Él es el hijo del hombre que destruyó a mi familia.
Yo soy la mentira que duerme en su cama.
Entré a BlackStone Corp para vengarme.
No para enamorarme de *Adrian BlackStone*.
Pero él me dio su chaqueta cuando tuve frío.
Me salvó la vida hace 15 años y no se acuerda.
Y ahora me mira como si fuera *Luna* la única mujer del mundo.
El problema:
Si descubre quién soy, me va a odiar para siempre.
Y si no lo hago... traiciono a mi padre.
NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La caja vacía.
El departamento olía a metal y a miedo.
La puerta entreabierta. El marco forzado con una tarjeta.
Y por dentro... todo intacto. Excepto una cosa.
Mi caja.
La caja de madera donde guardaba las 3 únicas fotos que me quedaban de mi papá.
De mi mamá. De mí con 10 años en el río, sonriendo, con una chaqueta negra demasiado grande encima.
Había desaparecido.
No se llevaron la laptop. No se llevaron el dinero.
Solo se llevaron mi pasado.
Se me doblaron las piernas. Me senté en el piso frío.
Fue uno de ellos. Fue Victor.
Respiré hondo. Una vez. Dos veces.
La Luna que lloraba se murió hace 8 años en esa accidente junto con mi papá.
La que quedaba no tenía miedo.
Tenía rabia.
--- 6:30 AM - BLACKSTONE CORP ---
Llegué una hora antes que todos.
Pelo recogido, traje negro, labial rojo. Armadura completa.
No toqué. Entré directo a la oficina de Victor.
Él estaba ahí. Tomando café. Como si fuera dueño del mundo.
Porque lo era.
"Señorita Giraldi" dijo sin sorpresa. "Qué temprano."
"Cierre la puerta" ordené.
Victor levantó una ceja. Divertido.
"¿Perdón?"
"Dije que cierre la puerta" repetí, y la cerré yo misma.
"Porque lo que tengo que decirle no es para oídos de su asistente."
El silencio se volvió espeso.
Victor dejó la taza. Se recostó en su sillón de cuero.
"Adrian no te enseñó modales, veo."
"Mi padre sí" dije. Y esa palabra lo hizo pestañear.
"Mi padre me enseñó que cuando alguien se mete con tu familia, vas de frente. Sin miedo."
Me acerqué a su escritorio. Palmo a palmo.
"No sé quién mandó anoche a mi departamento. Pero sé que fue alguien suyo."
Victor no se movió.
"¿Y qué pruebas tiene, señorita?"
"Las pruebas no me importan" solté. "Lo que me importa es que toque mis cosas otra vez y le juro que voy a quemar BlackStone Corp con usted adentro."
Por primera vez en años, vi algo en los ojos de Victor BlackStone.
Respeto.
Se rió. Bajito. Peligroso.
"Tienes agallas, niña. Me recuerdas a alguien."
"¿A quién?" pregunté, sin parpadear.
"A un viejo amigo" dijo, y su sonrisa se borró. "François Giraldi."
Mi corazón dejó de latir.
François Giraldi Petrovaradin.
Comandante de la Fuerza Aérea. Héroe de guerra.
Mi papá.
El nombre completo. El apellido que nadie usaba. El que Victor enterró junto con él.
"¿Lo conoció?" pregunté, y la voz me tembló solo un poco.
"Lo conocí" asintió Victor. "Fuimos amigos. Hace mucho. Antes de que traicionara a este país. Antes de que tuviera que tomar decisiones difíciles."
_Decisiones difíciles._ Así llamaba al accidente de autos. Al coche sin frenos.
"¿Y por eso revisó mi casa?" dije, cambiando el tema. No iba a llorar aquí.
"Tenía que saber" contestó Victor, estudiándome. "Cuando Adrian te contrató, cuando vi tu apellido... pensé. ¿Será?"
Se levantó y caminó alrededor de mí como un lobo.
"Giraldi es un apellido común. Pero Petrovaradin no. Y usted no lo tiene."
"No" dije.
"Investigué. Sus padres murieron en un accidente cuando usted tenía 16. Sin familia. Sin conexiones. Creció en un orfanato en el sur."
Todo mentira. Todo lo que yo fabrique para protegerme.
"Así que no" concluyó Victor, parándose frente a mí. "Usted no es hija de François. No al menos la hija directa. No tiene sus ojos. No tiene su sangre."
Dio un paso atrás.
"Si lo fuera, ya estaría muerta, señorita Giraldi."
La amenaza flotó en el aire.
Pero también entendí algo: Me creyó.
Porque no vio el miedo de una Giraldi. Vio el coraje de una desconocida.
"Entonces estamos claros" dije, recogiendo mi bolso. "No soy nadie para usted. Y usted no es nadie para mí. Manténgase fuera de mi vida."
Me di la vuelta para irme.
"Luna" me llamó.
Me detuve. No volteé.
"Cuida a mi hijo" dijo bajito. "Es todo lo que tengo. Y BlackStone Corp lo va a consumir si no tiene a alguien que lo frene."
Salí sin responder.
Entonces quien se llevó mi caja con mis únicos recuerdos de mis padres.
Las piernas me temblaban hasta que llegué al baño de mujeres.
Ahí sí me derrumbé. Silenciosa. Sin ruido.
No era hija directa. Para él.
Pero sí era la hija de François Giraldi. Y eso era suficiente para que me odiara.
Y lo peor: Le acababa de pedir que cuidara a Adrian.
--- 9:00 AM - OFICINA DE ADRIAN ---
"¿Por qué tienes ojeras?" fue lo primero que dijo Adrian al verme.
"Insomnio" mentí.
Él me analizó. El traje, el labial, las manos que aún temblaban.
"¿Pasó algo?"
"No" dije, dejando los reportes en su escritorio.
"Todo está bien, señor BlackStone."
Mentira.
Porque mientras Victor cree que no soy la hija de su enemigo...
Mientras Adrian no sabe que estuve en la oficina de su padre a las 6am...
Yo sé la verdad.
Alguien entró a mi casa.
Alguien sabe mi apellido.
Y alguien, en algún momento, va a unir las piezas.
Y cuando eso pase, Adrian va a tener que elegir.
Entre el apellido BlackStone.
O entre mí.
--- EN LA MANSIÓN BLACKSTONE - ESA NOCHE ---
Una mujer abrió la caja de madera sobre su escritorio.
Tres fotos.
Una niña de 10 años con una chaqueta negra.
Un hombre en uniforme de la Fuerza Aérea.
Una mujer sonriendo.
La quemó. Una por una.
"François está muerto" susurró. "Y su hija es Luna. Así que hay amenaza."
Pero guardó las cenizas en un sobre.
"Por si acaso."