Después de dejar atrás las mentiras, Alessandro Moretti y Valentina Visconti descubren que el amor no basta cuando el poder, la mafia y los secretos familiares reclaman su lugar. Viejos enemigos regresan, nuevas alianzas nacen y el apellido Moretti demostrará que la felicidad siempre tiene un precio. Porque algunas guerras no se eligen... pero sí obligan a decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona que amas.
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3- debate
Dos días después...
La Mansión Moretti había recuperado su habitual tranquilidad.
Los amplios pasillos permanecían en silencio.
Los hombres de seguridad vigilaban cada acceso con la misma disciplina de siempre.
Sin embargo...
Dentro del despacho principal se respiraba una tensión completamente distinta.
Uno tras otro, los comandantes de la familia Moretti fueron ocupando sus lugares alrededor de la enorme mesa de madera.
Leonardo.
Dante.
Matteo.
Y los hombres que durante años habían servido bajo las órdenes de Alexander Moretti.
Las conversaciones cesaron en cuanto la puerta volvió a abrirse.
Alessandro entró al despacho con paso firme.
Todos los presentes se pusieron de pie.
Él respondió con un leve movimiento de cabeza antes de ocupar la cabecera de la mesa.
El mismo lugar que, durante tantos años, había pertenecido a su padre.
Por un breve instante...
Su mirada se detuvo sobre el enorme retrato de Alexander y Sara que presidía el despacho.
Respiró profundamente. Y comenzó la reunión.
Dante abrió la primera carpeta.
—Durante los últimos cuatro días no se han registrado incidentes en nuestros territorios.
Pasó la página.
—Los envíos internacionales continúan operando con normalidad.
Las empresas de la corporación mantienen el crecimiento previsto.
Y los aliados ya fueron informados oficialmente del cambio de liderazgo.
Alessandro asintió.
—¿Algún inconveniente?
—Ninguno.
Respondió Leonardo.
—Salvo uno.
El despacho quedó en silencio.
Dante cerró lentamente la carpeta que tenía frente a él.
—Marcus Greco pidió una audiencia formal contigo.
Alessandro no mostró sorpresa.
—¿Cuándo?
—No dio una fecha exacta.
Solo dijo que deseaba reunirse contigo lo antes posible.
Quiere hablar directamente con el nuevo jefe de los Moretti.
Matteo apoyó los brazos sobre la mesa.
—¿Sabemos qué pretende?
Dante negó con la cabeza.
—No. Pero puedo imaginarlo.
Alessandro levantó la vista.
—Te escucho.
Dante sostuvo la mirada de su primo.
—Quiere saber qué clase de jefe serás.
Quiere conocer hasta dónde llega tu palabra.
Y, sobre todo...
Hizo una breve pausa.
—Quiere saber qué lugar ocuparán los Greco en esta nueva etapa de los Moretti.
El silencio volvió a instalarse sobre la mesa.
Alessandro permaneció pensativo durante unos segundos.
Finalmente habló.
—Aceptaré la reunión. Infórmale que venga.
Varios comandantes intercambiaron miradas.
Uno de ellos no pudo contenerse.
—¿Así de fácil?
Otro golpeó suavemente la mesa con los nudillos.
—Con todo respeto, jefe... No creo que sea una buena idea.
Leonardo asintió lentamente.
—Muchos de nosotros tampoco.
El silencio se adueñó del despacho.
Leonardo fue el primero en levantarse de su asiento.
Su mirada permanecía fija en Alessandro.
No había desafío en ella.
Solo la preocupación de un hombre que había dedicado toda su vida a servir a la familia Moretti.
—Jefe...
Espero que no interprete mis palabras como una falta de respeto.
Alessandro negó levemente con la cabeza.
—Habla con libertad, Leonardo.
Él asintió.
—Todos los hombres que estamos sentados en esta mesa juramos lealtad al señor Alexander.
Luchamos a su lado.
Vimos cómo levantó este imperio.
Y también... Apretó la mandíbula.
—Vimos cómo lo destruyeron delante de usted.
El despacho volvió a quedar en silencio.
Otro de los comandantes tomó la palabra.
—Sara Moretti también murió aquella noche.
Jamás olvidaremos ese día.
Matteo bajó la mirada.
Todavía podía recordar la sangre sobre el suelo de aquella mansión. El llanto de Alessandro.
Y el silencio que quedó después.
—Nadie aquí quiere una guerra.
Continuó Leonardo.
—Pero tampoco queremos estrechar la mano de la familia que nos arrebató a nuestros jefes.
Dante permanecía en silencio.
Entendía perfectamente lo que sentían.
Él también había llorado la muerte de Alexander.
Alessandro se puso lentamente de pie.
Rodeó la mesa con calma.
Su mirada recorrió uno a uno a los hombres que habían protegido a su padre durante tantos años.
Finalmente habló.
—¿Creen que existe una sola mañana...
En la que yo no recuerde lo que ocurrió aquel día?
Nadie respondió.
—Ustedes perdieron a un jefe.
Yo perdí a mi padre. Y también perdí a mi madre.
Su voz continuaba siendo serena.
Pero cada palabra llevaba consigo el peso de aquel recuerdo.
—No necesito que nadie me recuerde quién fue Samuel Greco.
Ni lo que hizo. Jamás podré olvidarlo.
Hizo una breve pausa.
—Pero tampoco puedo condenar a un hombre por los pecados de su padre.
Levantó lentamente la vista.
—Marcus no disparó aquella noche.
Marcus también heredó una familia rota.
Y ahora carga con decisiones que nunca pidió.
Leonardo frunció ligeramente el ceño.
—¿Y si termina siendo igual que su padre?
Alessandro sostuvo su mirada.
—Entonces seré el primero en enfrentarlo.
El silencio volvió a instalarse.
—Pero si resulta ser diferente...
Y nosotros le cerramos la puerta únicamente por el apellido que lleva...
Entonces estaremos repitiendo exactamente los mismos errores que destruyeron a nuestras familias.
Ninguno de los comandantes encontró argumentos para responder.
Alessandro regresó a la cabecera de la mesa.
—Mi padre me enseñó que un verdadero jefe protege a su gente antes que alimentar su orgullo.
Si existe una oportunidad de evitar otra guerra...
Estoy obligado a intentarlo.
Y eso es exactamente lo que haré.
El debate se prolongó durante casi una hora.
Ninguno de los comandantes cambió realmente de opinión.
Pero tampoco lo hizo Alessandro.
El nuevo jefe de los Moretti escuchó cada argumento con paciencia.
Cada duda.
Cada reclamo.
Cada recuerdo de aquella noche que cambió para siempre el destino de sus familias.
Cuando el último comandante terminó de hablar...
El despacho quedó en completo silencio.
Alessandro recorrió lentamente el rostro de cada uno de los presentes.
Aquellos hombres no solo habían servido a Alexander.
También lo habían visto crecer.
Muchos de ellos le enseñaron a disparar.
Otros lo entrenaron desde niño.
Y todos...
Habían jurado protegerlo con su vida.
—Entiendo lo que sienten.
Dijo finalmente.
—Porque yo también lo siento.
Respiró profundamente.
—No existe un solo día en el que no recuerde a mis padres. No existe una sola reunión en este despacho donde no imagine a mi padre sentado en esta misma silla.
Su mirada se dirigió, una vez más, al retrato de Alexander y Sara.
—Jamás olvidaré quién nos hizo esto.
Jamás.
Hizo una breve pausa.
—Pero tampoco permitiré que el odio decida el futuro de esta familia.
Volvió a mirar a los comandantes.
—No culparé a un hombre por los errores de su padre. Porque el día que haga eso...
Estaré aceptando que, algún día...
Mis propios hijos puedan ser juzgados por mis errores.
Las palabras resonaron con fuerza en toda la sala.
Nadie respondió.
Porque, en el fondo, todos comprendían que Alessandro tenía razón.
Quizá no estaban preparados para confiar en Marcus Greco.
Pero sí estaban preparados para confiar en el hombre que acababa de convertirse en su jefe.
En ese instante...
Tres golpes firmes resonaron sobre la puerta del despacho.
Todos dirigieron la mirada hacia la entrada.
Uno de los hombres de seguridad abrió apenas la puerta.
—Jefe... El señor Marcus Greco acaba de llegar.
Alessandro cerró lentamente la carpeta que tenía frente a él.
Se puso de pie.
Se acomodó el saco con tranquilidad.
Y, sin apartar la vista de la puerta, respondió:
—Háganlo pasar.
Los comandantes intercambiaron miradas en silencio.
Porque todos comprendían que el hombre que estaba a punto de cruzar aquella puerta...
Podía convertirse en el inicio de una paz que llevarían años buscando.
O en la chispa que desatara una guerra aún más devastadora que la anterior.
Mathias Greco otro resentido más que jugará a ser padre de Sophia veremos qué pasará con Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Ahora aparece Mathias el hermano gemelo de Samuel y "supuestamente padre de Sophia" que papel jugará en esta guerra.
Una pregunta si Mathias sobrevivió la madre de Marcus y Sophia que se llama Elena si murió 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que decisión tomará Marcus Greco con su hermana y con Dante Moretti porque no los quiere juntos.
Puede ser Matteo 🤔🤔🤔❓❓❓
Puede ser Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Alessandro no creo su padre Alexander y su madre lo estaban criando para ser el futuro heredero Moretti igual no me asombraría si Liose cambia ese panorama sería feo enfrentar a dos medios hermanos.