NovelToon NovelToon
LA MUJER DEL AVERNO

LA MUJER DEL AVERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: MeilymCZ

Belleza Angelical, Inteligencia Peligrosa.

Desde niña, Haniel descubrió que una sonrisa podía abrir puertas y que una mirada podía hacer que los demás olvidaran sus propias intenciones. A los dieciséis años solo soñaba con vivir una vida extraordinaria junto a sus mejores amigas.
Pero crecer cambiaría las reglas.
Entre secretos, hombres, dinero, traiciones y poder, Haniel aprenderá que su mayor arma no es su belleza… Sino la facilidad con la que consigue que todos crean en su inocencia.
Porque hasta los ángeles pueden tener un lugar en el Averno.

NovelToon tiene autorización de MeilymCZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap3

La fiesta de los hermanos Salvatierra comenzó mucho antes de que Haniel cruzara la puerta.

Comenzó en su habitación.

Frente al espejo, mientras decidía qué vestido ponerse.

Olivia había dicho que no importaba lo que llevaran porque de todas formas llamarían la atención. Zamira, en cambio, había insistido en que fueran sencillas.. Haniel había escuchado a las dos y había hecho exactamente lo contrario.

Eligió un vestido que no necesitaba ser extravagante para hacerse notar, se arregló el cabello con cuidado y apenas añadió maquillaje.

Cuando salió de su habitación, Doña Irina la esperaba en la sala.

—¿A dónde vas exactamente?

Haniel sintió un pequeño nudo en el estómago.

—A casa de una amiga.

Su madre la observó unos segundos.

—¿Y regresarás antes de las once?

—Sí.

Doña Irina suspiró.

—No llegues tarde.

—No lo haré.

Haniel se inclinó para besarla en la mejilla y salió.

Apenas cerró la puerta, sonrió.

Había aprendido que conseguir permiso era mucho más fácil cuando las personas confiaban en ti y también había aprendido que esa confianza podía ser peligrosa.

La casa de los Salvatierra estaba llena cuando llegaron. Música, luces, personas entrando y saliendo, risas que podían escucharse desde la calle.

Olivia fue la primera en emocionarse.

—¡Sabía que estaría increíble!

Zamira miró alrededor.

—Hay demasiada gente.

—Por eso es divertido.

Haniel no dijo nada.

Estaba observando.

Era algo que hacía constantemente.

Miraba a las personas antes de decidir cómo tratarlas, algunos muchachos buscaban desesperadamente llamar la atención de las chicas. Otros fingían indiferencia mientras miraban a su alrededor.

Había quienes necesitaban ser admirados.

Quienes necesitaban demostrar cuánto dinero tenían.

Quienes solo querían divertirse.

Y entonces lo vio.

El muchacho que le había escrito durante toda la semana.

Estaba junto a sus amigos.

Cuando sus ojos se encontraron, él sonrió.

Haniel respondió con una sonrisa pequeña.

Nada más.

El muchacho se acercó.

—Pensé que no vendrías.

—Yo también.

—Te ves...

(Se quedó sin palabras.)

Haniel inclinó la cabeza.

—¿Sí?

—Muy bonita.

—Gracias.

Él sonrió.

—¿Quieres algo de beber?

—No.

—¿Bailar?

—Después.

—¿Entonces qué quieres?

Haniel lo miró.

Aquella pregunta volvió a despertar esa sensación que había experimentado días atrás.

Podía pedirle cualquier cosa.

Pero no quería nada.

—Quiero divertirme.

Y se marchó junto a sus amigas.

Olivia la miró divertida.

—Lo tienes completamente loco.

Haniel se encogió de hombros.

—No he hecho nada.

Zamira soltó una pequeña risa.

—Ese es precisamente el problema.

La noche continuó.

Bailaron.

Rieron.

Se tomaron fotografías.

Hablaron con personas que apenas conocían.

Durante unas horas, fueron simplemente tres muchachas disfrutando de su juventud.

Pero cerca de la medianoche, algo ocurrió.

Uno de los primos Medina apareció.

El mismo que meses atrás había humillado a una estudiante delante de toda la clase.

Al ver a Haniel, sonrió con arrogancia.

—Miren quién vino.

Olivia puso los ojos en blanco.

—Ignóralo.

(Pero él continuó.)

—Pensé que las niñas buenas no venían a fiestas como esta.

Haniel lo miró tranquilamente.

—Y yo pensé que los idiotas no recibían invitaciones.

Olivia se tapó la boca para no reír.

Zamira bajó la mirada.

(El muchacho perdió la sonrisa.)

—¿Qué dijiste?

Haniel dio un paso hacia él.

—Que no te escuché.

No levantó la voz.

No lo insultó.

Ni siquiera parecía molesta.

Simplemente sonrió.

Eso fue suficiente.

El muchacho se quedó callado.

Por primera vez, alguien no le tenía miedo.

(Haniel se dio la vuelta.)

—Vamos.

(Las tres se alejaron.)

Cuando estuvieron lejos, Olivia comenzó a reír.

—¡Viste su cara!

—No debiste provocarlo —dijo Zamira.

—Él empezó.

Haniel sonrió.

Pero entonces escuchó algo detrás de ellas.

—Haniel.

Se giró.

(Era el muchacho de antes.)

—¿Sí?

—Necesito hablar contigo.

(Olivia y Zamira se miraron.)

—Vamos a buscar algo de comer —dijo Olivia.

Haniel asintió.

Se quedó sola con él.

—¿Qué pasa?

Él parecía nervioso.

—Quiero decirte algo.

—Dime.

—Me gustas.

Haniel permaneció en silencio.

Era la primera vez que alguien se lo decía de aquella manera.

Directamente.

Sin juegos.

Sin rodeos.

—¿Desde cuándo?

—Desde hace tiempo.

Haniel bajó la mirada.

Durante un instante, no supo qué responder.

No porque estuviera enamorada.

Sino porque aquella confesión le produjo algo diferente.

Una especie de satisfacción, le gustaba ser deseada, le gustaba saber que podía provocar sentimientos en alguien y, aunque todavía no lo comprendía completamente, aquella sería una de las cosas que más marcarían su vida.

—Me caes bien —respondió finalmente.

(El muchacho sonrió.)

—¿Eso significa que tengo una oportunidad?

Haniel lo observó.

Podía decir que sí.

Podía decir que no.

En cambio, sonrió.

—Tal vez.

Él pareció satisfecho con aquella respuesta.

(Haniel se alejó.)

Cuando encontró nuevamente a Olivia y Zamira, Olivia la tomó del brazo.

—¿Y?

—¿Y qué?

—No te hagas la tonta.

(Haniel sonrió.)

—Nada.

Zamira la observó cuidadosamente.

—¿Te gusta?

Haniel pensó unos segundos.

—No lo sé.

Y era verdad.

Todavía no sabía diferenciar entre querer a una persona y disfrutar de la forma en que esa persona la hacía sentir. Esa noche, cuando regresaron a casa, Haniel se acostó en su cama y miró el techo.

Pensó en la fiesta.

En las miradas.

En la atención.

En aquella confesión.

Y sonrió.

Todavía no sabía que estaba descubriendo una parte de sí misma.

Una parte que crecería con los años.

Una parte que la llevaría a conocer hombres, secretos, excesos y peligros.

Porque Haniel no buscaba solamente que la quisieran.

Quería sentir que podía ser inolvidable.

Y cuando una persona descubre que tiene poder sobre los demás, existe una tentación muy difícil de ignorar:

Averiguar hasta dónde llega.

1
Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
Meilymcz: Hola Renata, me alegra que estés disfrutando la historia 💗 Si puedes por fa, puedes ayudarme con tus likes 🫶🏻
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play