Todo comenzó cuando una joven se enamoró de un muchacho con un pasado lleno de errores. Él era conocido por meterse en problemas y vivir al margen de la ley, pero ella decidió creer que podía cambiar. Poco a poco, su amor logró transformar su manera de ver la vida, aunque el destino los puso a prueba cuando él terminó en la cárcel. Mientras él cumplía su condena, ella decidió esperarlo. Su amiga no dejaba de advertirle: «Mija deje ese hombre, usted está sufriendo demasiado». Pero, a pesar de las dudas y los obstáculos, y relaciónes íntimas aquel amor demostró ser más fuerte que cualquier distancia.
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Capitulo 1 _ la historia de Leidy
Hola, soy Leidy Sánchez, tengo 18 años y soy de Cali, Colombia. Nací el 15 de mayo de 2008, en mi hermosa ciudad de Cali, un lugar que ha sido mi hogar desde el primer día de mi vida.
Mi mamá siempre me cuenta que cuando nací estaba demasiado emocionada. Dice que desde el momento en que me tuvo entre sus brazos supo que mi vida iba a estar llena de sueños y que yo iba a ser una mujer fuerte. Obviamente, en ese momento nadie podía saber cómo iba a ser mi futuro, pero esas palabras se quedaron conmigo mientras crecía.
Desde pequeña fui una niña bastante curiosa. Me gustaba preguntar por todo, conocer cosas nuevas y meterme en conversaciones de adultos aunque muchas veces ni siquiera entendiera de qué estaban hablando. Mi mamá se reía y me decía que algún día iba a terminar hablando más que todos en la casa.
Y creo que no se equivocó.
Ahora que tengo 18 años, sigo siendo una persona bastante conversadora cuando entro en confianza. Me gusta reírme, contar historias, escuchar a mis amigas y pasar tiempo con las personas que quiero.
No soy una muchacha perfecta. Tengo un carácter fuerte y lo reconozco. Cuando algo me molesta, se me nota inmediatamente en la cara. Mi familia dice que no necesito decir una palabra para que sepan cuándo estoy enojada.
También soy bastante orgullosa. A veces me cuesta reconocer que me equivoqué, aunque después, cuando estoy tranquila, termino pensando las cosas y aceptando mis errores.
Una de las cosas que más valoro es mi familia. Hemos pasado por momentos buenos y otros no tan buenos, pero siempre hemos tratado de permanecer unidos. Para mí, la familia es ese lugar al que uno puede regresar incluso después de haber tenido un día terrible.
Mi mamá ha sido una de las personas más importantes de mi vida. Ella me ha enseñado que no debo depender de nadie para salir adelante y que, aunque la vida se ponga difícil, siempre tengo que luchar por lo que quiero.
Desde pequeña me repetía una frase:
—Mija, usted tiene que aprender a valerse por sí misma.
Tal vez por eso siempre he tenido ganas de ser independiente.
A mis 18 años tengo muchos sueños. Todavía no sé exactamente cómo voy a cumplirlos todos, pero me gusta imaginar mi futuro. Quiero tener una profesión, conseguir un buen trabajo, conocer otros lugares y poder ayudar a mi familia.
También quiero viajar. Me gustaría conocer diferentes ciudades de Colombia y, algún día, salir del país. Quiero conocer lugares nuevos, probar comidas diferentes, tomar fotografías y guardar recuerdos que pueda contar cuando sea mayor.
Pero antes de todo eso quiero terminar de construir mi camino.
Hay días en los que me siento completamente segura de mí misma y otros en los que tengo miedo de equivocarme. Creo que es normal. Después de todo, apenas estoy comenzando una etapa nueva de mi vida.
Ya no soy una niña, pero tampoco siento que tenga todas las respuestas.
Tengo muchísimas preguntas sobre el futuro.
A veces me pregunto dónde estaré dentro de cinco años, qué estaré haciendo, quiénes seguirán formando parte de mi vida y cuáles de mis sueños habré conseguido.
También soy una persona muy sentimental. Aunque intento aparentar que algunas cosas no me afectan, la verdad es que siento mucho las cosas. Cuando quiero a alguien, lo hago de corazón. Me preocupo por las personas que amo y muchas veces pienso demasiado en lo que sienten los demás.
Mis amigas suelen decirme que debería preocuparme un poquito más por mí.
Tal vez tienen razón.
Me gusta escuchar música cuando estoy sola. Puedo pasar bastante tiempo en mi habitación con los audífonos puestos, mirando el techo y pensando en cualquier cosa. Hay canciones que me hacen recordar momentos de mi infancia y otras que simplemente me ayudan cuando necesito despejar la cabeza.
También me gusta arreglarme cuando voy a salir. No significa que siempre esté perfectamente arreglada, porque hay días en los que lo único que quiero es ponerme ropa cómoda y quedarme en casa.
Soy bastante sencilla en ese sentido.
Me gusta disfrutar de las cosas pequeñas: salir con mis amigas, comer algo rico, conversar durante horas, caminar por Cali, tomar fotografías y reírme hasta que me duela el estómago.
Cali significa muchísimo para mí.
Aquí están mis recuerdos de infancia, mis lugares favoritos y las personas que han formado parte de mi historia. Conozco muchas de sus calles y tengo recuerdos relacionados con diferentes lugares de la ciudad.
A veces sueño con viajar lejos, pero sé que siempre voy a llevar a Cali conmigo.
También tengo defectos. Puedo ser impulsiva, orgullosa y algunas veces demasiado confiada. Estoy aprendiendo que no todas las personas tienen las mismas intenciones y que uno debe aprender a observar antes de entregar completamente su confianza.
Eso es algo que todavía estoy descubriendo.
Tengo apenas 18 años y siento que me queda muchísimo por aprender.
No sé qué me espera mañana.
No sé qué decisiones voy a tener que tomar ni qué situaciones van a poner a prueba mi carácter.
Pero sí sé algo.
Quiero vivir.
Quiero cumplir mis sueños, disfrutar a mi familia, conocer lugares nuevos, hacer recuerdos y convertirme en una mujer de la que algún día pueda sentirme orgullosa.
Esta soy yo.
Leidy Sánchez, nacida el 15 de mayo de 2008 en Cali, Colombia.
Una joven de 18 años que cree conocer perfectamente su vida...
Sin imaginar que el destino todavía tenía preparadas muchas sorpresas para ella.