Colter Callahan es un vaquero salvaje, de botas embarradas, modales dudosos y cero interés en una esposa.
Charlotte Walkins es sofisticada, adora los tacones, los vestidos de diseñador y considera que el barro no debería existir.
Así que, naturalmente, sus padres deciden sentarlos a cenar.
Colter fantasea con echarla de su rancho antes del primer plato.
Charlotte, después de mirarlo de arriba abajo, le sugiere que un buen corte de pelo podría hacer milagros.
Están a punto de convertirse en enemigos.
Entonces llega la propuesta de matrimonio.
Él tendrá que convivir con una princesa que probablemente se desmaye al ver una vaca.
Ella tendrá que soportar a un salvaje que cree que una camisa limpia es opcional.
Y justo cuando Charlotte piensa que casarse sería un desastre, descubre que el robo que la dejó hospitalizada podría esconder mucho más.
Ahora debe elegir entre enfrentar el misterio en la ciudad o refugiarse en el rancho de un salvaje junto a un insoportable marido.
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CENA OLVIDABLE
NARRADOR
Charlotte respiró profundamente cuando su padre llegó y abrió su puerta. Necesitaba armarse de valor para bajar de la camioneta.
Ver el barro no mejoró su estado de ánimo.
--Hija, por favor-- Susurró Joshua pretendiendo sonar calmado
Charlotte esbozó su mejor sonrisa ensayada y al dar el primer paso se le borró de inmediato.
Sus zapatos de tacón se hundieron en el barro y sintió el frío en sus pies. Tendría que cepillar sus uñas al llegar al penthouse y darse un baño de inmersión con un kilogramo de sales aromáticas.
Joshua la soltó en cuanto estuvo seguro de que su hija estaba perfectamente en pie y luego de cerrar la puerta de la camioneta fue a abrazar a su amigo que estaba a pocos pasos de distancia.
Ella caminó un paso más con todo el cuidado que pudo. Hizo una mueca de asco al sentir que se enterraba más en el barro.
--Colter, ayuda a la hija de Joshua-- Jack miró a su hijo que se acercó a la mujer que, según sus cálculos, tenía un bolso que costaba más que su caballo preferido
Él no quitó las manos de sus bolsillos mientras la miraba fijamente. Esa mujer sería una desgracia y si sobreviviera a la cena sería de milagro.
Bastó un paso más para qué la calma frágilmente ensayada de Charlotte se fuera al demonio. Una perra de color negro y blanco se acercó tan rápido que nadie tuvo tiempo de reaccionar. Se abalanzó sobre ella.
--¡Negra!-- Le gritó Colter con advertencia, pero llegó demasiado tarde
Todo pareció ocurrir en cámara lenta.
Charlotte resbaló cuando el animal le saltó, embarrando su vestido. Su preciado bolso de diseñador cayó al barro.
--¡Papá!-- Le gritó a su padre que no tuvo tiempo de alcanzarla
Colter pudo sujetarla de la cintura de puro milagro.
--Asumo que ese perro salvaje es tuyo-- Sus palabras enfadadas sustituyeron al saludo educado que normalmente hubiera hecho
--Así es. Es al segundo ser viviente que le agradas. El primero es mi padre-- La soltó con cuidado
--Cuanta amabilidad. Estoy conmovida-- Gruñó en respuesta
Ella caminó los pasos restantes con dificultad y saludó a Jack.
--Tu debes ser Charlotte. No me recuerdas seguramente, eras pequeñita cuando te vi-- Él la abrazó con cariño
--No realmente, mi padre me ha hablado mucho de usted
--Espero que solo cosas buenas-- Sonrió
--Excelentes a decir verdad. Es un placer
Colter elevó una de sus cejas. No dijo nada.
--Él es mi hijo, Colter-- Mencionó incómodo
--Si, ya tuve el placer de conocerlo. Una persona muy amable
El sarcasmo fue evidente, pero nadie dijo nada.
La presentación entre Joshua y el dueño del rancho fue cordial. Al menos él no parecía una princesa perdida de muy malas pulgas y eso era suficiente para que mínimamente le agradara.
Al entrar al rancho, Charlotte no sabía si quitarse los zapatos o si debía dejárselos puestos. Allí con mucha más claridad pudo ver su vestido embarrado, con las huellas del animal marcadas y también observó bien a los hombres que los habían invitado.
Jack parecía amable, pero su hijo... no era alguien con quién compartiría una cena, ni un almuerzo, ni siquiera un sándwich.
Vio cómo el dueño del lugar se quitaba el sombrero y lo dejaba en un perchero. Observó sus facciones y pensó que un cambio de look lo haría parecer atractivo, aunque no sabía cuánto.
La cena fue servida por Jack y su hijo. Era una chuleta de gran tamaño junto a una porción abundante de puré de papas.
--¿Vino?-- Le ofreció Jack
--No, gracias-- Rechazó con educación
Colter se sirvió una copa y después comenzó a comer sin mirarla.
Los únicos que hablaban eran los padres de ambos.
Entonces ella se dirigió al hombre sentado frente a ella.
--Un corte de pelo no te haría mal
Él la miró, a punto de llevarse un trozo de carne a la boca.
--Y a ti te hacen falta botas, a menos que prefieras que te ayuden a caminar con esas cosas aquí
--Se llaman zapatos
--No sirven en este lugar
Los padres de ambos se miraron con incomodidad. Cuando mencionaran el motivo real de la cena no podían imaginar cómo sus hijos podrían reaccionar. Lo único que sabían era que no estarían encantados con la idea.
Habiendo comido la mitad de la abundante porción, Charlotte dejó los cubiertos con elegancia y limpió su boca con cuidado.
--Buen provecho
Colter la miró.
--Aquí se limpia el plato-- Ella analizó sus palabras y lo miró con incredulidad
--¿Además de ser invitada debo ir a lavar el plato?
Ella hacía los quehaceres en su apartamento, mientras vivió sola, pero jamás había escuchado que tendría que limpiar en casa ajena.
--No, lo que Colter quiere decir es que aquí se come todo lo que está en el plato-- Explicó Jack con una sonrisa incómoda
--Realmente es demasiado para mí-- Explicó
--No te preocupes. Yo no sería capaz de repetir la porción-- Jack sonrió
Colter siguió comiendo sin siquiera mirarla. Era lo mejor. Esa mujer no sobreviviría ni una semana allí. Era demasiado delicada para ese lugar y lo único que quería desde que la había visto era pedirle que se fuera.
Pasaron varios minutos cuando todos acabaron de cenar. Los amigos se miraron para determinar quien tendría el valor de proponerles que se casaran.
--Queríamos proponerles algo-- Dijo Jack con una sonrisa forzada
--Conmigo no cuentes, padre-- Colter se negó imaginando las intenciones de ellos
Charlotte miró a los tres sin entender. De repente el vaquero de modales dudosos y de camisa arrugada parecía tenso.
--Hija, creo que sería bueno que te cases con él, ¿Qué piensas al respecto?-- Preguntó Joshua
Colter apretó su copa y Charlotte se rió nerviosa.
--Papá no sabía que tenías un sentido del humor tan... peculiar
Había aceptado la cena porque no sabía dónde era. Haber conocido a Colter no había resultado agradable y esa cena estaba entre una de las cosas que quería olvidar.
--No es una broma, Charlotte. Es en serio
Aquello le borró la sonrisa. Sus manos apretaron la mesa.
--Te dije que no necesito un novio, mucho menos un esposo. Cuando esté dispuesta a ocuparme de mi vida amorosa, buscaré por mi cuenta-- Miró a su padre con absoluta seriedad
--Yo ya dije que no. Incluso desde antes y mi respuesta sigue siendo la misma-- Colter miró a los dos hombres con advertencia
Fue entonces, cuando Joshua supo que debía cambiar de táctica y revelar lo que había ocultado para protegerla. No sabía si eso serviría para convencerla, mucho menos si lograría que Colter aceptara, pero dadas las circunstancias que los llevaron allí valía la pena intentarlo.
que locura está novela
Gracias por estos capítulos 💕💕💕💕