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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:620.9k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

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capitulo 22

​La mansión Volkov amaneció bajo un manto de calma engañosa. El aire estaba cargado de la electricidad que precede a las grandes tormentas, y Elena lo sentía en cada fibra de su ser. Tras la frialdad de Liam la noche anterior, se había refugiado en el tecnicismo de la medicina, revisando una y otra vez los últimos ecocardiogramas de Ian. Sus ojos estaban cansados, pero su mente funcionaba con la precisión de un reloj suizo.

​Fue entonces cuando la puerta de la biblioteca se abrió con una suavidad inusual. Elena esperaba a Liam, quizá con una disculpa o una nueva orden gélida, pero quien entró fue Sabrina.

​La mujer lucía irreconocible. No había rastro del maquillaje agresivo ni de la postura altiva que solía adoptar. Vestía un suéter de lana suave en tonos pastel y su cabello caía en ondas sencillas sobre sus hombros. Pero lo que más sorprendió a Elena fue su rostro: tenía los ojos enrojecidos y sostenía un pañuelo de seda entre las manos temblorosas.

​—Elena... ¿puedo hablar contigo? —Su voz sonó quebrada, despojada de su habitual veneno.

​Elena dejó los informes sobre la mesa, poniéndose en guardia al instante. La desconfianza era un muro sólido entre ambas.

—Si vienes a discutir el contrato de residencia o el menú de la cena, Sabrina, no es el momento. Mañana operamos a Ian.

​—No es eso —Sabrina dio un paso hacia ella, dejando que una lágrima solitaria rodara por su mejilla—. He pasado toda la noche sin dormir. Al ver a Liam tan distante... al ver cómo Ian confía en ti... me he dado cuenta de lo equivocada que he estado.

​Elena entrecerró los ojos. El cambio era demasiado drástico para ser orgánico, pero el dolor en la voz de Sabrina parecía —al menos superficialmente— genuino.

​—He sido una egoísta —continuó Sabrina, acercándose a la mesa donde Elena tenía desplegado su equipo—. He visto a Ian como un obstáculo para mi relación con Liam, en lugar de verlo como el hijo del hombre que amo. Tengo miedo, Elena. Miedo de que, si algo sale mal mañana, sea por la mala energía que he traído a esta casa. Por favor... enséñame.

​—¿Enseñarte qué? —preguntó Elena, confundida por el giro de la conversación.

​—Ayúdame a entender qué necesita. Quiero saber qué medicamentos toma, cómo leer sus signos... quiero ser alguien útil para él si tú no estás presente. No quiero ser la "madrastra de hielo" nunca más. Enséñame a cuidar de él, aunque sea solo un poco.

​Elena sintió una grieta en su defensa. Como médica, su vocación era salvar vidas, y parte de eso implicaba educar al entorno del paciente. Si Sabrina realmente estaba arrepentida, si había una mínima posibilidad de que Ian tuviera una figura materna estable después de la cirugía, ¿tenía Elena derecho a negárselo por su propio rencor personal?

​—Está bien —cedió Elena, soltando un suspiro largo—. Pero esto no es un juego, Sabrina. La precisión lo es todo. Mira estos exámenes.

​Elena se giró hacia la pantalla de su computadora para mostrarle los niveles de saturación y la respuesta de la válvula mitral. Se sumergió en la explicación, señalando las ondas del monitor y explicando la importancia de la estabilidad hemodinámica. Estaba tan concentrada en su pasión, tan deseosa de creer que incluso alguien como Sabrina podía redimirse por el bien de un niño, que cometió el error fatal de los idealistas: dar la espalda al depredador.

​A espaldas de Elena, la expresión de Sabrina se transformó. La calidez se evaporó de su rostro, dejando paso a una frialdad sociopática. Con movimientos de una agilidad felina y silenciosa, Sabrina metió la mano en el bolsillo oculto de su rebeca.

​Sacó tres frascos de digitalis de contrabando y un potente diurético prohibido para pacientes pediátricos con insuficiencia valvular. Eran medicamentos que, en las manos equivocadas, funcionaban como una sentencia de muerte invisible.

​Con una mano firme, Sabrina abrió el maletín médico de Elena, que descansaba abierto sobre una silla lateral. Deslizó los frascos entre los compartimentos de las gasas estériles y el instrumental quirúrgico personal de la doctora. Luego, con la misma rapidez, sacó su teléfono móvil en modo silencio.

​Click.

​Tomó una fotografía del maletín abierto donde se veían claramente los fármacos prohibidos junto al estetoscopio de Elena.

Click.

​Otra foto del perfil de Elena, distraída con los informes médicos, mientras el maletín "incriminatorio" estaba a su alcance.

​—¿Entiendes por qué la presión arterial no debe bajar de este rango? —preguntó Elena, girándose de nuevo.

​Sabrina ya había guardado el teléfono y ocultado sus manos. Volvía a ser la mujer vulnerable y arrepentida, asintiendo con la cabeza mientras se limpiaba una lágrima inexistente.

​—Sí... entiendo. Es tan complejo. Gracias, Elena. De verdad. No sé cómo puedes con tanta responsabilidad. Yo me sentiría aterrada de tener sustancias tan peligrosas bajo mi cuidado.

​—Es cuestión de ética, Sabrina. Y de amor por la profesión —respondió Elena, sintiendo por primera vez una pizca de simpatía hacia la mujer—. Ve a descansar. Mañana será un día largo para todos.

​Sabrina asintió y se dirigió a la puerta. Antes de salir, se detuvo y miró a Elena con una sonrisa que, a los ojos de la doctora, pareció de alivio, pero que en realidad era el brindis de un verdugo.

​—Mañana todo cambiará, Elena. De una forma que ninguno de nosotros podrá olvidar.

​Cuando la puerta se cerró, Elena se quedó sola en la biblioteca. Sintió un escalofrío repentino, una sensación de que el aire se había vuelto más pesado. Miró su maletín, pero a simple vista todo parecía en orden. No sabía que acababa de permitir que el virus de la traición entrara en su herramienta más sagrada.

​En su habitación, Sabrina observaba las fotos en su teléfono con una satisfacción casi erótica. Ya se imaginaba la escena: la cirugía fallando, Ian entrando en crisis y ella, "casualmente", mencionando que vio a Elena actuar de forma errática con medicamentos extraños. Llamaría a la policía, mostraría las fotos como una "testigo preocupada" y la carrera de Elena Ríos terminaría en una celda por negligencia criminal y mala praxis.

​—Adiós, doctora —susurró Sabrina a la pantalla—. Disfruta tu última noche de libertad. Liam será mío, y tú serás solo el nombre de la mujer que mató a su hijo.

​Mientras tanto, en el despacho de arriba, Liam observaba las cámaras de seguridad. Vio a Sabrina salir de la biblioteca y a Elena frotarse las sienes con cansancio. No había audio, y desde su ángulo no pudo ver el movimiento de manos de Sabrina en el maletín. Lo único que vio fue una aparente reconciliación.

​—Espero que tengas razón, Elena —murmuró Liam, apretando una copa de cristal—. Espero que la paz sea real. Porque si no lo es, este será el último error que cometa en mi vida.

​La trampa estaba armada. El veneno estaba en el maletín. Y Elena, convencida de que había ganado una aliada, se fue a dormir sin saber que mañana, el bisturí que debía salvar a Ian sería la prueba definitiva de su propia destrucción.

1
Yelitza Tovar
definitivamente no hay una relación de una cosa con otra es como si sufriera de amnesia escriben un capitulo y se le olvida y vuelve a retroceder
audelina barra guzman
primero la sacan esposada de la mansión y después está de luto en el hospital 😨😨😨😱😱😱 que errores más grandes tienes Autora si esque eres la autora o solo copias lo que no es tuyo 🤔🤔🤔🤔😨😨😨😨
audelina barra guzman
se supone que cuando se dió cuenta de lo que Sabrina avía hecho envenenar al niño el le dijo a sus guardias que la sacarán y que avisarán a la familia de ella que el contrato se acabó 😨😨🤔🤔🤔🤔🤔 entonces autora se te olvida lo que escribes 😱😱😱
audelina barra guzman
se supone que Sabrina tenía que salir de la mansión? Autora porque se pone rara la lectura de repente 😱😱😱😱
audelina barra guzman
yo leí lo mismo 😱😱😱
Celina Espinoza
muy linda historia 💯😍
mariela Robledo
jajaja,ya me gusto
Lobelia ❣️
excelente 💯👍
Cori Shoes
Excelente observación
celimar
exelente historia 💯💯
celimar
muy linda está historia 💯💯
yuraima maldonado
. No entiendo, ya liam había descubierto a. Sabrína, sabe q ella estaba dando un medicamento para q su hijo muera, la había corrido de la casa y q la denunciaria, y ahora la defiende!!? Me perdí 🥴
Isa
me gustó mucho está historia realmente estuvo muy buena gracias Dios te bendiga
Cliente anónimo
deberían llevarse al niño, bueno Evelyn sabe lo que hace, lo que escribe y porqué? por eso leo sus novelas y me encanta seguir la trama...
Monica Miranda Navarro
felicidades gracias por esa historia la sentí como mía👏👏👏👏
Fernanda
🙏🙏 excelente historia gracias por compartirla 💯💯
Veronica Mada Lopez
ups...si Elena se fue caminando a la carretera ,cuando Liam la hecho de la casa ahora resulta que sale del hotel y va en su carro a casa de Liam, 🤭
Cliente anónimo: coño lee bien para que puedas criticar, estoy arrecha con Liam y ahora vienes tu a decir que Elena se fue a pie y ahora tiene carro, no leíste que él mando a rastrear el carro de ella...estupida 🐍🐍🐍
total 1 replies
yuraima maldonado
😲🥴😮😮😲
yuraima maldonado
Creí q había corrido a sabrína!! Me perdí
Ginnette
Muy bella historia, aunque hay que poner un poco más de atención a los relatos y que tengan continuidad y se entiendan para donde van, sería perfecta....para la próxima ☺️☺️☺️☺️☺️👏👏👏👏
Cliente anónimo: está historia fue escrita por tres autores y ninguno se puso de acuerdo con la trama, cada uno escribió lo que le dió la Gana, la enfermera Martha volvió a la mansión después de ser arrestada,Petrof quedó en su puesto como el más fiel servidor, Sabrina fue detenida la primera vez y luego estaba muy feliz en una gala con Liam, él nunca confió en Elena y nunca recordó que al principio ella despreció sus millones, nada de eso le dio luz a Liam, la humilló, la despreció y fue capaz de dudar de su honestidad y profesionalismo, ayyyy Lobelia no vale la pena leer tus historias...""Una y no más sr San Blas ""
total 1 replies
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