NovelToon NovelToon
El Último Adiós De Cristian

El Último Adiós De Cristian

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:356
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

"El último adiós nunca fue el final… solo el comienzo de un nuevo destino."

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 3 La noche en cada hogar

La tarde se desvaneció rápido y la noche cayó sobre La Reina con esa calma propia del otoño.

El cielo se llenó de estrellas tenues, el viento seguía soplando suave entre las copas de los árboles, y en cada casa del barrio se encendían luces cálidas que daban la bienvenida al descanso después de la jornada.

 

En casa de Eluney

Era una vivienda amplia, de dos pisos, con jardín bien cuidado y todos los detalles que su familia podía permitirse.

Aquí no estaba sola: además de sus padres, vivía con Antonella, su hermana menor de seis años, una niña inquieta, risueña y que siempre andaba detrás de ella queriendo compartir juegos o historias.

En cuanto Eluney entró, dejó su mochila en la entrada y se quitó el abrigo.

Al instante, unos pasitos rápidos corrieron hacia ella.

—¡Eluney, ya llegaste! —gritó Antonella, con el cabello castaño recogido en dos trenzas y vestida con su ropa de jugar—.

¿Me trajiste algo?

¿Qué hiciste hoy?

—Hola, chiquita —le respondió ella con ternura, agachándose para darle un abrazo y un beso en la mejilla—.

No traje nada, pero te cuento todo lo que pasó mientras cenamos.

¿va?

Sus padres las esperaban en el comedor, donde la mesa ya estaba lista.

Su madre, elegante y amable, y su padre, un hombre de trato serio pero muy cariñoso, se sentaron con ellas.

—¿Qué tal el día en el colegio, hija? —

preguntó su padre mientras servían la comida.

—Todo bien, papá —empezó a contar Eluney con calma—.

Las clases fueron normales, pero hoy al salir me pasó algo distinto.

Hoy choqué sin querer en el pasillo con un compañero de primero Medio, se llama Cristian.

Y hoy me esperó a la salida para acompañarme caminando hasta aquí.

Vive muy cerca, en la calle de los Robles.

Sus padres se miraron con tranquilidad; conocían a la familia de Cristian, personas muy respetadas del barrio.

—¿Y te trató bien?

—preguntó su madre con interés.

—Muy bien —respondió ella, y le dibujó una sonrisa leve—.

No fue molesto ni insistente.

Solo hablamos de cosas sencillas: el clima, las clases, el barrio.

No presumió de nada ni hizo preguntas incómodas.

Fue muy respetuoso.

Antonella, que escuchaba con los ojos muy abiertos, intervino de inmediato:

—¿Es tu amigo?

¿Vendrá a jugar conmigo?

Eluney rio suavemente y le acarició la cabeza.

—Por ahora es solo un compañero que me acompaña en el camino, nada más.

Ya veremos después.

Sus padres se asintieron conformes.

—Mientras te sientas cómoda y segura, no hay problema —dijo su padre—.

Solo recuerda mantener la educación y los límites que te hemos enseñado.

Terminaron de cenar, ayudaron a recoger la mesa y Eluney se quedó un rato más con su hermana, leyéndole un cuento antes de que la niña se fuera a dormir.

Cuando por fin estuvo en su habitación, no podía dejar de pensar en ese camino de regreso, en la calma que le daba la compañía de Cristian.

Todavía no había nada especial, solo una buena sensación, pero era suficiente para que esperará con curiosidad el día siguiente.

 

En casa de Cristian

A pocas cuadras de distancia, en una casa igual de amplia y bien cuidada, la noche también transcurría en familia.

Cristian vivía con sus padres y Anahís, su hermana menor de apenas tres años, una niña muy dulce, calladita y que lo seguía a todos lados con pasitos cortos.

En cuanto entró a su hogar, escuchó la vocecita aguda que lo llamaba desde la sala:

—¡Hermano!

¡Llegaste!

Al girarse, vio a Anahís corriendo hacia él con los brazos abiertos, vestida con su pijama de ositos.

Cristian se agachó rápido para levantarla en brazos y abrazarla con mucho cuidado.

—Aquí estoy, mi niña —le dijo con voz suave, dándole un beso en la frente—.

¿Te portaste bien hoy con mamá?

—Sí —respondió ella sonriendo, apoyando la cabecita en su hombro.

Sus padres se acercaron para saludarlo también.

—¿Qué tal te fue hoy en el colegio, hijo? —

preguntó a su madre, mientras acomodaba la silla para que todos se sentaran a cenar.

—Todo muy bien —respondió Cristian, sentándose y manteniendo a Anahís cerca de él—.

Hoy al salir acompañé a una compañera hasta su casa.

Se llama Eluney, va en primero medio.

y vive en la calle Las Hortensias, a solo tres cuadras de aquí.

—Ah, sí, conocemos a su familia —dijo su padre asintiendo—.

Gente muy educada y de bien.

¿Cómo te fue con ella?

—Muy bien —contó él con naturalidad—.

Hoy nos cruzamos por accidente y hoy se me ocurrió esperarla para no ir solo.

Le dije que si no quería, no había problema, pero aceptó.

Hablamos de cosas sencillas, no es de esas que se creen más que nadie por tener comodidades.

Es tranquila y educada.

Anahís, que escuchaba sin entender del todo, preguntó con voz suave.

—¿Es tu amiga?

Cristian le sonrió y le acomodó un mechón de cabello que le caía sobre la cara:

—Sí, es una amiga nueva, chiquita.

Nada más por ahora.

Su padre lo miró con aprobación:

—Está bien, hijo.

Lo importante es que te relaciones con personas de buen corazón.

Y recuerda siempre respetar su espacio y sus tiempos, como debe ser.

—Lo tengo claro, papá —respondió él.

Más tarde, cuando Anahís ya estaba dormida en su cama, Cristian se asomó por la ventana de su habitación, mirando las luces del barrio bajo la noche fresca de mayo.

Recordó la forma en que Eluney escuchaba, su sonrisa sencilla y lo tranquilo que se sentía a su lado.

Todavía no había ninguna intención más allá de una buena compañía, pero sabía que quería seguir compartiendo ese camino de regreso a casa, al menos por ahora.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play