes de la mesa y la mandes a castigar por su torpeza.

El Gran Salón guardó silencio. Todos los ojos se posaron en el Rey Alfa.

Azrael recostó la espalda contra su trono de piedra y miró el pozo de vino en el suelo, para luego fijar sus ojos azules en Sara. La sombra de una sonrisa peligrosa cruzó su rostro.

—Sara, querida —dijo el Rey con una voz grave que hizo vibrar el aire del estrado—. Alana sirvió el vino con perfecta precisión. Fuiste tú quien movió el brazo. Y en mi mesa, nadie exige castigos para mi personal salvo yo.

Sara se congeló, con las mejillas ardiendo por el desaire público del hombre al que alguna vez consideró suyo. Miró a Alana con un odio puro y apenas disimulado antes de volver a sentarse bruscamente.

Alana sostuvo la mirada de la princesa un segundo más antes de dar un paso atrás para volver al costado de Azrael, sintiendo por primera vez en toda la noche que el Rey no la había utilizado como un peón, sino que había marcado su territorio frente a su antiguo amor.

1
Ismarlin Salas mayi
oh Dios pobre de su madre
Ismarlin Salas mayi
por Dios que pasará con los traidores🤨
Ismarlin Salas mayi
ah la ama imagínate si no🙄
Maria Arias
va pasar los mismo que paso en ese mundo jajajaj que bueno de verdad
Natalia Vasquez
bueno está es tu tercera oportunidad Alana ya que tú ex es un hijo de pu......a y tú hermana una desgraciada y Azrael murió en esa otra vida, está en ti en que el recupere los recuerdos y vuelvan a estar juntos 🤔🤔🤔🤔🤔.
Maria Arias
Dios bendito esto está bueno. autora no deje de publicar
Maria Arias
santo cristo será que el alma de azrael le llego
Aurora
Amiga por ahora, haga la fácil, váyase de su casa, su mamá y su hermana, no la dejan prosperar, pida traslado de ser posible de oficina, ciudad, país , continente y hasta planeta, haga las paces con su yo del pasado , la del presente y la de ese mundo paralelo y tal vez el señor amnésico, el karma, el universo o el destino , pongan sus caminos en común o los aleje definitivamente , pero rogar, ni a Dios del cielo , que de enoja 🫣😉👌
Maria Arias
ojalá sea fingiendo
Natalia Vasquez
Bueno yo tengo una duda, si ese CEO llamado Anthony es tan orrible, porque no la puso en su sitio a Alana, eso es dudoso, yo creo que es Azrael 🤔🤔🤔🤔🤔 y podría estar fingiendo 🤔🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez: es que es muy sospechoso 🤔.
total 2 replies
Maria Arias
ojalá y sea el nena 👏👏
Maria Arias
hay Dios ojalá y ese ceo sea Azrael
Aurora
ahí tienes aquel por quien llorabas, esperemos que se esté haciendo el amnésico y no la hay olvidado de verdad, porqueut duro para ella , extrañar lo y verlo vivo indiferente y olvidandola.
Aurora
A veces es mejor callar, que tontamente hablar, nadie te va a entender Alana y tu hermanita puede aprovechar eso para internarte en un siquiatrico.
Aurora
Corra Mija , que allá está por quien sufre 🤭👏👏👏👏👏👏y no hablo del baboso gusano de col del ex 😡
Aurora
Que sinverguenzas, la mamá, la hermana , que viene a darselas de doctora decente , cunado lo que verdaderamente es, es una arpia disfrazada de hermana 😡😡😡
Aurora
Si la mamá tenía coche porque la hermana dijo que venía por ellas, para que no tuvieran que tomar un taxi ?
Aurora
Que tal, hermana o enemiga jurada, eso me huele a envidia y a que esos dos se comían los dulces mucho antes de que ella los encontrará 😡😡😡😡😡😡
Maria Arias
yo tambien deseo lo mismo hay Dios que se encuentre 🥰👏
Natalia Vasquez
pero entonces el no la recuerda o está fingiendo 🤔🤔🤔🤔🤔.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play