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Me Engañaste… Ahora Me Casaré con el Esposo de Tu Hermana

Me Engañaste… Ahora Me Casaré con el Esposo de Tu Hermana

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Posesivo / Maltrato Emocional / Dominación / Juego de roles / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.5
nombre de autor: Erchapram

Angélica Almira Gallardo lo tenía todo: juventud, belleza, una empresa que construyó desde cero y un matrimonio que creía perfecto. Pero una noche, un rastro de besos ajenos en el cuerpo de su esposo le reveló una verdad devastadora: Diego no solo la engañaba con otra mujer, sino que toda su familia política conspiraba para arrebatarle su fortuna, su empresa y su hogar.
Embarazada de cinco meses y con el corazón destrozado, Angie decide no quebrarse. En lugar de lágrimas, elige venganza. Congela cuentas bancarias, retoma el control de su compañía y empieza a desmontar, pieza por pieza, la red de mentiras que la rodea. Pero la vida le reserva un giro que jamás imaginó: descubrir que el hombre que lleva diez años amándola en silencio duerme bajo el mismo techo... y es el esposo de su cuñada.
Entre traiciones que cortan como cuchillos, secretos familiares que reescriben el pasado y un amor que desafía toda lógica, Angie deberá decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para recuperar lo que le pertenece... y para abrirle la puerta a quien siempre debió estar a su lado.

NovelToon tiene autorización de Erchapram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Anye Bersih-Bersih Rumah

Capítulo 13: Angie hace limpieza en la casa

Angie quemó de verdad la cama que los adúlteros habían profanado.

Ahora tengo la oportunidad perfecta para hacer limpieza general con la excusa de querer un ambiente nuevo. La llegada de esa zorra me sirvió de algo: me abrió camino para un nuevo plan, murmuró mientras contemplaba las llamas.

—Muy bien, ahora empecemos por todas las habitaciones —se dijo.

—Don Yanto, dónde está todo el mundo?

—El señor Diego se fue en un taxi por aplicación. La señora Ámbar y la señorita Gina están en la sala —respondió don Yanto con franqueza.

—Está bien. Hágame un favor: pida ayuda a los vecinos o a los guardias que estén libres para sacar todos los muebles de las recámaras. Quiero que para esta tarde esté listo.

—A la orden, señorita Angie —respondió don Yanto con una sonrisa enigmática.

Don Yanto trabajaba con Angie desde que se construyó la casa. Aquella propiedad era exclusivamente de Angie, no una herencia de sus padres. Porque la residencia de la familia Gallardo era diez veces más grande. Angie, por su parte, se había comprometido a mantener en secreto su verdadera identidad ante todos.

No por miedo, sino porque quería encontrar a alguien que la amara de verdad. Vivir sola desde los quince años la había dejado hambrienta de cariño familiar. Abuelos de ambos lados, todos habían fallecido. Y sus padres eran hijos únicos en sus respectivas familias.

Por suerte contaba con don Luciano y su esposa, quienes todavía le brindaban afecto como si fuera de su propia sangre. Angie no era una niña caprichosa; tenía alma de empresaria desde que sus padres vivían, y ese talento se potenció cuando tuvo que cargar con el peso de dirigir la compañía. La empresa principal de su padre no era la que ella manejaba ahora, pues esa la había confiado a una persona de absoluta lealtad: don Anwar Hamza, un hombre de cincuenta años que fue mano derecha de Asraf Gallardo, padre biológico de Angélica Almira Gallardo. Don Anwar era un viudo cuya esposa murió de un infarto al enterarse de que su hijo había caído víctima de los rivales de negocios de los Gallardo.

Lo que habría que quemar no es solo el colchón, sino a los que se revolcaron en él. Pobre señorita Angie: todos le viven encima y encima le causan problemas, refunfuñó don Yanto entre dientes mientras salía a buscar voluntarios. Y como era domingo, varios hombres del barrio estaban sentados sin hacer nada.

Unos diez hombres llegaron a la casa de Angie. Al verlos, doña Ámbar y Gina, todavía enfrascadas en sus conspiraciones, los miraron desconcertadas.

—Don Yanto, qué significa esto? Cómo se te ocurre meter a esta gente a la casa! —protestó doña Ámbar, ya con los cuernos de fuera.

—Divídanse en dos equipos. El primero, a la recámara del fondo: saquen todos los muebles. —Don Yanto dirigió a los voluntarios ignorando olímpicamente los reclamos de doña Ámbar.

—El segundo equipo, a la habitación del centro. Saquen todo lo que haya adentro.

—Oigan, qué insolencia! Esa es mi habitación, por qué van a sacar mis cosas? Quién les dio permiso! —Gina empezó a perder los estribos.

—Don Yanto, las camas, los roperos y los colchones los lleva al mercado de segunda mano. Y la ropa, que la empaquen en cajas de cartón —indicó Angie, apareciendo por detrás.

—Se puede saber qué te pasa, Angie? Primero quemaste tu cama y ahora vas por nuestras cosas. Qué pretendes? Quieres que durmamos en el piso?

Gina estaba furiosa, sin caer en cuenta de que todo lo que reclamaba como suyo pertenecía a Angie.

—Tranquila, Gina. No te enojes, que te van a salir arrugas. Quiero subastar estas cosas para usar ese dinero y comprar muebles nuevos —respondió Angie.

—Estoy harta de todo esto. —Hizo una pausa—. Quiero decir, estoy aburrida de lo mismo. Necesito un cambio de ambiente, empezando por los dormitorios —agregó con una sonrisa tenue. El corazón casi se le sale del pecho cuando se le escaparon esas palabras reveladoras.

—Ah, bueno. Está bien, estoy de acuerdo. Pero no te olvides de comprar muebles de lujo para mi cuarto —exigió Gina, delirando.

—El mío también, Angie. Cómprame el colchón más caro. A mi edad, los huesos necesitan algo mullido y cómodo —añadió doña Ámbar.

—Claro que sí. Les daré todo lo que quieran. Pero tendrán que esperar tres semanas.

—Por qué tanto tiempo? —se quejó Gina.

—Tú crees que subastar cosas es rápido? Toma su tiempo, sobre todo muebles usados. Y lo hago porque no me alcanza para comprar todo nuevo de un tirón —explicó Angie.

—Con una empresa de ese tamaño no tienes dinero? Si en los cinco meses que Diego la dirige ha habido mucho dinero —se burló doña Ámbar, convencida de que su nuera era una completa idiota.

—Es que alguien ha estado desviando fondos de la empresa por miles de millones, y ya hay auditores investigando. No entiendo a dónde fue a parar todo ese dinero —lanzó Angie como carnada.

—Además apareció la compra de un departamento de lujo, y yo no recuerdo tener ningún departamento. Algo raro está pasando.

—Seguro esos auditores se equivocaron. Diego jamás tomaría ese dinero...

—Por supuesto que Diego no sería capaz de algo así. Él me ama demasiado. Además, desde que se casó conmigo puede darse el lujo de ser CEO sin esfuerzo, sentado en mi silla. Y tanto doña Ámbar como Gina ya disfrutan de los frutos de mi trabajo: se volvieron señoras de sociedad de la noche a la mañana.

Cada una de esas frases cargadas de sarcasmo fue lanzada deliberadamente. Ya fuera que las entendieran y se sintieran ofendidas, o que sus cerebros simplemente no dieran para más, el resultado era el mismo: Angie les había callado la boca a los parásitos.

Después de medio día de trabajo, las cinco recámaras quedaron vacías. Armarios, tocadores, cómodas, camas, colchones, sofás: todo fuera. Solo quedaban los sillones de la sala y el cuarto de estar. Si no les daba vergüenza, podían dormir ahí. En cuanto a Angie, ella se iría a otra parte.

Sin que doña Ámbar ni Gina lo supieran, Angie también ordenó que sacaran toda la ropa de marca, bolsos de diseñador, zapatos, sandalias y joyería. Todo lo que tuviera etiqueta de lujo fue asegurado por separado. Angie pidió que lo enviaran a casa de Renata porque quería venderlo. Si después le preguntaban, fácil: que la gente de don Yanto no lo sacó de los armarios a tiempo y se fue junto con los muebles a la subasta.

Un plan improvisado pero bastante sólido. Quién las mandaba a jugar con fuego: Angie tendría la gentileza de echarles gasolina a las llamas.

De paso, ese mismo día Angie recuperaría el departamento de lujo, aquella guarida de los adúlteros comprada con dinero de la empresa. No habría perdón para los traidores, aunque Angie siempre jugaba con elegancia.

Diego y Sami, entretanto, seguían en pleno revolcón sin noción del tiempo. A Diego se le olvidó que solo había ido a dar explicaciones, pero la trampa de Sami lo atrapó una vez más.

—Aaahh... Samiii... —gimió Diego.

—Eres... increíble... —gritó Sami.

No vieron que el reloj ya marcaba las cinco de la tarde.

—Eres extraordinaria. Mis movimientos no le hicieron daño al bebé, verdad, mi amor? —preguntó Diego, acariciando el cuerpo de Sami de arriba abajo.

—No. Parece que nuestro hijo es fuerte. Seguro va a salir como nosotros: incansable en la cama.

—Ja, ja, ja... —Los dos se rieron con una felicidad obscena, hasta que el timbre los interrumpió.

Din, don.

—Diego, dijiste que nadie sabía de este departamento. Entonces quién toca?

—Quizá es el personal de limpieza. Voy a ver. Vístete.

Tras ponerse a la carrera unos calzoncillos y una camiseta al revés, Diego abrió la puerta sin sospechar nada.

—Buenas tardes. Somos del equipo de auditoría independiente. Venimos a embargar...

—Oigan, quién les dio permiso de venir a molestar? —Sami salió de la habitación en lencería transparente, sin ropa interior debajo. Los dos auditores desviaron la mirada, avergonzados. Como hombres normales pero con principios, a ellos les daba pena. Una mujer apareciendo con un atuendo que parecía más coladera que prenda.

—Este departamento está en litigio. Desalójenlo de inmediato —ordenó el funcionario con firmeza.

—De qué hablan? Lo compré al contado, sin crédito ni deudas. Con qué derecho lo declaran en litigio? Deben haberse equivocado de unidad —dijo Diego, todavía sin atar cabos.

—Con base en el rastreo de fondos corporativos...

El corazón de Diego dio un vuelco.

Angie ya lo sabe?

1
yurirosa gonzalez
Excelente
Yovanis Sarmiento
es la peor novela que leo
Yovanis Sarmiento
que te pasa parese que estás escribiendo una serie drama decídete
Nancy Ledgard Leon
cómo? millonaria y tiene que lavar y además sin secadora para la ropa? nada más falta que sin lavadora, eso no es correcto.
Kari Bella
chévere
Rosa Del toro
bonito 😍
Yovanis Sarmiento
se pega una enredadas
Gricelda Noemi Bader
Sra/será Villalobos, ud está leyendo la misma novela que yo, pues opina de otras personas que aquí no aparecen, quien es Jimi, ? y otros?
Gonzalez Alix
Ay pues el pobre hombre habrá metido las patas cuantas veces pero ya me parece ridícula la forma de ser y actuar de la esposa 😩😠
Yesy Esther Rojas Velasquez
que vieja tan tonta
Yuris González de Peinado
esos merecen una buena lección 🤣
Elizabeth Vivas
que fastidio con el......pero ella ya me parece demasiado insensible tanto amor y no espera nada para maletearlo
Alejandra Revelante
autora me cambiaste los nombres ya me hice un kilombo, otra cuanto tiempo más van a estar así de tontos los hrnos de esconderse , perder más el tiempo
Carmen
Aquí hay un Revolú, el diálogo, en los personajes, una pila de horrores ortográfico,
no no vi el amor de pareja Xime quiero un esclavo por Dios
Liliana Maria Pico
disculpe autora, pero la novela parece un jeroglífico
Maria Esperanza Roa Rojas
Ami no me gusta la actitud de Ximena se esta volviendo muy caprichosa ademas ella debe aconsejar al marido y no estar atacandolo yamenazandolo con el divorcio entonces donde esta el amor que dice tenerle ya se pasa
Evangelina Murillo
bonita historia no me gustó el final y el prólogo?
Leticia Baeza Vazquez
pero enserio de dónde salió tanta estupidez para escribir
Leticia Baeza Vazquez
no mames escritora pones al protagonista como un pendejo manipulable y sin carácter osea asco y al hermano de la idiota lo contrario y ella estúpida pendeja inmadura solo sabe quejarse de dónde diablos eres para escribir esa estupidez y más con religión osea q asco de verdad
Militza Santana
yo tampoco, me perdí
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